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    Prueba Audi RS 7 Sportback, el terror de los sismógrafos

    Prueba Audi RS 7 Sportback, el terror de los sismógrafos
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    Hemos podido poner a prueba el brutal potencial del Audi RS 7 Sportback
    Alberto Pérez
    Alberto Pérez25 min. lectura

    El Audi RS 7 Sportback presenta unas características casi perfectas: motor de gasolina V8, 600 CV, tracción total quattro, una estética que quita el hipo y unas prestaciones dignas de ser puestas a prueba sobre el trazado del "infierno verde". Un potencial al alcance de muy pocos y una capacidad casi inexistente para pasar desapercibido.

    Siempre que se habla del departamento más deportivo de Audi, podemos relacionarlo directamente, y casi sin querer, con actuales mitos vivientes como el Audi RS 6 Avant, que pudimos poner a prueba hace algún tiempo, o la maravillosa bestia que es el Audi R8 acompañado de su santísimo bloque V10. Si seguimos pensando en modelos nacidos en el seno de dicho departamento, iremos sacando poco a poco todos los que actualmente se producen, que no son pocos. Pero un modelo que desgraciadamente vive a la sombra de su hermano es el Audi RS 7 Sportback. Nacido para sembrar la duda del que siempre le apasionó el RS 6 Avant, pero que siente un mayor interés por las carrocerías más estilizadas, deportivas o coupés.

    El RS 7 Sportback podemos catalogarlo como el hermano más atlético del Audi RS 6 Avant. Este no te ofrecerá todas sus prestaciones en un cuerpo de coche familiar y práctico, sin embargo, sí que lo hará bajo unas estilizadas líneas de diseño sobre una estética de coupé de 4 puertas en el que tampoco echaremos en falta espacio habitable ni tampoco de carga. Pero, antes de avanzar, conozcamos un poco más a fondo qué nos presenta Audi en este estilizado Sportback.

    La imagen del RS 7 Sportback es, cuanto menos, impresionante

    Una imagen arrolladora

    El Audi A7 Sportback es un modelo de relativa reciente creación, pues su primera generación la conocimos hace poco más de una década, ya que llegó al mercado durante el mes de septiembre del año 2010, como alternativa a modelos como el Mercedes CLS. Ciertamente es un modelo que caló hondo y que pronto se ganó su propio rincón en el hall de la fama de Audi, llegando así a adquirir una nueva generación en el año 2018, la cual incorporaba el nuevo lenguaje de diseño de la firma de los cuatro aros, así como unos mejorados niveles de calidad y presencia. Tanto la primera generación como la actual segunda, acogieron una denominación desconocida anteriormente para mencionar la variante más deportiva y radical. Fue entonces cuando conocimos al Audi RS 7 Sportback.

    Como ya he mencionado, su concepción inicial fue la de proporcionar un hermano atleta al RS6 Avant. Y lo consiguieron. El RS 7 nos deja con una imagen de las que realmente quitan el hipo o lo que es lo mismo: el coche es un auténtico espectáculo visual. No hay margen de debate en esta afirmación. Audi ha trabajado sobresalientemente el diseño de este coupé de 4 puertas, logrando una imagen simplemente perfecta.

    Realmente, si nos fijamos bien, podemos decir que el RS 7 Sportback no varia la estética de su hermano más familiar hasta el pilar B. El morro es exactamente el mismo que el Avant, con un frontal totalmente agresivo que acoge unas enormes entradas de aire laterales, así como la generosa calandra que ya conocemos del modelo de acceso. Todo esto aderezado con un toque especial de fibra de carbono en sus diferentes apéndices. Pero si miramos completamente de frente este Audi, sorprende en exceso lo ensanchados que se dibujan sus pasos de rueda, pues nos dejan con un cuerpo 4 centímetros más engordado que sus versiones normales, llegando a un total de 1.950 milímetros.

    Agresivo y brutal. Así se presenta el hermano mellizo del RS 6 Avant

    Además de una mirada realmente agresiva, si lo miramos de perfil llaman poderosamente la atención sus enormes llantas de 21 o 22 pulgadas, las cuales toman un gran protagonismo en la estética total del coche, y que en su interior acogen unos frenos que pueden ser carbocerámicos con unas dimensiones de auténtica paellera dominguera con 440 y 370 mm en el eje delantero y trasero, respectivamente. No obstante, de serie incorpora unos de acero ventilados y perforados de 420 y 370 mm. Además de esto, continuando en esta vista general del coche, veremos su estilizada línea tipo coupé que remata en una zaga notablemente baja.

