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    Prueba Citroën ë-Berlingo, un soplo eléctrico para el familiar (Con vídeo)

    Prueba Citroën ë-Berlingo, un soplo eléctrico para el familiar (Con vídeo)
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    Javier Gómara
    Javier Gómara10 min. lectura

    El segmento industrial poco a poco se va adaptando a la movilidad eléctrica. El Citroën ë-Berlingo se posiciona como el modelo más eficiente de la gama. Disponible tanto en formato turismo como industrial. Un punto de vista diferente que ya hemos probado.

    A lo largo del último año en Motor.es hemos probado el Citroën Berlingo en multitud de opciones, pero nunca antes habíamos probado la unidad eléctrica. El ë-Berlingo se fabrica en Vigo, un producto nacional. Hasta allí me he ido para poner a prueba por primera vez la variante eléctrica de uno de los modelos más populares de la categoría.

    Las furgonetas han dejado de ser simples bestias de carga para exponerse como una fórmula más compleja. Apuestan por el diseño, el confort, la tecnología y ahora también por la sostenibilidad. La apuesta más original siempre la ha propuesto el Berlingo, aunque no es la primera vez que vemos un modelo eléctrico para el industrial reconvertido, pues ya contó con una versión así en la generación anterior.

    Pero en este caso hay que reconocer que hablamos de un modelo mucho más atractivo. El éxito de esta nueva generación radica en su aspecto. Sí, sigue siendo un furgón adaptado a turismo, pero gracias al ADN de diseño de Citroën el aspecto no resulta tan industrial o frío. Cuenta con detallitos muy interesantes como el doble faro o los protectores de las puertas que recuerdan a los ya famosos Airbumps.

    Su estética no cambia, y sigue siendo un modelo muy llamativo a pesar de sus formas

    La versión eléctrica no supone ningún cambio estético con respecto a las versiones de combustión. Las únicas diferencias las encontramos en la parrilla principal, carenada para el caso del ë-Berlingo, y que al levantar la tapa del depósito nos encontramos con el enchufe de conexión. Tampoco pueden faltar los detalles en azul, el color de moda para los eléctricos. El resto es todo igual.

    Tampoco cambia por dentro, y de hecho se podría decir que tiene cosas mejoradas con respecto a las unidades térmicas. La instrumentación pasa a ser completamente digital con un cuadro de 10 pulgadas que ya hemos visto en otros modelos de la casa. La calidad es buena, y la información es amplia y de fácil lectura. Apenas se puede modificar el diseño, pero en líneas generales está bastante bien.

    Gracias a que la nueva generación del Berlingo emplea la plataforma EMP2 de turismo, su equipamiento es amplio, pudiendo llegar a equipararse a modelos como el Citroën C5 Aircross. Ofrece interesantes elementos como Head-Up Display, climatizador bizona, sistema multimedia con pantalla de hasta 8 pulgadas, conectividad para dispositivos móviles, cámaras de aparcamiento, techo solar, navegador y un amplio equipo de seguridad y asistentes a la conducción.

    Citroën ofrece dos carrocerías diferentes para el Berlingo eléctrico: talla M y talla XL. En las dos opciones la capacidad de carga puede llegar a ser de siete pasajeros en tres filas de asientos, pero en su formato superior la capacidad de carga es considerablemente mayor. El volumen del maletero puede alcanzar hasta los 1.050 litros en la versión XL y hasta 775 litros en el formato más corto. En función de cómo juguemos con los asientos esos volúmenes pueden crecer o reducirse.

    La versatilidad interior es total gracias a asientos individuales y abatibles

    Como las baterías se instalan en la parte inferior del coche, no hay pérdida de habitabilidad posible. Las plazas siguen disfrutando de mucho espacio para las piernas y para la cabeza. El hecho de contar con tres asientos individuales en la segunda fila permite flexibilizar la distribución de pasajeros y carga, pudiendo adaptarse a cualquier necesidad o situación. Las dos plazas adicionales son aptas para adultos, y resultan cómodas incluso en viajes largos.

