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BMW Z4 sDrive20i. El placer de conducir elevado al máximo exponente

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Ya recibimos la primavera con los brazos abiertos, y al contrario de lo que muchos puedan pensar, esta época se antoja ideal para ir descapotando los coches. Es cierto que a cada estación le podemos sacar un ‘pero’. En verano el calor es abrasador, en invierno hacer frío y en primavera hay alergia y lluvias estacionales. ¿Quizá sea el otoño la mejor estación? Puede. No obstante con esta mentalidad nunca me compraría un roadster como el Z4, cuya virtud más apreciable es justo esta y a cambio hemos sacrificado todo lo relacionado a espacio de carga. Un roadster es para disfrutar y es casi un pecado llevarlo capotado si podemos evitarlo.

Desde luego el Z4 impresiona desde cualquier punto de vista. BMW consiguió la fórmula del éxito hace casi dos décadas con el casi clásico BMW Z3, un biplaza de motor delantero y tracción trasera que revolucionó a todo el mundo, incluso James Bond dejaba atrás los Aston Martin para subirse a bordo del roadster alemán. Tampoco hay que olvidarse del exclusivo BMW Z8 de producción limitada que recibía el nuevo milenio con un impactante motor con una potencia de 400 caballos.

Como sucesor del Z3, vino el BMW Z4 y su primer modelo se ha comercializado con una carrocería de techo de lona y una versión coupé de dotes muy deportivas. Para la última generación, BMW ha apostado solo por la carrocería roadstser de techo duro, por un diseño de formas más anguladas, y a pesar de que el restyling del coche es inminente, Motor.es se sube a bordo de un impresionante BMW Z4 sDrive20i que desarrolla 184 caballos en un motor de 2.0 litros de cilindrada y 4 cilindros en línea.

Se trata de una de las alternativas de menor potencia del Z4. Tan sólo el sDrive18i que desarrolla 156 caballos se encuentra por debajo. Este BMW es la alternativa directa a roadsters como el Mercedes SLK o el Audi TT. De los tres, es el Mercedes el que cuenta con el modelo más nuevo, y su gama de acceso parte de 184 caballos y un precio de 43.750 euros. El Audi TT Roadster tiene un precio de acceso inferior, partiendo de 35.910 euros con un motor 1.8 TFSI que desarrolla 160 caballos. Por último, el nuevo BMW Z4 parte de 38.900 euros para el modelo sDrive18i.

Si entramos a valorar las medidas, el Mercedes SLK es 4.134 mm de largo, 1.810 mm de ancho y 1.301 mm de alto. El Audi TT es 4.178 mm de largo, 1.842mm de largo y 1.358 mm de alto. Por último, el BMW Z4 es 4.239mm de largo, 1.951 mm de ancho y 1.291 mm de alto. En esta batería de datos, el BMW es el más largo, más ancho y más bajo, dotándole de unas dimensiones ligeramente más deportivas que sus competidores.

Por último, y para concluir esta introducción, tan sólo comentar que nuestra unidad de pruebas vestía el Paquete deportivo M que además de afectar a la estética, afecta a otros elementos que explicaremos a continuación.

Exterior

Un BMW Z4 es sinónimo de un morro larguísimo, lo necesite o no para acoplar el motor. La estética acompaña al concepto de forma sublime y la posición de conducción está retrasada casi al nivel del eje trasero. Esta sensación es formidable una vez accedemos a su bajísimo interior en parte debido a las dimensiones que sitúan la altura máxima del coche en menos de 1,30 metros.

En el frontal nos espera un paquete aerodinámico con una esencia deportiva sin igual. Los faros mantienen la seña de identidad de BMW con las luces de posición de ‘ojos de angel’, aunque en esta ocasión habrá que optar por el restyling para obtenerlos en LED. Los riñones son angulados y enormes, ocupando gran parte de la zona central del automóvil y dibujando angulosas formas que se extienden por todo el vehículo. Visto desde el lateral, el BMW Z4 pierde una caída pronunciada hacia el frontal como en otros modelos de la firma, y apuesta por una subida desde el eje trasero hasta el capó para luego caer y morir en los riñones.

