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Prueba Abarth 124 Spider, un 90% gloria un 10% desastre

Las uniones transatlánticas no son nada raro. Cada vez se forjan más alianzas de este tipo, aunque pocas tan especiales como la unión entre Mazda y FIAT. Un matrimonio de conveniencia que ha dado resultados tan llamativos como la prueba de esta semana, el Abarth 124 Spider.

La capota del Abarth es manual, y merece ir corrida todo el día, salvo aquellos en los que llueva

Abarth no siempre ha estado unida al Grupo FIAT, de hecho no fue hasta el año 1971 cuando ocurrió dicha unión. Sin embargo siempre ha estado unida al mundo de la competición. Nació como carrocero para diversas marcas, entre ellas Ferrari, y a día de hoy la marca del escorpión sigue teniendo muy presente ese ADN de carreras, aunque lo demuestra en pocas ocasiones, como en la de esta prueba del Abarth 124 Spider.

Carlo Abarth fundó la compañía con la esperanza de que algún día se convirtiera en una referencia deportiva. Por ello rápidamente pasó de carrozar coches de carreras a fabricarlos, al menos partes de ellos, como el motor o el sistema de escape, llegando a asociarse con empresas como Simca, Porsche, y sobre todo FIAT, a la cual acabó uniéndose a principios de la década de los 70.

A partir de entonces la marca siempre ha ido asociada a la rama deportiva de la casa turinesa. Lo que muchos no saben es que Abarth también puso a punto ciertos modelos de SEAT, en la época en la que la marca española trabajaba estrechamente con FIAT. Existen rarezas como el 600 Abarth, o el 127 Abarth que tantos éxitos cosecho en los campeonatos de Rally. Una serie de modelos míticos que acabaron cayendo en el olvido, como la marca, a finales del siglo pasado.

Sin embargo el auge de las versiones deportivas en la industria hicieron que Sergio Marchionne, máximo responsable del Grupo FIAT, tomara la alegre decisión de recuperar la marca en 2007, siendo dirigida por Luca de Meo, que actualmente controla SEAT. El primer modelo surgido de esta segunda etapa de Abarth fue el FIAT Grande Punto. Tras él han ido sumándose unidades, aunque la mayoría de ellas unidas al FIAT 500, y por supuesto el coche que hoy nos ocupa.

El emblema del escorpión siempre ha ido asociada con Abarth. Un clásico

Todo lo que ha salido de los hornos de Abarth ha sido tachado de especial, loco o genial, pero en este caso el 124 Spider ha sido el resultado de una unión transoceánica moderna y compleja. De hecho puedo decir sin temor a equivocarme que éste coche es el que más se une a la filosofía con la que la marca nació hace nada más y nada menos que 68 años.

Como ya he dicho un poco más arriba, Carlo Abarth fundó la compañía como un mero carrocero, al que pronto se le reconoció la facilidad de la puesta a punto de motores y sistemas de escape. Eso es justamente lo que pasa con el 124 Spider, porque aunque muchos crean que este es un deportivo de pura cepa italiana, la verdad es que lo es de pura ingeniería japonesa. Sí amigo mío, estás observando un Mazda MX-5 remozado.

Hace un par de años FIAT anunció que pensaba recuperar una denominación legendaria, 124 Spider, surgida en los años 60 y 70. Ante esto muchos se preguntaron de dónde iba a salir el desarrollo de este nuevo modelo, a lo que Mazda respondió que iban a ser ellos. Los japoneses saben de lo que hacen y nada mejor que usar el MX-5, una leyenda, el roadster más vendido del mundo, con una infinita lista de admiradores de todo el mundo. Así que pocos mejores que ellos para cumplir el trabajo.

Un coche pensado y fabricado para disfrutar

La jugada de FIAT por supuesto que fue genial, asociarse con una marca como Mazda era sinónimo de garantía, aunque el acuerdo solo incluía ciertas partes. Los japoneses fabrican el chasis, el interior y algunos elementos más. Con medio coche hecho, éste viaja desde Hiroshima hasta Turín, donde se lleva a cabo el resto del montaje; carrocería, motor, y detalles propios que FIAT se ha encargado de fabricar. A su vez los hermanos locos reciben unas pocas unidades que acaban recibiendo el tratamiento Abarth, teniendo como resultado el coche que ves en las imágenes. 

