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Según Toyota, al coche de hidrógeno asequible le quedan otros 10 años

Aunque casi toda la industria del motor ve claro que el futuro es la hibridación y la electrificación a base de baterías, Toyota no lo tiene tan claro. Sigue siendo uno de los principales defensores de la pila de combustible de hidrógeno.

Hace cinco años que se empezó la comercialización -limitada- del Toyota Mirai, el coche de pila de combustible de Toyota destinado a acercar esta tecnología al mercado libre. De momento es el coche de su clase más vendido a nivel mundial y recientemente se le puso precio para el mercado español: 80.300 euros; eso sí, abundantemente equipado.

Recientemente Toyota dio el dato: se han fabricado unos 10.000 Mirai. En el primer año se fabricaron solo 700 unidades, en 2016 se produjeron unos 2.000 y desde 2017 unos 3.000 cada año. Para hacernos una idea, Rolls-Royce fabrica más coches por ejercicio, bastante más caros y bastante más lujosos.

Y Toyota no ceja en su empeño. Ayer mismo el ejecutivo Takeshi Uchiyamada confirmó que el año que viene se comercializará la segunda generación del Mirai. Puede que sea presentado en el Salón de Tokio (como muy pronto). Al igual que su predecesor, su disponibilidad seguirá siendo limitada. También puede pasar que siga siendo un sumidero de recursos.

En agosto de 2015 llegaron a Europa los primeros ¡5! Mirai

Y es que resulta como mínimo muy difícil que un producto con una producción tan escasa resulte rentable, pese a su elevado precio. Toyota ha aprendido bastante en este lustro acerca de cómo mejorar los procesos de producción, pero habrá que esperar una generación más para que se lo pueda permitir un consumidor medio.

Matt Harrison, responsable de ventas y marketing de Toyota en Europa, declaró a principios de este año en un congreso de Automotive News que hasta dentro de 10 años no serán comparables los costes de la pila de combustible de hidrógeno en comparación con los de un híbrido a gasolina. Toyota cree mucho en el potencial de esta tecnología.

También lo hace BMW, compañero tecnológico de los japoneses en este viaje, tras haber presentado un BMW X5 con pila de combustible de hidrógeno. En el pasado BMW experimentó con el hidrógeno en motores de combustión convencionales, acordémonos del Hydrogen 7 con motor V12. Fue sencillamente algo que no tenía sentido.

BMW i Hydrogen NEXT

El hidrógeno tiene la ventaja de que permite producir a bordo la energía que consume el motor eléctrico, sin necesidad de pesadas baterías electroquímicas que han de cargarse con una red de recarga que en los mejores casos tarda 15-30 minutos en hacer un aporte decente de autonomía.

Por el contrario, los tanques donde se almacena el hidrógeno son muy voluminosos, almacenan poco combustible (en términos de masa), este debe ser de una altísima pureza química para no dañar la pila, no se vende ni mucho menos en cualquier sitio y el coste ahora mismo no tiene sentido para el consumidor.

En consecuencia, lo habitual es que los propios fabricantes paguen el hidrógeno que consume el cliente a cambio de una cuota mensual (leasing), ya que su coste no es competitivo respecto a un coche de gasolina mediano, es prácticamente el mismo. Entonces, ¿para qué seguir insistiendo?

Las cuatro generaciones del icono híbrido, el Toyota Prius

Toyota es un fabricante bastante sólido y puede permitirse el lujo de perder dinero con esta tecnología durante años. Hay analistas que consideran que la tecnología híbrida tardó años en dar dinero a Toyota, aunque el fabricante lo haya negado. Los frutos acabaron llegando, pero pasó bastante tiempo.

La apuesta por la pila de combustible de hidrógeno sigue siendo una incógnita medio y largo plazo. Es cierto que son vehículos que no contaminan allá donde circulan, pero también es cierto que darles "de beber" tiene un coste energético mucho más alto que el de recargar baterías electroquímicas. Sí, se puede generar hidrógeno con renovables, pero tiene que haber un excedente de producción tremendo para que tenga sentido.

Mientras los coches de hidrógeno permanecen como juguetes carísimos en zonas muy concretas del mundo (Japón, algunos Estados de EEUU y países europeos sueltos) solo veremos estos vehículos en manos de empresas y muy pocos en manos particulares. Dentro de 10 años los coches eléctricos habrán avanzado una barbaridad y seguirán siendo mucho más eficientes y baratos de mover, y además cargarán más y en menos tiempo. Yo ahí lo dejo.

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