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    Prueba MINI 5 Puertas 2021, ser o no ser

    Prueba MINI 5 Puertas 2021, ser o no ser
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    Oscar Magro
    Oscar Magro13 min. lectura

    El nuevo MINI 5 Puertas se mantiene fiel a su personalidad: no quiere ser un coche familiar o especialmente cómodo sino que se guía por las emociones ofreciendo un diseño individual y una conducción excitante. Probamos el restyling en su versión MINI Cooper de 136 CV.

    La versión Cooper recurre a un motor de gasolina de tres cilindros y 136 CV

    La gama del MINI 5 Puertas recibió una interesante actualización para afrontar la segunda mitad de su vida comercial y lo hemos probado para conocer cómo le han sentado los cambios. A primera vista muestra un aspecto exterior más limpio y moderno, el color gana protagonismo, el interior es más sofisticado y goza de un nuevo interfaz multimedia. Pero conviviendo con él es posible descubrir que se define sobre todo por lo que no quiere ser.

    Para empezar porque el MINI 5 Puertas no quiere ser uno más en la larguísima lista de modelos que militan en el segmento B. Busca ser diferente y es por ello que mantiene sus principales señas de diseño para ser identificado como un MINI desde cualquier ángulo. En su reciente actualización ha recibido un ligero lavado de cara, compartido con el MINI Hatch y el MINI Cabrio, que ha realzado aún más sus singularidades.

    Estrena una nueva parrilla hexagonal y paragolpes con entradas de aire verticales que sustituyen a los faros antiniebla, los faros led ahora forman parte del equipamiento de serie en toda la gama al igual que las luces traseras led con el diseño de la bandera británica Union Jack. Además, los intermitentes laterales integrados en los característicos Side Scuttles han sido rediseñados.

    Más grande que el MINI de tres puertas pero se mantiene por debajo de los 4 metros de largo

    Como es habitual en los modelos de MINI, hay una infinidad de llantas de aleación para elegir, el techo y los retrovisores pueden llevar colores en contraste con el resto de la carrocería y se pueden colocar franjas en el capó en blanco, gris o negro. También se propone un paquete exterior Piano Black opcional, se pueden poner barras portaequipaje en mate negro, e incluso optar por un curioso e inédito techo multitono.

    Las posibilidades de personalización no acaban en el exterior, de puertas para adentro también se permite individualizar la atmósfera interior. La luz ambiente propone numerosas tonalidades, hay varias molduras decorativas disponibles y múltiples tapicerías a escoger tanto por materiales, con diferentes combinaciones de tela, cuero sintético y cuero natural, como por colores.

    Se puede incluir un techo de cristal panorámico, elegir que el revestimiento interior del techo sea en antracita, poner cristales tintados para protección solar u optar por un volante deportivo tapizado con cuero nappa. Igualmente está disponible un cuadro de instrumentos totalmente digital con pantalla de 5 pulgadas que se puede complementar con un Head-Up Display.

    El negro brillante está más presente tras su actualización

    El habitáculo denota una gran calidad de fabricación aunque en esta actualización se han eliminado muchos detalles cromados en favor del menos deseable plástico negro piano, demasiado presente. El restyling también ha traído novedades como el freno de estacionamiento eléctrico disponible por primera vez, el volante calefactado opcional o la última generación del sistema multimedia de MINI en el centro del salpicadero.

    Este sistema de infoentretenimiento consta de una pantalla táctil de 8,8 pulgadas rodeada con un anillo decorativo led con sistema de navegación con información de estado del tráfico en tiempo real, integración del asistente de voz Amazon Alexa y conectividad con Apple CarPlay pero no con Android Auto. También disfruta de servicios remotos mediante una app para el smartphone en la que es posible abrir y cerrar las puertas o encender el sistema de aire acondicionado antes de entrar. Todo funciona con fluidez aunque la posición de la pantalla es demasiado baja y obliga a desviar la mirada de la carretera más de lo que deberíamos.

    Aunque es 16 cm más largo que un MINI Hatch, el MINI 5 Puertas también tiene claro que no quiere definirse como un vehículo familiar. Esta circunstancia puede sorprender en un primer momento si pensamos que es una variante mucho más polivalente que el tradicional modelo de tres puertas pero en realidad esta carrocería de 3,98 m de longitud se conforma con ser simplemente un poco más práctica. Quien demande más espacio deberá poner su mirada en el Clubman o el Countryman.