    Si giramos el coche y observamos su zona trasera, veremos unos faros LED unidos por una franja de luz que atraviesa todo el coche, y en la zona alta del portón del maletero, un pequeño spoiler que se levantará automáticamente cuando superemos los 100 km/h o, en caso de querer mostrarlo, podremos abrirlo manualmente a través de un botón ubicado en el salpicadero del coche. Este pequeño alerón le proporcionará una fuerza aerodinámica descendente de 40 kilos sobre el eje posterior cuando circulemos a velocidad máxima. Pero posiblemente el apéndice que más miradas se llevará será su imponente difusor trasero de fibra de carbono enmarcado por sus dos salidas de escapes ovaladas, una a cada lado, y que a través de ellas será por donde salga una melodía como en pocos coches actuales podremos escuchar.

    Este es un coche que puede acoplar numerosos paquetes prestacionales o en materia de seguridad. Como el paquete dinámico RS o RS Plus, donde se incluirán detalles tan destacados como un eje trasero direccional, un diferencial trasero deportivo, los frenos carbocerámicos o una deslimitación de la velocidad, pudiendo llegar hasta los 305 km/h de velocidad punta. Eso sí, con un precio de 17.455 euros para el paquete más avanzado. Sus faros también podrán ser Full LED de serie u opcionalmente incorporar unos Faros Matrix LED con láser, por un precio añadido de 3.560 euros. Sí, a la hora de configurar este coche, tu cartera echará humo. El paquete exterior de fibra de carbono sumará 6.495 euros adicionales. Pero antes de continuar hablando del enfangado tema monetario, metámonos de lleno en su tecnológico interior.

    Sus llantas pueden ser de hasta 22 pulgadas

    Un interior a la altura

    Si abrimos las puerta delantera del Audi RS 7 Sportback nos tomaremos con unos niveles de calidad completamente esperadas para un coche del nivel de este. De serie se instalan unos asientos “super deportivos” (así los llama la marca) tapizados en cuero negro, aunque opcionalmente se podrá escoger otras variantes como el color marrón o el negro decorado con pespuntes blancos o rojos. El volante también podrá ser víctima de la sustitución por otro de forma redonda ya que el de serie está achatado por su parte inferior. Además de esto, los materiales de los acabados son notablemente buenos, salvo por la mera excepción de la excesiva adopción del negro piano, un material que resultará imposible mantener limpio y que se deteriora con facilidad sufriendo pequeños arañazos que a la larga menguan la imagen de estas partes. Por otras zonas, la fibra de carbono y el cuero alcantara toman especial protagonismo, por supuesto, siempre de forma opcional, ya que de serie estos son sustituidos por aluminio cepillado y tela al uso, respectivamente.

    En el apartado tecnológico, el Audi RS 7 Sportback, nos brinda un total de 3 pantallas en el salpicadero. En primer lugar tenemos el cuadro de instrumentos o virtual cockpit, con un nivel de personalización bastante bueno donde podremos seleccionar un modo de visualización exclusivo para esta motorización, el cual nos deja con una imagen mucho más deportiva donde priman las revoluciones y la velocidad, como no podía ser de otra manera. En segundo y tercer lugar se encuentran las pantallas centrales de info-entretenimiento, donde desde la superior controlaremos todo lo referente al entretenimiento, GPS o datos varios, mientras que en la inferior tendremos todos los controles de la climatización y confort del habitáculo. Estas dos últimas poseen unos paneles táctiles de 10,1 y 8,8 pulgadas, respectivamente. Otra de las opciones a tener en cuenta será su equipo de sonido desarrollado por Bang & Olufsen con el que parecerá que tenemos tocando para nosotros a nuestro cantante favorito. Este tiene un precio adicional de 7.400 euros.

    Pasando al espacio trasero, aquí se deja notar más de lo que nos gustaría la pronunciada caída del techo, ya que tendremos espacio de sobra para las piernas incluso personas de elevada estatura, mientras que para la cabeza será todo lo contrario, su nivel de espacio no será tal si mides más de 1,80 metros. En esta zona es donde echaremos en falta la habitabilidad de su hermano de carrocería más práctica. El asiento central no será realmente recomendable, pues es mucho más incómodo en líneas generales por poseer una firmeza mayor y un túnel de transmisión bastante intrusivo. Lo mejor será dejar esta fila para dos ocupantes. Ambos asientos traseros son calefactables y poseen un panel de control de aire acondicionado propio ubicado sobre el túnel central.

    El habitáculo presenta una imagen muy tecnológica

    Pero si lo que queremos es espacio de carga, no nos quedaremos cortos, ya que el Audi RS 7 Sportback posee un volumen mínimo para guardar objetos de 535 litros. Esta zona posee unas formas muy útiles siempre que no quedamos meter equipaje muy alto ya que, aunque su espacio es grande en general, es mucho mayor en longitud y anchura que en altura, valor en el que no destaca en exceso. En caso de que precisemos más espacio, podremos abatir la segunda fila de asientos alcanzando un nivel de 1.390 litros de capacidad total.

