Prueba de consumo: Opel Corsa 1.3 CDTI (95 CV) parte 2

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¿Podrá el 1.3 CDTI mantenerse como el modelo más austero de la gama Corsa, ahora que los 1.0 SIDI tricilíndricos vienen con menos sed que nunca? Encontraréis la respuesta en este artículo, tras haber conducido extensamente los Corsa gasolina y diésel.

En la primera parte nos habíamos quedado en la siguiente situación: el indicador de combustible marca casi un cuarto, y según el ordenador, se pueden hacer 489 kilómetros más. Suficientes para volver... si ambos indicadores no mienten. Y tengo por delante un desnivel de 700 metros, y el consumo sube...

Me pongo en marcha hacia Madrid con otros tres adultos y equipaje, así el reto es más interesante. Existía un riesgo relativo de tener que parar a repostar antes de llegar, pero le di un voto de confianza al 1.3 CDTI. Somos ya viejos conocidos.

Tratando de no pensar el tema, os hablaré de las asistencias a la conducción del nuevo Corsa. La unidad de pruebas no incluía el Sistema de Alerta de Ángulo Muerto (SBSA), lo eché de menos, aunque soy de esos que mira por el retrovisor antes de cambiar de carril. Sí tenía todos los sistemas basados en la cámara frontal, es decir, el Opel Eye.

Benditas ayudas a la conducción

Con el Reconocimiento de Señales de Tráfico (TSA) no tengo que recordar cuál es el último límite de velocidad indicado por los señales. No solamente puedo poner un límite de velocidad al coche, también puedo tener una alerta acústica y visual si me paso otro límite voluntario. Jugando con todo eso, es más difícil que nos pongan una multa.

Si en algún momento me distraigo, el Avisador de Cambio Involuntario de Carril (LDW) me llamará la atención si piso las líneas de la carretera, aunque si la música está muy alta no sirve de nada. Tan pronto se va el sol, el Asistente de Luz Larga (HBA) aumenta mucho la calidad de la visión, sin que apenas deslumbrase a un par de conductores en varias horas de conducción. Los faros son de xenón, opcionalmente, algo impensable hace unos años.

Por último, mencionar el Indicador de Distancia de Seguridad (FDI), que nos ayuda a mantener una distancia adecuada respecto a los que van por delante. Si no lo hacemos bien, nos llevaremos un aviso de la Alerta de Colisión Frontal (FCA). Unas luces rojas parpadeantes se verán por encima del volante, el coche no frenará solo, pero la próxima vez no nos pegaremos tanto.

El diésel alcanzó la primera reserva prácticamente igual de "rápido" que el 1.0 SIDI Turbo de gasolina

El indicador del combustible sigue bajando, y a más de 100 kilómetros de Madrid solo queda un cuadrado, pero la autonomía baja a un ritmo muy lineal, parece que voy a conseguirlo. El consumo es muy estable, no ha superado los 4,6 l/100 km.

Llega el aviso de bajo nivel de combustible con 176 kilómetros de autonomía restante, en ese momento quedan en el depósito unos 8 litros. Finalmente, llego hasta Atocha, donde se baja uno de mis acompañantes. Misión cumplida, aún no es necesario repostar. Pero aún quedan unos cuantos kilómetros más.

A los 910 kilómetros de parcial llega el segundo aviso de bajo nivel de combustible, que ya no se retira de la pantalla hagamos lo que hagamos. Marca 44 kilómetros de autonomía, y quedan unos 3 litros en el depósito. Ahora sí, es el momento de echar caldo.

Dependiendo del conductor y las condiciones de circulación, el 1.0 SIDI puede gastar lo mismo que el diésel, ¡o menos!

Cuando llego a la gasolinera, tengo un consumo medio de 4,4 l/100 km según ordenador, y una media acumulada de 89 km/h. El consumo real se queda en 4,6 l/100 km, de nuevo el ordenador es bastante preciso, y la media bastante razonable. Ahora bien, ¿qué pasa con el gasolina? Entró en primera reserva a los 850 kilómetros, ¡la diferencia es pírrica, 60 kilómetros!

En cinco puertas, el motor 1.0 SIDI de 116 CV cuesta solo 350 euros más que el 1.3 CDTI de 95 CV. Cierto es que el diésel gasta un pelín menos, y que el combustible es más barato. La diferencia se quedará anulada por mantenimiento preventivo o correctivo. Casi estoy por decir que el CDTI de 95 CV ha perdido todo el sentido.

En mi opinión, está bastante claro, no merece la pena comprar un diésel. Además, el gasolina pesa 60 kg menos, es más agradable de conducir y encima anda más: 2 segundos menos en aceleración 0-100 km/h. Si la siguiente generación del Corsa, la F, no tiene motores diésel, que a nadie le extrañe. Ya no los necesita.

La prueba continuó hasta una cifra final de 1.404,6 kilómetros, media declarada de 4,3 l/100 km a una media efectiva de 79 km/h desde que recogí el coche. Eso implica 1.000 kilómetros por depósito del lleno hasta que se para por falta de combustible, 4,5 l/100 km de consumo real. En buenas manos el 1.0 SIDI puede hacer lo mismo, aunque la media total de la prueba fue 5,2 l/100 km.

Antes de despedirme, un último apunte sobre los neumáticos. Es cierto que los coches de prensa tienen un trato y trote más exigente del habitual, pero me llamó la atención cómo estaban de fritas las ruedas delanteras. A los 20.000 km no llegan, y no son precisamente baratas (100 euros o más cada una), en la galería podéis verlo en detalle. Veo más razonables unas de 16 pulgadas en este coche.

El Corsa es un coche cómodo, pero hay resaltos urbanos que al pasarlos el rebote es demasiado violento en el eje trasero. Cosas de la puesta a punto que le han hecho esta vez, no le pasaba a la generación D. El resto de las impresiones reflejadas en la prueba del Corsa Turbo son válidas para esta prueba, salvo el acceso a las plazas traseras y, obviamente, el motor.


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