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    Prueba BMW X3 20d, tan grande como equilibrado

    Prueba BMW X3 20d, tan grande como equilibrado
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    Javier Gómara
    Javier Gómara13 min. lectura

    Más grande, lujoso y tecnológico. El X3 actual es lo que en si día era el X5. La nueva generación ha crecido en todos los sentidos, y para comprobar qué tal es hemos puesto a prueba el BMW X3 20d.

    Al igual que los seres humanos, las nuevas generaciones de coches son más grandes que las anteriores. Más grandes, más pesados y más lujosos. Los SUV de BMW han sufrido de gigantismo en los últimos años. La llegada de nuevas unidades a la familia ha obligado a los alemanes ha separar sus modelos más tradicionales. El nuevo BMW X3 es tan grande a día de hoy como el X5 lo fue en su origen. Un tamaño que se antoja excesivo y que hace replantearse varias cosas.

    Una de las cosas que más llama la atención del nuevo X3 es su considerable tamaño

    Actualmente el BMW más vendido del mercado es el BMW X1. El SUV compacto ha conquistado a muchos compradores por diversas razones. Precio equilibrado, tecnología, diseño, pero sobre todo por posicionamiento. Con una longitud de 4,45 metros de largo, el tamaño, la habitabilidad y el volumen de maletero se antojan más que suficientes para la gran mayoría de conductores. Sin embargo siempre habrá quien quiera un poco más de todo, y es ahí donde surgen las nuevas figuras de la gama X.

    Donde antes sólo estaba el BMW X5, hoy la gama SUV de BMW soporta hasta siete modelos diferentes; del X1 al BMW X7. Con un posicionamiento muy claro, cada unidad ofrece diferentes razones de compra. La gama media, estipulada por el X3 y el X4 se ha actualizado recientemente recibiendo un pequeño lavado de cara estético y nuevas tecnologías para seguir siendo atractivos ante la cada vez más numerosa oferta contraria, dominada por el Mercedes GLC, el Audi Q5, el Alfa Romeo Stelvio o el Lexus NX.

    Pero volviendo al X3 hay que reconocer que el incremento de tamaño ha traído consigo numerosas mejoras. La calidad es muy significativa. Con elementos de agradable tacto y buena sensación, la forma de ejecución es impresionante. Para mí BMW tiene a día de hoy los mejores interiores, tanto en calidad como en fabricación. Las sensaciones que transmite son mejores que las del X1, pero no tan altas como las del X5 o X7, que siguen siendo, a pesar del crecimiento de los modelos inferiores, los buques insignia de la casa.

    Para ellos se reservan las tecnologías y los acabados más excelsos de BMW. Sin embargo, el BMW X3 luce muchos sistemas, parte de ellos centrados en mejorar la seguridad de ocupantes y la mayoría en ofrecer una experiencia de usuario de primera calidad. La lista de elementos es notable, destacando por encima de todos sistemas como los faros láser, la instrumentación digital, el sistema multimedia con panel de 12,3 pulgadas, el techo solar, los asientos eléctricos y climatizados, el sistema de iluminación, el acceso y arranque sin llave y mucho más.

    El interior derrocha calidad y muy buena ejecución de acabados

    Todos los elementos y tecnologías modernas que te puedas imaginar están a bordo del X3, aunque revisa tu cartera porque algunas de esas chucherías no salen nada baratas. Ese es el problema de las marcas premium. Si bien te tientan con un precio de salida que podrías asumir, el sumar elementos opcionales y dotarlos de un poco más de personalidad propia sale muy caro. BMW fija un precio de salida para el X3 de 52.600 euros. La unidad de pruebas alcanzaba un precio final de 80.000 euros. Mucho dinero.

    El que merezca o no la pena dependerá de cada uno. Lo que el X3 ofrece a cambio, además de un diseño atractivo, mucha calidad y amplio equipamiento, es un generoso espacio interior. Cinco pasajeros pueden ir muy cómodos. Los tres posteriores disfrutan de mucho espacio para las piernas y la cabeza, aunque el ocupante central tendrá que lidiar con un túnel de transmisión intrusivo y con una plaza más estrecha y dura. A pesar de la generosa anchura, un adulto no podrá viajar en el centro mientras que las plazas laterales son ocupadas por sillas infantiles.

    Con 550 litros, el maletero del X3 es muy grande, aunque se reduce a 450 litros en los modelos PHEV

    A la hora de comprar un X3, BMW nos propone diversas alternativas mecánicas. Desde la versión sDrive 18d de 150 caballos hasta el imponente BMW X3 M Competition de 510 caballos. Entre medias encontramos diferentes modelos diésel, gasolina e, incluso, un híbrido enchufable con 292 caballos de potencia y 49 kilómetros de autonomía eléctrica. Una de las apuestas más lógicas es la unidad que he podido probar, el xDrive 20d con 190 caballos y sistema MHEV con etiqueta ECO de la DGT.