Como era de esperar ha surgido una especie de guerra entre los admiradores del MX-5 y los del FIAT 124 Spider. El principal punto de debate es el diseño. Personalmente me postulo a favor de los italianos, los cuales han conseguido crear un coche realmente bello, y del que estoy seguro que va a soportar el paso del tiempo mejor que su gemelo japonés. Así que si unimos el desarrollo japonés, a la belleza italiana, ¿qué más podemos pedir?

El desarrollo se llevó de forma separada, pues aunque compartían muchos elementos, gran parte de los elementos mecánicos son diferentes

La verdad es que poco más. Me gusta cómo está hecho el 124 Spider, por fuera italiano, pero por dentro los trasalpinos no han tocado ni una sola pieza, dejando todo lo que podemos ver en un MX-5. Si echas un vistazo a las diversas pruebas que tenemos publicadas del roadster japonés, advertirás inmediatamente que los interiores son exactamente iguales. Bueno, voy a ser justo, no son exactamente iguales, Abarth ha incluido su logo en el volante, en el apoyabrazos central, ha metido alcántara en el salpicadero, y ha coloreado la esfera central del cuadro de rojo. Y ya.

Y es que es mejor no tocar lo que ya está bien. Al menos creo que eso es lo que han debido de pensar tanto en Japón como en Italia. Lo mismo pasa con el equipamiento. La filosofía Miata reside en el precio de venta bajo, y eso quiere decir que no encontramos una gran cantidad de elementos en el interior del 124. Eso sí, tenemos una pantalla de 7 pulgadas, diversos asistentes a la conducción, asientos calefactables, y poco más. No vas ni a querer ni a necesitar más.

El interior es exactamente igual que el del MX-5, aunque se incluyen detalles propios

Sencillamente porque es un coche para conducir y disfrutar. Es un coche para amantes de las cuatro ruedas que buscan escaparse del mundo y huir a una carretera desierta. Incluso te diría que es un coche para disfrutar a solas, poner tu música favorita, correr la capota y hacer kilómetros uno tras otro, y si es por un puerto de montaña o una carretera secundaria con curvas, mejor que mejor.

Digo lo de que es un coche bastante solitario porque al igual que el MX-5 peca de ser demasiado pequeño en su interior. Sí que es cierto que tras haber probado uno y otro, he de reconocer que el 124 Spider me da una mayor sensación de espacio. Es algo meramente perceptivo, porque con la regla en la mano ambos son igual de angostos. Lo mismo pasa con el maletero, el cual solo dispone de unos ridículos 140 litros, 10 más que el MX-5. Suficiente para una maleta de fin de semana, una mochila y poco más.

Dejando a un lado el tema de la habitabilidad y equipamiento, factores que poco importan a la hora de comprar un coche tan pasional, es hora de hablar de mecánica. Como ya he dicho Mazda no se encarga de propulsar al 124 Spider, los italianos han cogido su propio motor y lo han montado en este pequeño deportivo. Solo hay una opción posible, un 1.4 MultiAir turboalimentado con 170 caballos, dirigidos uno tras otro al eje trasero y gestionados por una caja de cambios que o bien puede ser automática (ni se te ocurra cogerla) o bien manual con seis relaciones.

El maletero es reducido, aunque muestra 10 litros más que el Mazda

Puede parecer que esté mencionando la típica configuración Miata, con motor delantero, caja de cambios manual y propulsión, pero no. Hay una pequeña diferencia y es que los italianos, en oposición a los japoneses, han optado por turboalimentar el motor, mientras que el MX-5 solo emplea bloques atmosféricos. El uso del turbo implica que el 124 Spider es más rápido en aceleración de 0 a 100 Km/h, 6,8 segundos frente a 7,3, que tenga una velocidad punta superior, 232 Km/h frente a 214, y un par motor no solo 50 Nm mayor, 250 Nm como máximo, sino disponible en un rango más temprano. 

Prueba Abarth 124 Spider

Con todos los datos en la mano dejan como claro ganador al italiano, aunque hay un valor que no he mencionado y que puede resultar clave; el peso. Los añadidos de Abarth, así como la carrocería diferenciada y el motor turbo, hacen que el 124 Spider sea 135 kilogramos más pesado que el MX-5. Esto quiere decir que cada caballo de potencia tiene que encargarse de mover siete kilogramos, frente los seis en el caso del japonés. ¿Pero se nota?

