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Mercedes 300 SL Roadster: 60 aniversario del primer SL descapotable de la historia

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El Mercedes 300 SL Roadster fue presentado en 1957 como un derivado abierto del popular 300 SL Gullwing.

El principal motivo de su creación fue la propia demanda de los clientes, que deseaban una variante convertible.

Sesenta años han pasado ya desde su presentación en Ginebra 1957, hoy todo un icono tecnológico y de estilo de la marca alemana.

Presentado en 1957 en Ginebra.

El Mercedes SL que conocemos hoy nació realmente como un deportivo ultra-tecnológico destinado a competición, el 300 SL apodado “alas de gaviota” o Gullwing. Este no solo fue un éxito deportivo, sino que supuso un enorme éxito de ventas. Unas 1.400 unidades fueron comercializadas en todo el mundo del radical deportivo.

Precisamente este éxito fue lo que propició la aparición del Mercedes 300 SL Roadster, una variante abierta y más civilizada (o al menos más acogedora) del deportivo. Unos 800 ejemplares del 300 SL Gullwing terminaron en los Estados Unidos, y fueron estos clientes los que demandaron una versión abierta.

Solo 3 años después de haber sido presentado el primer modelo Mercedes sorprendía a todos con la escultural figura de la versión roadster en Ginebra. Este modelo fue todo un éxito, y fue lo que cimentó las bases de los que conocemos hoy día como la gama SL actual. Aunque lo cierto es que han pasado tantas décadas, nada menos que 6, que el concepto original se ha desvirtuado bastante, y hoy solo podemos señalar al Mercedes- AMG GT Roadster como verdadero sucesor espiritual de los SL originales.

Pequeño, potente y con un bastidor tubular muy ligero.

Actualmente, la gama Mercedes SL representa el espíritu Gran Turismo en el catálogo de la marca alemana. Comparados con los más recientes AMG GT, los SL resultan más grandes, pesados y menos capaces dinámicamente. De hecho, el AMG GT ha eclipsado por completo al Mercedes SL, que hasta hace nada era la opción deportiva de la gama regular.

Tanto el 300 SL coupé como su versión roadster eran vehículos muy avanzados para su época. El Gullwing nacía en 1954 con un complejo bastidor tubular, lo que obligaba a tener que instalar las célebres puertas de apertura vertical, y la versión roadster contaba con una evolución de ese bastidor.

El Roadster no era tan ligero ni radical como el coupé, ya que evidentemente su propósito era otro. Por lo que la variante abierta ganó unos 120 kilos de peso adicionales, quedando en 1.395 kilos. Su propia carrocería estaba más cuidada estéticamente, tomando los rasgos principales del Gullwing, pero adoptándolos de una manera más elegante, con los nuevos faros rectangulares de tipo vertical como seña de identidad propia.

Tecnológicamente hablando derivaba del 300 SL Gullwing de 1954.

Una vez llegó al mercado sustituyó al Gullwing, que desapareció ese mismo año. Aunque no por ello los clientes echaron en falta el coupé, pues el nuevo Roadster seguía contando con el motor de 6 cilindros en línea de 3.0 litros con inyección mecánica Bosch, que entregaba nada menos que 215 CV (212 hp) y 273 Nm, lo que le permitía no solo superar los 200 km/h, sino acercarse a los 210 km/h. Era capaz de llegar a 100 km/h en poco más de 7 segundos.

Curiosamente, aunque no es tan radical como su antecesor cerrado, además de más pesado, el 300 SL Roadster estaba mejor considerado a nivel dinámico que el coupé. El elaborado bastidor de tubos heredado del coupé había sido evolucionado, así como el propio sistema de suspensión, con suspensión independiente a las 4 ruedas, herencia directa del 300 SL Gullwing. Aunque la introducción de los frenos de disco en 1961 logró que el abierto aventajara en este aspecto a su antecesor.

En este aspecto también hay que tener en cuenta que el Roadster no fue pensado con las carreras en mente, como el modelo de 1954, por lo que no era solo más confortable y acogedor, sino que su conducción no era tan exigente como la del coupé.

El 300 SL Roadster estuvo en producción hasta 1963, recibiendo por el camino no pocas actualizaciones, como un nuevo bloque motor en aluminio que ayudó a rebajar el peso del conjunto, los entonces novedosos frenos de disco o incluso un hard-top. En total se fabricaron 1.858 ejemplares, lo que derivó en una gama fija de modelos que ha llegado hasta el día de hoy en la forma de los SL, aunque el testigo lo haya recogido recientemente la gama AMG GT.

En estas 6 décadas, el SL se ha ido transformando lentamente de un modelo pequeño y ligero en todo un Gran Turismo, muy potente pero también muy lujoso y confortable, y por tanto, pesado y menos capaz dinámicamente hablando. Las propias siglas SL significan, o significaban, Sport Ligero, concepto al que se amolda mejor el actual AMG GT en cualquiera de sus variantes que el propio SL.

Estos ejemplares iniciales no son tan extraordinariamente valorados como los 300 SL Gullwing, pero aún así, ya hay ejemplares que cotizan por encima del millón de dólares.

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