    Si nos centramos en la parte mecánica, el ë-Berlingo sustituye sus motores térmicos por un esquema 100% eléctrico. Consta de un solo motor con hasta 136 caballos y 260 Nm de par. Está alimentado por una batería de iones de litio de 50 kWh de capacidad bruta que le permite homologar una autonomía en ciclo WLTP de 280 kilómetros. Un dato que puede extenderse por encima de los 300 kilómetros si los recorridos son más urbanos.

    Al volante del Citroën ë-Berlingo

    Como ya hemos mencionado en alguna ocasión, el Berlingo disfruta de una conducción muy típica de turismo gracias a esa nueva plataforma EMP2. En su formato eléctrico la sensación es incluso mayor ya que se disfruta de un tacto muy suave y relajado. A pesar de no estar pensado para un comportamiento agresivo, el peso de las baterías y la reducción del centro de gravedad provocan un mejor dinamismo. El único inconveniente es que la suspensión es ligeramente más dura para contrarrestar el exceso de peso.

    El ë-Berlingo cuenta con diversos modos de conducción que nos permiten configurar ligeramente el comportamiento. En modo ECO el sistema limita la potencia a 82 caballos y 190 Nm de par. En modo normal la potencia asciende hasta los 80 kilovatios, que vienen a ser 109 caballos y 210 Nm de par. Y ya, por último, en el modo Power se libera la máxima capacidad, llegando a esos 136 caballos y 260 Nm de par motor. En todos ellos hablamos de una respuesta contundente, no muy agresiva, pero sí suficiente.

    Los mismos programas y las mismas configuraciones están presentes en el formato furgón. El ë-Berlingo Van ofrece el mismo esquema con carrocerías M y XL adaptadas a un uso profesional. En esos casos el volumen del maletero se traduce en una capacidad de hasta los 800 kilos con volúmenes que oscilan entre los 3,3 y los 4,4 metros cúbicos con longitudes de carga entre los 3 y los 3,4 metros.

    Para la recarga, Citroën ha optado por sistemas de alta velocidad de hasta 100 kW en corriente continua. En el mejor de los casos se puede recuperar el 80% de la carga en apenas 30 minutos. A medida que reduzcamos la potencia iremos ampliando el tiempo. En el caso más restrictivo, un enchufe doméstico convencional, nos costará 11 horas recuperar 100 kilómetros de autonomía, pero solo 7 horas y media para una carga completa en una toma de 7,4 kW.

    El interior muestra una calidad correcta para el segmento en el que se adentra

    Adicionalmente a los modos de conducción, tenemos una función brake para la frenada regenerativa urbana. No se trata de un formato de pedal único clásico, pero al activarlo sí que se aprecia una mayor retención por parte del coche. No llega a detenerse por sí solo, pero gracias a él lograremos reducir el uso del freno en ciudad, alargando al máximo la vida de la batería.

    En cuanto a precios, el Berlingo eléctrico se ofrece con tres niveles de equipamiento: Live Pack, Feel Pack y Shine. El precio de salida es de 29.455 euros sin IVA y sin contar ofertas, promociones o ayudas a la compra. El formato superior, el ë-Berlingo XL se ofrece desde un mínimo de 33.116 euros, sin IVA, y siempre queda asociado al nivel de acabado intermedio.

    Conclusiones

    El Berlingo eléctrico puede que no sea el producto más demandado de la familia, pero sin lugar a dudas puede resultar muy interesante en según qué clientes y usos. Lo mejor de todo es que el Citroën ë-Berlingo no reduce ni una sola de las características ya conocidas del modelo familiar. La misma flexibilidad y la misma habitabilidad bajo un paraguas mucho más sostenible. El precio, eso sí, puede suponer un gran problema.

    Una opción interesante, lo eléctrico no tiene por qué estar reñido con lo funcional
    Prueba Citroën ë-Berlingo, un soplo eléctrico para el familiar (Con vídeo)