    Mecánica y precios

    En el momento en que abramos el capó delantero nos daremos de bruces con la preciosa imagen de todo un motor V8 bastante más visible que en otros modelos de la competencia. Este generoso bloque de gasolina posee un total de 4.0 litros de cubicaje y es capaz de erogar un total de 600 CV y 800 Nm de par máximo, gracias al apoyo de dos turbocompresores. Toda esta potencia se transmite a las ruedas a través de una caja de cambios automática Tiptronic por convertidor de par con 8 relaciones. Este, al igual que sus hermanos nacidos en el seno del departamento más radical de Audi, posee la famosa tracción total quattro, la cual nos deja con un reparto proporcional de potencia de 40:60 (eje delantero y trasero). Gracias a estos datos mecánicos, el RS 7 Sportback es capaz de pulir el 0 a 100 km/h en apenas 3,6 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 250, 280 o 305 km/h, dependiendo del paquete escogido: de serie, paquete dynamic RS o paquete dynamic RS Plus, respectivamente.

    Como método de reducción de emisiones, al igual que sucede en su hermano el RS 6 Avant, se ha optado por la incorporación de una pequeña batería de 48 voltios que servirá como apoyo al motor térmico en situaciones de velocidad continua por autopista, donde al soltar el acelerador el coche mantendrá la velocidad durante un máximo de 40 segundos, siempre que circulemos entre 55 y 160 km/h. Este sistema eléctrico también hará las veces de motor de arranque y alternador. Esta dotación electrificada proporciona al RS 7 Sportback la condición de vehículo ECO, por lo que podremos movernos por la mayoría de áreas urbanas de bajas emisiones con total libertad. No, no es un chiste.

    El brutal corazón V8 que late bajo el portón del capó nos deja con una potencia máxima de 600 CV

    Su equipo de suspensiones también ha sufrido una pequeña vuelta de tuerca con respecto a las de un Audi A7 Sportback convencional, recibiendo unos amortiguadores con varios niveles de dureza, dependiendo del modo de conducción escogido. Este sistema también regulará la altura total del coche dependiendo de la velocidad a la que circulemos. En una situación normal, el RS 7 Sportback es 10 mm más bajo que un A7 Sportback, y cuando circulemos a más de 120 km/h, la altura se reduce en 10 mm extras.

    Sus modos de conducción son los ya conocidos: Efficiency, Comfort, Auto y Dynamic. A estos le sumaremos otros dos llamados RS1 y RS2, que son totalmente personalizables y que podremos seleccionar a través del propio botón “RS Mode” situado en el brazo derecho del volante. Estos están destinado a que podamos optar por unos modos más radicales de forma prácticamente instantánea. Tras el volante se sitúan unas levas propias de este modelo acabadas en aluminio y que tienen un tacto más que bueno.

    Pero antes de dar paso a las impresiones de conducción, llega el momento de que nos pongamos serios y hablemos del precio de este espectacular deportivo. Este tiene un coste de partida de 150.730 euros, cifra que irá en aumento con sorprendente facilidad en cuanto queramos añadir chucherías a nuestro flamante montura, por lo que si queremos una unidad parecida a la que veis en las imágenes, debéis contar con, al menos, 200.000 euros para gastar en un coche. El Audi RS 7 Sportback es espectacular en todas sus cifras, y por supuesto no iba a ser menos en la del precio.

    Por sus escapes emana una sinfónica melodía de 8 pistones dando saltos

    Despertemos a la bestia

    Llegados a este punto, sería posible resumir este apartado en un simple: corre mucho. Y no nos faltaría un ápice de razón, pero antes de llegar a esa conclusión tan explícita debemos comentar algunas de sus otras facetas, aunque todas desembocan en un coche rabioso, rápido y realmente cómodo. El Audi RS 7 Sportback es capaz de mucho, pero ciertamente es un miura con alma noble y que a pesar de ser una bestia salvaje, este sabrá mitigar su genio para que el control sobre él sea alto y la seguridad de sus ocupantes sea máxima.

    Arrancamos el V8 y el estruendo se deja oír con unos niveles bastante elevados de decibelios. Es su forma de darnos los buenos días. En cuanto las revoluciones se estabilizan nos quedamos con una sonoridad algo más relajada pero que si nos bajamos y oímos el murmullo que emana por sus escapes, ya no querremos escuchar otro tipo de música jamás. Su sonido incluso estando detenido, es glorioso. El ronroneo de sus ocho cilindros saltando se hacen notar en todo momento, incluso cuando circulemos en modo Efficiency y queramos pasar un poco más desapercibido, algo que será imposible con este coche.

