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    Tipos de cargadores para coches eléctricos y velocidad de carga

    El tipo de cargador y conector influye en la velocidad de carga del coche eléctrico.

    Existen diversos tipos de cargadores para coches eléctricos, diferenciados por su conector. De ellos depende la velocidad de carga de nuestra batería. Su uso, evidentemente, depende tanto de su disponibilidad como de la compatibilidad de nuestro coche eléctrico con las diferentes tecnologías.

    Si te estás planteando comprar un coche eléctrico, probablemente te surjan muchas nuevas dudas que no habías tenido con modelos gasolina o diésel. Una de ellas, los tipos de cargadores que existen para coches eléctricos. Y por tipo nos referimos a su forma, su intensidad, su potencia, su denominación y algunos otros aspectos técnicos -y menos técnicos- que te serán útiles no solo a la hora de elegir coche nuevo, sino también cuando lo vayas a utilizar.

    En función del tipo de cargador para coche eléctrico podremos conseguir una mayor o menor velocidad de carga, que es probablemente la diferencia principal entre ellos. Pero su uso depende de su disponibilidad y también de su compatibilidad. No hay todos los tipos en cualquier estación de carga y tampoco todos los tipos se pueden usar en cualquier vehículo. Tiene que ser compatible de fábrica.

    Tipos de cargadores para coches eléctricos

    1.Conector Schuko (toma doméstica)

    Más conocido como toma doméstica o como enchufe doméstico también, el conector Schuko es el mismo que utilizas para electrodomésticos, el ordenador, la consola... Su intensidad y potencia son muy limitadas. Para híbridos enchufables puede servir, o bien para motos y patinetes eléctricos, por ejemplo, con baterías de muy poca capacidad frente a un coche eléctrico de gran autonomía.

    2.Conector Tipo 1

    La potencia del conector Tipo 1 para coches eléctricos alcanza los 7,4 kW. En un coche con batería de 50 kWh, con este tipo de conector podemos hacer una carga de 0 a 100% en algo menos de 7 horas en condiciones idóneas.

    3. Conector Tipo 2 (Mennekes)

    Más habitual que el Tipo 1 en España -y en toda Europa-, el conector Tipo 2, también conocido como Mennekes, ofrece mejores prestaciones. Puede alcanzar los 44 kW como máximo, aunque parte desde 3,7 kW ofreciendo 16A en cargas monofásicas y 63A en cargas trifásicas. Esto implica poder cargar un coche eléctrico con batería de 50 kWh en 13,5 horas de 0 a 100% (al mínimo) o en torno a 1 hora en condiciones idóneas.

    Este es el conector CCS, el 'estándar' europeo más extendido.

    4. Conector CCS (combinado)

    El conector CCS se ha impuesto como estándar en Europa. Lo hay de diversos tipos y con prestaciones muy variadas, pero lo más habitual es que ofrezca potencias de 43 y 50 kW de máximo teórico. En este caso podríamos cargar nuestro coche eléctrico, con batería de 50 kWh, en aproximadamente 1 hora.

    Aunque la disponibilidad es muy limitada, ya existen en Europa cargadores CCS con más de 100 kW. El estándar puede alcanzar hasta los 350 kW, aunque no hay disponibilidad de puntos de recarga públicos con esta potencia, que permitiría cargar un coche eléctrico con batería de 50 kWh en apenas 10 minutos de 0 a 100%.

    Velocidad de carga teórica y velocidad de carga real según el tipo de conector

    Los tipos de conectores son formatos físicos, estándares que soportan unos máximos teóricos de intensidad y potencia. Sin embargo, la entrega es variable y puede verse alterada por la instalación y por el propio coche eléctrico. Incluso para una misma instalación y coche eléctrico hay variaciones puntuales en la entrega por el nivel de eficiencia que puede ir del 0% al 100% durante el tiempo de carga.

    Por eso, aunque los datos teóricos nos indican los tiempos de carga anteriores, en situaciones reales pueden existir variaciones notables. El 100% de eficiencia no se alcanza nunca, luego a nivel práctico los tiempos de carga serán siempre sutilmente inferiores a los anteriormente comentados.

    Hay que tener en cuenta también que por durabilidad y fiabilidad se recomienda no hacer cargas de 0% a 100% siempre, sino hasta el 80% de manera habitual y hasta el cien por cien cuando sea estrictamente necesario aprovechar la máxima autonomía posible del vehículo. Es una medida básica para tratar de evitar la degradación de las baterías de iones de litio.