Ya te digo que no. Más que nada porque el par temprano, y el empuje del turbo compensan el extra de peso. He de reconocer que la puesta a punto del motor es realmente buena, de hecho me resulta mejor que la del MX-5. Sí, lo siento por los MX-5fanáticos, pero a mí me lo parece. Me gusta el hecho de que si no te dicen que este coche es turbo ni te enteras, porque no presenta la típica y habitual patada que presentan los motores turboalimentados. Los desarrolladores han configurado la entrega para que sea igual de progresiva que en el caso de un atmosférico, pero de un mayor empuje en todo el rango de revoluciones.

El resultado es magnífico. Este Abarth 124 Spider corre que se las pela, y no solo eso, sino que llega a velocidades muy altas de una forma muy sencilla. La alegría que te proporciona es inmensa. Pocos coches te sacan una sonrisa de forma tan sencilla, y disfrutar no resulta complicado, incluso en entornos poco propicios para un coche así, como la ciudad o los atascos. Te hace sentir bien.

El motor turbo es capaz de elevar su ritmo por encima de las 7.000 vueltas

Pero este coche quiere diversión, quiere un tramo de curvas o una carretera sinuosa donde va a sacar sus máximas capacidades. Abarth ha incluido una puesta a punto particular, eso incluye un sistema de escape especial, gloria bendita, y un diferencial trasero autoblocante que te permite jugar como un niño en un parque infantil. Me ha sorprendido que presenta un buen agarre en curvas, incluso en giros cerrados. Digamos que este es el modo de paseo, donde te deja jugar de forma controlada. Si quitamos el control de estabilidad la cosa cambia, y el 124 Spider se convierte en una bailarina profesional con una cintura muy suelta.

El coche cambia mucho con las ayudas quitadas. Pero lo mejor de todo es que ni se vuelve salvaje ni descontrolado. La sencillez para hacerlo deslizar es pasmosa aunque sí que es cierto que tendremos que ser más dichos en el uso de los pedales que si lo comparamos con el MX-5. El turbo aquí sí se deja notar, pero sigue siendo fácil jugar y divertirse, y repito que lo mejor de todo es la sensación de control que te da.

A todo esto hay que sumar una dirección rápida y directa, aunque no del todo comunicativa. Es electrónica y en ciertos momentos no termina de transmitir todo lo que me hubiera gustado. Es mucha la información que recibes, pero si por ejemplo la comparamos con la de un MX-5 NC no hay color. La asistencia es correcta y la comodidad de giro en la ciudad tiene que tener alguna pega en los tramos de curvas. A pesar de ello lo pongo como observación, no como pega, porque no llega a tal.

El puesto de conducción no está pensado para personas de más de 1.80-1.85 de estatura

Donde no pongo pega alguna y si todas las alabanzas que soy capaz de hacer es en el sistema de escape. Abarth lo denomina Record Monza, y no sé si estará desarrollado en el circuito italiano, lo que sí sé es que suena a gloria. De hecho me ha recordado a una mezcla entre el Alfa Romeo 4C y los clásicos deportivos de la casa italiana con cuatro y seis cilindros que dominaron las carreras allá por los albores del automovilismo.

Es un rugido precioso de verdad. Te sumerge por entero en la experiencia de ir descapotado y disfrutando de un agradable paseo. Es un sistema muy pícaro, pues la forma de rugir evidencia un coche de mucha más potencia. La gente se da la vuelta a su paso, e incluso en ciertos momentos desprende un ligero gorgoteo que engancha. También petardea, aunque es bastante aleatorio el momento en el que lo hace. Eso sí, cuando sale estarás un buen rato intentando repetirlo. Es genial.

Cambiando de registro he de decir que los de Abarth han incluido otro botón en el interior, que no existe en el MX-5; el botón Sport. Ni siquiera me voy a molestar en decir qué cambia en la configuración, porque directamente no se nota absolutamente nada. No dudo que diversos parámetros varíen su configuración al activar el modo Sport, pero salvo por el indicador del cuadro, uno no percibe nada, igual el pedal del acelerador algo más sensible, pero inapreciable. 


