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    SUVs para todos (o que lo parezcan)

    Aiways U6ion PrototypeAiways Automobiles

    Cada vez resulta más complicado comprarse un coche nuevo que no tenga rasgos de SUV. Los falsos todoterrenos están dando paso a los crossover en la mayoría de segmentos de tirón comercial, turismos sobreelevados con pintas de SUV. Dicen que es el futuro.

    Un SUV es un turismo que normalmente tiene alguna capacidad fuera de carretera y tiene rasgos de diseño de todoterreno. Un crossover es un turismo sin pretensiones más allá de lo asfáltico que tiene rasgos de diseño de un SUV, ya no tanto de todoterreno, pero sigue siendo un turismo. Y luego está el turismo sin adornos en ese sentido (puede tener otros).

    Los crossover siguen ganando ventas y colonizando segmentos. Si hace unos años los rasgos deportivos eran una epidemia, cuando todo coche pretendía tener atributos que realzaban su deportividad, ahora es algo en un segundo plano. Lo principal es que parezca un SUV.

    Los fabricantes están encontrando el punto dulce en el cual un turismo va bien en carretera, es más espacioso... y mola más en lo visual. Es lo que más aprecia una clientela creciente. Da igual que los monovolumen fuesen más espaciosos y más prácticos, a nivel de diseño no eran tan deseables. Los números lo justifican.

    Renault Mégane eVision

    Cada vez vemos más coches con ruedas grandes, hombros elevados, un capó más alto y superficies acristaladas que suelen caer por debajo del tercio de la altura (la proporción deseable). Son coches que parecen proteger más a sus ocupantes, o eso es lo que sus clientes creen, aunque no sea algo tan simple. Lo cierto es que están sobrediseñados.

    Y la moda no tiene visos de remitir. Los avances en ingeniería están compensando en parte la peor aerodinámica que es inherente a coches más altos y con más superficie frontal, sobre todo hablando de híbridos enchufables y de eléctricos. Se sacrifica algo de autonomía por lucir.

    También es cierto que este tipo de carrocería, como tiene al pasaje un poco más alto, favorece la colocación de baterías bajo el habitáculo, y a su vez la distancia entre ejes se puede alargar, liberando batalla y facilitando la tarea a los diseñadores. Incluso en turismos puros esto empieza a ser habitual.

    Los turismos convencionales suelen golpear de caderas hacia abajo a un adulto, los SUV pueden alcanzar el torso, algunos crossover también, a menos que «frenen solos»

    Hay otra consideración interesante, la de la Seguridad Vial, concretamente hablando de peatones y el riesgo de atropellos. En Estados Unidos la proliferación de los SUV y las camionetas han aumentado la gravedad de los atropellos y los atropellos en sí, aunque esto puede compensarse con sistemas de frenado automático.

    Por otro lado, dependiendo de la velocidad de atropello y la estatura del peatón, a veces puede ser deseable ser golpeado con una superficie mayor (por física elemental, es menos presión) si la parte superior es blanda. Los diseñadores e ingenieros tienen esto muy en cuenta para superar las normativas de seguridad.

    También están siendo maquillados cada vez mejor otros defectos que van ligados a la tipología SUV, como el mayor peso (y la consecuente mayor distancia de frenado y mayor violencia del atropello), sobre todo si hablamos de turismos disfrazados. No es algo que al cliente le importe mucho, visto lo visto, pero sí ha quedado claro que muy poca gente necesita aptitudes fuera de carretera, y se trabaja en consecuencia.

    Citroën C4 Cactus

    Cada vez más carrocerías de toda la vida se están yendo a hacer puñetas: tres puertas, coupés, descapotables, sedanes... y aunque los cinco puertas "no-SUV" aún tienen tirón, al paso que vamos, podrían empezar a desaparecer. A menos que cambie la moda, claro. El C4 Cactus es un ejemplo de turismo puro y duro... con rasgos SUV. Y los todoterreno puros cada vez son más escasos.

    Los SUV se pasarán a la electricidad en un plazo relativamente corto, y con baterías grandes y capacidad de recargar rápido lo de perder unos kilómetros de autonomía por las características aerodinámicas pierde importancia. Y sí, es más eficiente un SUV eléctrico que un turismo con motor de combustión.

    ¿Qué le queda al cliente que no quiere SUV? Cada vez más, el mercado de ocasión

    Mientras tanto, los fabricantes ven todo esto como algo positivo. Se puede pegar un mordisco en el precio como «impuesto al estilo», el cliente que desea pagar lo mínimo opta cada vez más por coches usados que por uno nuevo con muchas cosas que no necesita o no puede pagar. Y como importa el gusto de los que sí pagan, pues eso, que SUVs para todos (o que lo parezcan).

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