    En cuanto salimos a circular por la ciudad, la cantidad de miradas indiscretas y pulgares hacia arriba, se vuelve una auténtica locura. Si su estética de por sí ya es llamativa, por sus escapes emana un sonido que parece que va diciendo a los más distraídos: "¡eh, miradme, estoy aquí!", llamamiento al que, por supuesto, todo el mundo hace caso. A pesar de esto, este es un coche que podríamos usar diariamente sin mayor complejidad que la de pagar la factura de gasolina, pues a pesar de sus 73 litros de capacidad del tanque de combustible. Sus casi 20 litros de consumo en entorno urbano, se volverá como tu auténtico enemigo. Por el resto de apartados el coche es notablemente cómodo, suave y, si cerramos las ventanas, la insonorización es más que buena.

    Sus asientos "super deportivos" presentan una imagen atractiva y una comodidad y agarre notables

    Una vez salgamos a circular por autopista o vías rápidas, la comodidad y el silencio con el que nos deja el RS 7 Sportback es pasmoso. Por supuesto, siempre que circulemos en modo Efficiency o Comfort, ya que en el momento en el que seleccionemos el modo Dynamic o cualquiera de sus variantes RS, el sonido del V8 se dejará notar de forma notable apoyado en el propio sistema de sonido del habitáculo. En este entorno de autopista, el consumo mínimo que pudimos conseguir fue de 9,5 litros de media a los 100 kilómetros, una cifra que podríamos llegar a asumir como “normal” tratándose de un coche con seis centenares de caballos bajo el capó. Como digo, su comodidad general es bastante notable, sus suspensiones filtran bien las irregularidades del asfalto, aunque portar unas llantas tan gigantes pasa factura y el ruido de rodadura será el que más se haga presente en el interior del coche.

    Pero si salimos de las repetitivas carreteras de alta velocidad y encaramos vías más lujuriosas, será el momento idóneo para probar de qué es capaz este RS 7 Sportback. Aquí, con el modo Dynamic seleccionado, todo se volverá mucho más duro e instantáneo. El acelerador demuestra una sensibilidad pasmosa al tacto, así como su dirección y sus suspensiones, las cuales toman el camino de situar su firmeza en un nivel mucho más extremo. Esto ayudará notablemente cuando vayamos enlazando una curva tras otra, algo que hará con sorprendente facilidad.

    Sus amortiguaciones al pasar a tomar una mayor firmeza, hacen que el paso por curva sea notablemente plano. Pero para llevar a cabo esta labor, se apoya continuamente en una tracción quattro que se hace merecedora de todos y cada uno de los vítores que recibe y posee. Esta es capaz de introducir el coche a la perfección en cualquier curva y a casi cualquier velocidad. Sus más de 2 toneladas de peso apenas harán acto de presencia, pues esto se verá paliado por una tracción y una potencia más que generosa. Circular rápido con este coche es un acto de fuerza mental, ya que en tu cabeza habrás entrado pasado de velocidad en la curva pero él te demostrará que no, que puedes ir aún más rápido, situando el propio límite del coche en un entorno casi inalcanzable en carreteras abiertas y sin las manos expertas de un piloto profesional.

    El pequeño spoiler trasero se despliega cuando circulamos a más de 100 km/h

    Su caja de cambios también jugará un papel fundamental en generar la diversión apropiada. Esta es muy rápida en todas las situaciones, más aún si optamos por seleccionar el modo RS con el apartado de transmisión en modo deportivo, aquí el coche apurará todas las revoluciones posibles, ofreciendo el máximo número de jamelgos que estén a disposición de su bloque V8. Ya sea circulando en modo automático o manual a través de las levas o en la propia palanca del cambio, nuestra sensación general con este elemento mecánico será más que notable.

    Conclusión

    Pero esto es una prueba y me veo en la obligación de mencionar algún "pero" entre tanto elogio (normal, este coche no merece menos). Pero si hay algo de lo que aquejarme del Audi RS 7 Sportback sería del escaso espacio para la cabeza en las filas traseras, así como de un precio de auténtica locura que hace que estas sensaciones estén al alcance de sólo unos pocos afortunados. Terminando con una opinión personal, pienso que este es un coche que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. Su estética, sus prestaciones y su deportividad, son elementos que juegan un papel fundamental en las sensaciones que nos ofrece, aunque la larga sombra de su hermano, el RS 6 Avant, es larga, siendo capaz de apagar el enorme brillo que puede emitir el RS 7.

    El Audi RS 7 Sportback
    Prueba Audi RS 7 Sportback, el terror de los sismógrafos