El botón Sport existe, aunque apenas se perciben cambios en el comportamiento del coche

En cierto modo es lógico que no cambie nada. Por ejemplo en los coches automáticos sí que se notan las variaciones de la caja de cambios, pero en este caso era manual. Por cierto, una caja de cambios como Dios manda, con una palanca que parece un suspiro y una transición entre marchas dura y contundente. Es el complemento ideal al motor, pues aprovecha hasta la más mínima gota de cilindrada y de los caballos que de ella salen.

Ahora bien, hasta aquí la parte bonita. En un 90% el Abarth 124 Spider es un coche glorioso, pero el 10% restante es lo que para mí lo que lo arruina por completo, o al menos la idea preconcebida que tenía de él. El mayor problema, a mi parecer, es que me ha resultado demasiado blando. Un Abarth tiene que ser duro, o al menos más duro del coche del que sale. Y no es así. De hecho me ha parecido un coche cómodo, con una suspensión muy bien tarada de cara a rodar de forma confortable.

La variante de cambio automático incluye una caja de convertidor de par de seis velocidades con levas de cambio tras el volante. Resulta 2.000 euros más caro

Ojo, no esto diciendo que sea un coche cómodo per se, no vayamos a confundirlo con una berlina, pero sí me ha resultado excesivamente blando en general. Me esperaba una suspensión como una piedra, igual que la del Abarth 695 Biposto o como la de cualquier otro Abarth 595, pero todo lo contrario. No entiendo por qué han hecho algo así. Si quiero un roadster cómodo me compraría un MX-5 o un 124 Spider, y punto.

Y esto me lleva al segundo problema grave del coche; el precio. Si me esfuerzo puedo llegar a entender la puesta a punto blandita, pero te prometo que por más que lo he intentado, no alcanzo a comprender de dónde sale el precio de venta tan ridículo del Abarth 124 Spider. Su precio de salida es de 40.000 eurazos. Un presupuesto ridículo si tenemos en cuenta que un MX-5 parte de los 23.500 euros, o que un Fiat 124 Spider, que viene a ser el mismo coche, arranca en los 26.500 euros.

El 124 Spider es un coche tremendamente divertido, un juguete, pero excesivamente caro

Es decir que Abarth, después de hacerle su "trattamento speciale": vinilos en la carrocería, llantas propias, emblemas, sistema de escape, 30 caballos extra, algo de alcántara en el interior y poner en rojo la esfera del cuadro, ¡¡¡SUBE EL PRECIO 13.500 EUROS!!! ¿Pero estamos locos o qué? Ya solo por esto no me compraría un Abarth 124 Spider. Antes me haría con su hermano de FIAT, le haría una reconfiguración de la centralita y me compraría el sistema de escape de Abarth. Y listo.

El último defectillo que le voy a poner es el menor de todos ellos. Si por algo me resulta especialmente atractivo el MX-5 es porque resulta muy barato de mantener. Eso incluye un consumo bajo. Pensaba que al emplear un motor turbo, el Abarth iba a rodar de forma más ahorradora, pero todo lo contrario. Durante la semana de pruebas la media final fue de 7,2 litros a los 100 kilómetros. Bien es cierto que no es un dato exagerado, pues la mayoría del tiempo conduje de forma alegre. Esperaba ciertos elementos que aumentaran la eficiencia, pero esos son exclusivos de Mazda, y por supuesto ni FIAT ni Abarth los incluye.

Conclusiones

Todavía estoy hundido por el precio del coche. No te puedes imaginar el bajón que me dio cuando llegué al configurador de Abarth y ante mis ojos se plasmaron 44.450 euros de precio de venta de la unidad en particular. Te prometo que no sabía si reír o llorar. Suerte que en nuestras pruebas no valoremos el precio, porque bajaría la nota.También me dejó frío el hecho de ser tan blando, aunque tras rodar muchos kilómetros acabé dando gracias, pero no es lo que uno espera a la hora de comprarse un Abarth, un bicho raro y loco. 

Realmente el FIAT/Abarth 124 Spider me parece más atractivo que el japonés

Por todo lo demás el coche es una gloria. Es uno de las pruebas más divertidas que he tenido ocasión de hacer, y de no ser por las importantes pegas es un coche sublime. Su aspecto es sensacional, su interior es correcto, su manejo es una maravilla, y su sonido pura poesía. Es una obra de arte hecha coche. ¿Me lo compraría antes que un MX-5? Seguramente sí, solo por su diseño y su rendimiento lo haría. Pero repito, el FIAT antes que el Abarth. 

BP ultimate

Nota: 8.4

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