Lo cierto es que el ejercicio de diseño en las líneas ha quedado muy bien resuelto. La zaga es muy corta y dibuja unos faros en forma de L, característicos de la firma alemana. Con la capota abierta se entiende que el coche ha nacido para disfrutar al aire libre. Con la capota cerrada tiene un aspecto deportivo con una línea inconfundible.

Las llantas del paquete deportivo M le sientan muy bien al BMW Z4 siendo de cinco radios y dejando ver con claridad los discos y las pinzas de freno. Los neumáticos tienen una medida delantera de 225/35 R19 y detrás de 255/30 R19, más que de sobra para este coche. El perfil resulta demasiado bajo y más adelante veremos que la conducción con un neumático de este perfil llega a ser incluso incómoda, pero a nivel estético hay que darle un 10.

En la zaga, la salida de escapes queda en un lateral y el paragolpes es específico del paquete deportivo M. Se pueden apreciar unas barras metálicas detrás de los reposacabezas traseros cuya función consiste en proteger a los ocupantes en caso de volcar. Por último, destacar que los paragolpes están adornados con el sensor de aparcamiento (PDC) de la marca.

Interior

El Z4 tiene un interior especialmente elegante. La combinación de pintura metalizada Tiefseeblau (azul de las profundidades marinas) con el cuero ampliado Kansas Canberrabeige, es simplemente excelente. El contraste de las tonalidades le sienta muy bien y el cuero vuelve a repartirse por el salpicadero, aunque sin estar muy acolchado. El uso de materiales es sublime y el ajuste es muy bueno.

En la consola central tenemos molduras Aluminio Carbon que resaltan las facetas deportivas del automóvil. La pantalla se esconde y se descubre en la parte superior de la consola central cuando activamos el coche o lo desactivamos. La palanca manual de seis velocidades lleva inscrita el anagrama M al igual que el reposapiés, el volante multifunción y las molduras de entrada. Al lado de la palanca de cambios tenemos los modos de conducción y el controlador iDrive con la botonería preparada para el sistema de navegación que incluye esta unidad de pruebas. El freno de mano es electromecánico.

A diferencia de los demás BMW, el Z4 tiene una esencia diferente en los ajustes del climatizador. En la consola central existe una secuencia de esferas con botonería para estos ajustes rompiendo con el diseño uniforme que conservan los demás coches de la casa. El cuadro de instrumentos conserva elementos ya algo anticuados en comparación con los coches de la nueva generación de BMW, como por ejemplo distintos displays (los modos de conducción se reflejan aquí en vez de en la pantalla de la consola central).

Detrás de los asientos existe un pequeño hueco que se extiende a lo ancho del coche para depositar objetos. El compartimento de las puertas puede extraerse hacia afuera para crear algo más de espacio, y en el maletero, si vamos descapotados el espacio que queda es muy justo para transportar dos mochilas abultadas. La capacidad del maletero varía entre 180 a 310 litros.

En marcha

Quizá este sea el BMW en el que más me ha costado encontrar mi postura perfecta. Menos mal que una vez que la he encontrado he podido memorizarla para no perderla gracias a los asientos eléctricos con memoria, aunque los botones están algo escondidos en la parte izquierda de la banqueta. El volante es grueso y deportivo y lo primero que quiero hacer es descapotar el coche, acción que puede realizarse en marcha a bajas velocidades. Debemos de tener cuidado porque el maletero tiene huecos que deben estar despejados para poder descapotar el coche.

Su accionamiento es rápido y en menos de 30 segundos ya disfrutamos del paisaje con el techo abierto. Para accionarlo, existe un botón de apertura y otro de cierre que se sitúan delante de la palanca de cambios. Una vez que ya estamos listos, arrancamos. La primera impresión con el techo abierto es sublime. Los roadster contienen un atributo de libertad que sólo puede conseguirse con este tipo de coches o con una moto.