    Al volante del BMW X3 20d

    A día de hoy el factor "etiqueta" se ha convertido en un argumento de venta muy importante. Para salvar la normativa, los fabricantes han concebido los Mild-Hybrid como una solución intermedia y más económica. Los híbridos ligeros cuentan con un sistema eléctrico auxiliar de 48 voltios que permite ahorrar mínimamente en consumo y emisiones. No son híbridos como tal porque no llegan a moverse de forma 100% eléctrica, pero a ojos de la normativa sí lo son, y por lo tanto disfrutan de la ventajosa etiqueta ECO.

    Los kilómetros caen sin inmutarse. Cómodo y blando para largos viajes por carretera

    El X3 20d tiene el favorecedor distintivo medioambiental que permite librar las cada vez más habituales zonas de bajas emisiones o los protocolos anticontaminación. Una ventaja importante a tener en cuenta que también podemos ver en la versión sDrive 18d. Ahora bien, una pregunta muy habitual que se podrá plantear el comprador del X3 es: ¿qué motor compro? En mi opinión, a no ser que te sobre mucho el dinero, el diésel es la mejor opción.

    Mover las casi dos toneladas de peso del X3 con un motor de gasolina puede suponer pasar por la gasolinera más de lo habitual, y teniendo en cuenta el precio que tienen los carburantes, es algo que no vamos a querer hacer. Si te sobra mucho el dinero y quieres lo más de lo más, ahí está el X3 M, un auténtico misil tierre-tierra que impresiona con solo pisar el acelerador. Una bestia imponente, pero cara en compra y mantenimiento.

    Con una longitud de 4,71 metros, el X3 es 21 centímetros más pequeño que un X5 y 26 centímetros más grande que un X1

    Lo más lógico es dudar entre el 18d, el 20d y el 30d, las tres opciones diésel. Si bien el 18d se puede quedar corto de rendimiento, el 30d puede resultar demasiado. El 20d es la alternativa más lógica de todas. Con un motor turboalimentado, los 190 caballos y 400 Nm de par se muestran más que suficientes para el 95% de las situaciones, aunque reconozco que le pesa el culo. A fin de cuentas el problema de crecer en tamaño también es subir el peso. Con 190 caballos un X3 de primera o segunda generación corrían como balas. En el modelo actual las respuestas son muy comedidas.

    La aceleración es muy progresiva. El motor empuja, pero el peso lastra la respuesta. El coche gana velocidad sin grandes problemas, pero también depende del modo de conducción seleccionado. Con formatos ECO, Confort y Sport, la respuesta es variable. De más a menos relajación, el modo ECO limita la respuesta del acelerador y el motor para que la ganancia de velocidad sea muy paulatina. Hay que pisar bien a fondo para recibir una respuesta considerable. Respuesta más notoria en modo Confort y más aún en modo Sport.

    Aunque no destaca por respuesta, la versión xDrive 20d es la elección más lógica

    Pero la falta de empuje tiene un beneficio claro; los consumos. Hasta ahora me he quejado del peso y las dimensiones del X3, pero también reconozco que BMW ha hecho un excelente trabajo en materia de consumos. A lo largo de la semana de pruebas he podido conducir el X3 en todo tipo de situaciones. Desde asfixiantes atascos urbanos a viajes por autopista a velocidades normales. Tras concluir cientos de kilómetros el ordenador de a bordo a mostrado un consumo medio de 6,2 litros a los 100 kilómetros. Un dato que para mí resulta excelente.

    En todo lo demás hay que destacar que el X3 es un gran rodador. Su confort y aislamiento permite rodar cientos de kilómetros sin inmutarse. Viajar por carretera es lo suyo, siendo algo más torpe en ciudad donde las dimensiones afloran una vez más en la parte negativa. Largos viajes por carretera con autonomías cercanas a los 1.000 kilómetros. No se puede pedir más y, al fin y al cabo, es lo que va a pedir un cliente típico de este tipo de SUV. Confort y consumo por encima de prestaciones.

    El X3 está más cerca del X5 que del X1 en muchos aspectos

    Conclusiones

    El BMW X3 20d no es típico BMW en cuanto a dinámica y prestaciones. Al ser un SUV prioriza otros conceptos como la calidad de rodadura, el confort de marcha, el espacio y el equipamiento. Hay que reconocer que en todos esos términos es uno de los mejores de su categoría, aunque su equipamiento no sale barato. Si buscas prestaciones típicas de "bemeuve" no las vas a tener, pero creo que esa falta se compensa sobradamente con otras excelentes aptitudes.

    Prueba BMW X3 20d, tan grande como equilibrado