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    Pila de combustible de hidrógeno, mejor si es algo Premium

    Javier Costas
    Javier Costas

    El coche de hidrógeno ya está aquí, pero aún no es un producto rentable para los fabricantes. Una de las formas de popularizarlo es introducirlo en segmentos de gama alta, donde es más fácil que el cliente pague por la novedad.

    BMW Hydrogen 7 (E66) Un prototipo de motor convencional alimentado con hidrógeno (2007)

    La oferta de modelos que funcionan con pila de combustible de hidrógeno es muy limitada en la actualidad, y de hecho, solo se ofrecen en marcas generalistas. Hyundai, Toyota y Honda son las únicas que han llegado a comercializar coches con esta tecnología, de una forma o de otra.

    Una de las pegas más gordas de esta tecnología es su elevado coste, sobre todo por los componentes necesarios para las pilas de combustible, por no mencionar la baja disponibilidad de hidrógeno y a precios nada competitivos. Difícilmente se conseguirá así que sean modelos comercialmente viables.

    Ahora mismo, probablemente Toyota sea el fabricante mejor posicionado para "popularizar" la pila de combustible de hidrógeno. Su socio, BMW, abandonó el hidrógeno en motores de combustión interna, y colabora con Toyota para incorporar esos adelantos en algún modelo de alta gama. Además, Lexus también contará con por lo menos un modelo de pila de combustible.

    Lexus LF-LC Concept, novedad en el Salón de Tokio de 2015

    En 2020 BMW tendrá en la calle su coche, pero para el Lexus LS de hidrógeno no hay fechas determinadas. El Toyota Mirai ya está en la calle, pero se fabrica de forma muy limitada, tanto, que las listas de espera para hacerse con una unidad son de años en algunos mercados. Es imprescindible aumentar el ritmo de producción.

    Los clientes de gama alta pagan gustosamente más dinero por tecnología novedosa o que nadie más tiene. Lexus es un buen ejemplo de ello, las versiones híbridas no se adquieren precisamente por amortizar su menor gasto de gasolina, sino por el carácter diferencial que tienen.

    Tesla utiliza similar planteamiento, no son coches para ahorrar, tienen otros valores

    Si existe una red de repostaje decente de hidrógeno y existe una clientela con alto poder adquisitivo, se les pueden vender coches de pila de combustible. El dinero que se gasten ayuda a financiar el desarrollo de la tecnología y facilita su abaratamiento en el futuro.

    Después, el público general accederá a estos coches a precios mucho más razonables.

    BMW ya está haciendo pruebas con la pila de combustible de Toyota en BMW i8 y Serie 5 GT modificados

    Para los fabricantes el hidrógeno y sus ventajas son muy interesantes, porque supera cualquier normativa anticontaminación existente o en borrador, ya que las emisiones son exclusivamente vapor de agua: cero gramos de CO2, NOx, PM... A efectos legales, son coches eléctricos, y no tienen emisiones locales, el agua no cuenta.

    Toyota y BMW iniciaron en 2013 su colaboración en materia de pila de combustible de hidrógeno

    2015 ha sido el año en el que los primeros modelos vendidos a clientes finales han pisado las carreteras, aunque hay prototipos y series limitadas dando vueltas hace más tiempo. La década que viene será el inicio del reinado del hidrógeno, pero aún queda para que ver uno sea algo habitual.

    Otros fabricantes continúan el desarrollo de sus pilas de combustible, como Daimler o General Motors. Están gastando mucho dinero en una tecnología que no tiene viabilidad comercial inmediata, al menos a gran escala, pero el algún sitio había que empezar. Paralelamente, la red de repostaje va tomando forma, en la misma medida que proliferan puntos de recarga para coches eléctricos.

    Fuente: Automotive News