Subiendo el coche de vueltas existen dos sensaciones. La primera es un rugido ronco proveniente de la línea de escape. Ya sabemos que el motor es de 4 cilindros y un cubicaje de 2.0 litros y 184 caballos de potencia, por lo que a priori su sonido no debería destacar demasiado. No obstante este Z4 es más sonoro que por ejemplo el BMW 328i xDrive que pudimos probar hacer unas semanas.

La segunda sensación es que el coche es lineal, aunque para buscar una sonrisa hay que llevarlo alto de vueltas. Sin duda ha nacido para que practiquemos una conducción dinámica ya que su punto fuerte se sitúa algo entrado en revoluciones. Una pregunta que me asalta: ¿Son suficientes 184 caballos o apostaría por el de 245? Es recomendable hacerse a esta mecánica porque aunque es cierto que el coche es ágil, puede pecar en algunos adelantamientos. Es un motor suficiente para el que no busca una respuesta espectacular y es divertido, pero no debemos sobreestimarlo sobre todo en carreteras de montaña.

El paso por curva es sublime. Es un automóvil muy estable y rígido y permite una actitud ‘canalla’ al volante. No tiene balanceos y es muy rígido, en parte por tener un perfil extremadamente bajo; esta rueda es excesiva para el coche.

Sin duda, lo que hace especial al BMW Z4 es el morro extremadamente largo y la posición de conducción situada casi en el eje trasero. Es un coche bello por fuera y por dentro, conduciéndolo o disfrutando como acompañante. Desde cualquier ángulo, el BMW Z4 es un roadster ideal que mantiene la esencia de BMW. El tacto del cambio de marchas es muy directo, engranando cada relación con mucha suavidad. Permite practicar una conducción a golpe de embrague y acelerador muy dinámica.

En carretera presenta un defecto y es que con el techo abierto y las ventanillas subidas se genera una bolsa de aire entre la cabeza del conductor y acompañante que es bastante molesta y te obliga a bajar las ventanillas. Si cerramos el techo, nos encontramos ante un coche que está bien sonorizado, aunque el espacio de habitáculo es algo justo. Jugando con el iDrive (el mando que maneja la pantalla) me doy cuenta de que su posición está equivocada, muy cercana al conductor, lo que obliga a arquear el brazo hasta una posición casi incómoda. En otros BMW la colocación está mejor diseñada.

Otro de mis temores era el consumo, aunque sorprendentemente en carretera marcó 6,7l/100 km con el techo abierto. Si entramos ya en ciudad, es fácil situarlo en torno a 7,5l/100km y si circulamos sólo en ciudad, 10 l/100km es lo que debemos esperar. No obstante, cada día estos motores son más eficientes y la distancia con los diésel es cada vez menor.

Conclusión

Conclusión

El BMW Z4 es un coche aspiracional que transmite sensación de libertad, deportividad y una agilidad sublime. Si a esta fórmula le mezclamos una tracción trasera, el paquete deportivo M y 184 caballos, sin duda hemos acertado de lleno con un coche que atrae las miradas, es dinámico, desenfadado y atrevido en cualquier carretera. A cambio sacrificamos espacio y otras alternativas más polivalentes pero que no podrían transmitir tanto a los amantes del mundo del motor.

Algunas cosas que deben mejorar es la recolocación de elementos como el iDrive, la visibilidad por la diminuta ventanilla trasera o la bolsa de aire que se posiciona entre conductor y acompañante durante un viaje descapotado.

A destacar

-Agilidad y dinamismo

-Estética acertada

-Sonorización con el techo cerrado

A mejorar

-Colocación de algunos mandos

-Visibilidad por la ventanilla trasera

-Espacio limitado

Ficha técnica

Datos extraidos de la web oficial de BMW: www.bmw.es. Los datos pueden variar debido a equipamientos opcionales de la unidad de pruebas.

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