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Prueba de consumo (II): BMW 118d

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Es el momento de volver a Madrid desde la costa levantina con el BMW 118d. El compacto alemán se enfrenta a un recorrido de más de 400 kilómetros. El camino de vuelta lo afrontamos con el desnivel en contra, retenciones, obras, viento fuerte y el aire acondicionado conectado ¿Cuál será el consumo medio?.

El BMW 118d ha cumplido notablemente en nuestro viaje de Madrid a Elche, con un consumo medio de 4,4 l/100 km. Al día siguiente toca regresar al centro de la Península. Con el ordenador parcial a cero fijo la ruta en el navegador: es la misma que a la ida pero a la inversa (A-31, A-3 y M-50), en total 427 kilómetros. Como jugó a nuestro favor al venir, ahora el desnivel lo tenemos en contra así que el gasto de combustible debería ser claramente superior ¿Cuánto subirá el consumo?

El regreso

Los primeros 90 kilómetros de recorrido son los más duros porque es donde la altura se compensa. En esta distancia se pasa de los 60 metros sobre el nivel del mar de Elche a los 710 de Almansa. Las fuertes pendientes me permiten comprobar el buen trabajo del cambio Steptronic, no siendo necesario apurar las marchas para circular a buen ritmo ya que el par máximo de 320 Nm se entrega a sólo 1.750 vueltas. En este punto el consumo medio es de 6,2 l/100 km y la autonomía ha descendido notablemente.

El navegador Professional de BMW tiene información del tráfico en tiempo real

El viento frontal fue un elemento inesperado

Una vez pasada la localidad albaceteña es todo más o menos llano así que el consumo debería bajar. Con el paso de los kilómetros van cayendo unas décimas, aunque no tanto como esperaba debido al viento bastante fuerte que sopla en contra. En ocasiones cuesta mantener la línea recta porque, aunque es muy precisa, en el modo Eco Pro la dirección está demasiado asistida. Se trata de una dirección eléctrica que ahorra energía porque sólo funciona cuando se mueve el volante, al contrario que una dirección hidráulica que está constantemente en funcionamiento.

Ya en Cuenca, pero antes de coger la A-3, hago una parada con una marca de 5,3 l/100 km de consumo medio a 102 km/h de velocidad media. Quedan 200 kilómetros, la misma autonomía que señala el ordenador de a bordo del Serie 1. Prefiero aprovechar la parada para echar caldo y evitar tener que parar otra vez hacia el final del trayecto.

El cambio automático Steptronic de ocho velocidades es un buen compañero de viaje

El viento ha amainado por fin pero a medida que me acerco a Madrid la cantidad de vehículos en la carretera va in crescendo. Supero las obras en la provincia de Cuenca despacio pero cuando llego a Tarancón, a unos 110 kilómetros del destino, estamos parados. El navegador Professional ofrece una precisa información de tráfico en tiempo real así que puedo anticipar que no será la última vez que nos detengamos. Sucedió lo mismo en Villarejo de Salvanés y Arganda del Rey.

Por fin alcanzo la M-50 y puedo llegar a Fuenlabrada sin más retenciones. El denso tráfico ha tenido una incidencia directa en la velocidad media, que cae hasta los 94 km/h. Sin embargo, el consumo se ha mantenido en los 5,0 l/100 km en estos casi 430 kilómetros. Me parece un buen dato teniendo en cuenta el desnivel, el viento, las retenciones y que el aire acondicionado ha estado siempre conectado.

La velocidad media ha sido menor que en la ida por las numerosas retenciones de tráfico

La despedida

El último día con el BMW 118d me dirijo a la sede de BMW Group, donde comenzó todo. La verdad es que el Serie 1 se ha portado de maravilla, demostrando ser un coche ágil y rápido a la vez que es cómodo y agradable. De hecho, para este último trayecto me voy a olvidar del modo Eco Pro, pulsaré el botón Sport y daré un rodeo para disfrutar mucho más de los últimos instantes a bordo del compacto alemán.

Con los datos parciales a cero nuevamente, me pongo en marcha. Los 143 CV del motor de gasóleo, que llevaban 900 kilómetros descansando, se desperezan rápidamente y empujan con fuerza. BMW ha puesto empeño en el ahorro energético incluso en cosas que no se ven a simple vista como por ejemplo el sistema de recuperación de la energía en la frenada -Brake Energy Regeneration- que utiliza la energía de las frenadas para recargar la batería y así hacer que el alternador trabaje menos.

El interior con paquete deportivo M tiene volante, asientos, molduras y tapicería específicos

En el modo Sport la respuesta del acelerador es inmediata

La ruta de un centenar de kilómetros me lleva por la M-501 y la M-600 hasta El Escorial, en la sierra de Guadarrama. Unos kilómetros antes de llegar a la localidad escurialense tengo que ir despacio por la presencia de varios camiones que circulan lentamente. El consumo medio baja de 6,0 l/100 km hasta los 5,5 l/100 km.

Una vez pasado El Escorial se toma la M-505 para bordear el embalse de Valmayor. Ya sin tráfico lento, aumento el ritmo aunque el consumo sólo sube tímidamente ya que esta parte del trayecto es descendente. La última sección recorre la A-6 y la M-30 antes de llegar a la sede central de la compañía alemana. Al final ha salido un consumo de 5,6 l/100 km a una velocidad media de 76 km/h.

Los rascacielos de la madrileña Cuatro Torres Business Area

Conclusión

En nuestra prueba del BMW 118d hemos recorrido un total de 1.017 kilómetros a una velocidad media de 85,7 km/h, con un consumo medio de 4,8 l/100 km. La homologación señala 3,7 l/100 km en ciclo extraurbano y nos hemos quedado lejos, como era de esperar, aunque cabe señalar que ese dato se consigue con los neumáticos de serie 195/55 R16.

La influencia del desproporcionado calzado del paquete M es evidente. Las exageradas 225/45 R17 delante y 245/40 R17 detrás hacen subir el consumo con toda seguridad. Me hubiera gustado saber de lo que es capaz con ruedas de un tamaño más razonable y de baja resistencia a la rodadura porque es posible que la frontera de los 4 l/100 km hubiera estado más cerca. Con un depósito de 52 litros, la autonomía es de más de 1.000 kilómetros sin parar a repostar.

En 1.000 kilómetros hemos obtenido una media de 4,8 l/100

De todos modos los 4,8 l/100 km obtenidos son un resultado realmente bueno, especialmente si tenemos en cuenta que he seguido el ritmo del tráfico en lugar de intentar realizar una conducción puramente eficiente. La climatización conectada permanentemente y el fuerte viento que sufrimos durante 200 kilómetros también son elementos adversos a los que se ha tenido que enfrentar el compacto alemán.

Los bajos consumos obtenidos en carretera no hacen otra cosa que reafirmar que el 118d es, probablemente, el modelo más recomendable de la gama diésel del Serie 1. Esta versión del compacto alemán consigue alcanzar el difícil equilibrio entre confort y eficiencia por un lado y deportividad y dinamismo por otro ¿Qué más se puede pedir?

En pocas decisiones el corazón y la cabeza están de acuerdo: el BMW 118d es una de ellas

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