    La segunda fila se de asientos cuenta con tres plazas, una más que el MINI de tres puertas. Sin embargo, tres adultos no caben con un confort razonable porque es demasiado estrecho y el asiento central resulta muy incómodo. En realidad las exiguas plazas traseras dan cabida a dos personas de baja estatura y se echan en falta salidas de ventilación o un reposabrazos que podrían haberse esperado en un vehículo de categoría premium. Desde la marca británica probablemente esperan que estos asientos vayan a tener un uso esporádico y quizá por ello han prescindido de esos elementos.

    El maletero no es muy grande pero ofrece un útil doble fondo

    Otro buen ejemplo de que la carrocería 5 Puertas es algo más práctica peo no mucho es el espacio de carga ofrecido. El maletero que se queda en 278 litros de capacidad que son 67 litros más que un MINI de tres puertas pero sigue resultando algo pequeño para su tamaño exterior, varios modelos de este segmento superan los 300 litros. Abatiendo los respaldos de las plazas traseras se llega a los 941 litros.

    Hay que decir que a pesar de que sobre el papel sea un volumen relativamente exiguo lo cierto es que se le puede sacar mucho partido gracias a la gran boca de carga, a las regulares formas del interior y al doble fondo que permite jugar con la distribución de la carga. Aunque no haya mucho espacio se puede aprovechar muy bien.

    En busca de las emociones

    En el apartado mecánico es posible que la mejor elección sea el Cooper S de 194 CV pero debo reconocer que no se puede culpar a nadie por elegir la opción Cooper de tres cilindros. Uno de los aspectos que sin duda me ha sorprendido es el rendimiento del motor 1.5 de 136 CV que compone la variante Cooper. En la última actualización está motorización ha ganado en refinamiento y ahora las vibraciones que se podían encontrar al ralentí pasan más desapercibidas y la insonorización también ha mejorado considerablemente.

    Rápido y divertido en cualquier carretera

    No solo eso sino que además la marca británica ha conseguido que la caballería que ofrece este tricilíndrico sea realmente voluntariosa, especialmente en el modo más deportivo. La capacidad de personalización llega incluso hasta la propia conducción gracias a los MINI Driving Modes. Proponen tres modos de conducción predefinidos (Green, Mid y Sport) que varían el comportamiento del vehículo para adaptarse al gusto y necesidades del conductor.

    Con el modo Sport activado se muestra muy enérgico en todo momento y gana velocidad con mucha rapidez y decisión. El modo Mid supone un punto intermedio entre el rendimiento y eficiencia mientras que con el modo Green podemos obtener un registro de combustible muy razonable. Durante esta prueba el consumo habitual se ha situado entre los 6,0 y los 6,5 l/100 km.

    Esta mecánica está disponible con caja manual pero el cambio automático Steptronic de doble embrague es una opción muy recomendable puesto que funciona con rapidez, las transiciones entre marcha son muy suaves y añade un agrado de uso general elevado. Para redondear la experiencia habría sido de agradecer la presencia de levas tras el volante pero es una característica que no está disponible en esta motorización.

    El sistema multimedia prescinde de Android Auto

    ¿Qué más cosas no quiere ser este MINI? No pretende ser un vehículo confortable. Y no es que sea incómodo, simplemente es que su configuración está pensada para dotar siempre de un cierto toque deportivo a todas sus maniobras. Por eso el volante muestra una dureza notoria y la suspensión tiene un tarado firme que transmite la mayoría de irregularidades del asfalto.

    También como novedad en el restyling, dependiendo del acabado se puede equipar una suspensión adaptativa cuyos amortiguadores controlados electrónicamente varían su dureza, lo que da un punto adicional de versatilidad. Con respecto al Mini Hatch se muestra menos nervioso y más noble aunque también se aprecia algo más pesado.

    La configuración deportiva convierte a este MINI alargado en un coche que resulta muy divertido de conducir si se hace una conducción alegre. Cuando los giros son muy cerrados aparece el sobreviaje pero es especialmente notable su capacidad de paso por curva rápida, con una precisión de la dirección sublime y un aplomo más propio de modelos de segmentos superiores.

    Mucha personalidad para el MINI 5 Puertas

    Puede que el MINI de cinco puertas no sea para todo el mundo por funcionalidad y confort, pero quienes busquen un utilitario divertido y diferente se convencerán rápidamente. No pretende ser un coche cómodo, quiere transmitir sensaciones, y es una estrategia que le ha servido hasta ahora para hacerse un hueco en el mercado y conquistar a más de 500.000 clientes en todo el mundo.

    Es una compra más emocional que racional y el precio de venta del MINI 5 Puertas se sitúa en los 22.950 euros en su versión de acceso, una cifra que resulta muy apetecible. Pero ojo porque la lista de extras y elementos de personalización es amplísima así que la tarifa final puede incrementarse de manera abultada con mucha rapidez. Es el precio a pagar por tener una unidad casi única.

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