No le des más vueltas, lo he usado una semana y confirmo que este es el mejor utilitario híbrido que puedes comprar
El Renault Clio estrena diseño, tecnología y una mecánica híbrida de 160 CV que promete mejores prestaciones sin perder eficiencia. Lo hemos puesto a prueba durante varios días para comprobar si sigue siendo uno de los utilitarios más recomendables del mercado.

Han pasado más de tres décadas desde que Renault lanzara al mercado la primera generación del Clio. Desde entonces, el pequeño utilitario francés ha sabido reinventarse generación tras generación hasta convertirse en uno de los modelos más importantes de la historia de la marca. Más de 16 millones de unidades vendidas en todo el mundo avalan un éxito que continúa plenamente vigente y que, en esta quinta entrega, ha encontrado el equilibrio entre diseño, calidad y tecnología.
Renault sorprendió a propios y extraños con la actualización del Clio, donde dio un importante salto en imagen especialmente, aunque también en otros puntos. Además, la marca francesa ha aprovechado este salto para evolucionar su oferta mecánica con la llegada de un sistema híbrido de 160 CV. Una variante que mejora al anterior en todos los aspectos. Pero, ¿es suficiente? Lo probamos a fondo para conocer todos sus detalles.

Pero antes, es hora de analizar su nuevo diseño
Pese a tratarse de un modelo que ya lleva unos años en el mercado, el Renault Clio continúa transmitiendo una imagen muy actual. La actualización estética introducida por la marca francesa supuso un importante cambio en la parte delantera, donde ahora encontramos un lenguaje de diseño totalmente nuevo y muy poco similar al de otros modelos de la firma. Sin embargo, el resultado es un coche con mayor personalidad y una presencia más moderna.
El nuevo Renault Clio cuenta con unas medidas bastante compactas. Concretamente hablamos de 4.116 mm de longitud, 1.768 mm de anchura y 1.451 mm de altura. Todo ello supone un crecimiento con respecto a la generación saliente, especialmente en su longitud.
El frontal concentra buena parte de estas novedades. La parrilla adquiere un mayor protagonismo, mientras que los grupos ópticos, con tecnología LED de serie, incorporan una nueva firma luminosa vertical inspirada en el rombo de la marca, la cual se ubica en los extremos del parachoques. Es un detalle que, además de mejorar su imagen de noche, consigue que el Clio resulte fácilmente reconocible incluso a cierta distancia.
La unidad que hemos podido probar corresponde al acabado «Techno», un nivel de equipamiento que probablemente sea el más equilibrado de toda la gama. Exteriormente añade detalles específicos como las llantas de aleación de 17 pulgadas, molduras acabadas en negro brillante y diferentes elementos decorativos que aportan un punto más dinámico sin caer en excesos deportivos.
Mirando su perfil, lo cierto que quizás esta imagen sea la que menos cambios llamativos presenta con respecto a la generación saliente. Las proporciones siguen estando muy equilibradas, con una carrocería compacta y una cintura elevada que transmite una gran sensación de solidez. Además, el techo ligeramente descendente contribuye a estilizar el conjunto sin penalizar la habitabilidad interior.
Finalmente, en la zaga, los pilotos mantienen una forma muy reconocible, aunque presentan un diseño totalmente nuevo. El paragolpes también ha sido revisado con unas formas más limpias y elegantes, mientras que la ausencia de elementos decorativos innecesarios ayuda a transmitir una imagen bastante sobria. Personalmente, me parece una actualización muy acertada en todos los puntos.

Un habitáculo bien acabado y con mucho espacio
Las últimas generaciones del Renault Clio han cambiado por completo la sensación que transmite desde el momento en que uno abre la puerta. Atrás queda aquella imagen de utilitario sencillo en el que predominaban los plásticos duros y un planteamiento básico. El modelo actual juega claramente en otra liga. Buena parte de esa sensación llega gracias al cuidado puesto en los materiales y en los ajustes. La parte superior del salpicadero recurre a superficies acolchadas, mientras que diferentes inserciones textiles repartidas por el habitáculo aportan un ambiente bastante más acogedor.
Evidentemente siguen existiendo plásticos rígidos en las zonas inferiores o en algunos paneles de las puertas, algo lógico teniendo en cuenta el segmento en el que compite, pero están bien integrados y en ningún momento transmiten una imagen de producto descuidado. De hecho, con el acabado Techno, se incluyen algunos elementos en material textil, tanto en el salpicadero como en las puertas, algo notablemente correcto tanto a la vista como al tacto.
Tras el volante también se aprecia la evolución del Clio. La postura de conducción resulta fácil de encontrar gracias a las amplias regulaciones del asiento y de la columna de dirección, permitiendo viajar con una posición bastante natural incluso a conductores de elevada o baja estatura. Además, la visibilidad hacia el frente es buena y todos los mandos quedan razonablemente cerca de la mano, algo que termina agradeciéndose en el uso diario.

Uno de los puntos que más me ha gustado es que Renault no ha querido caer en la tendencia de eliminar todos los botones físicos. El sistema de climatización mantiene sus propios mandos independientes mediante teclas convencionales, una solución mucho más intuitiva que obligar al conductor a navegar por diferentes menús de la pantalla mientras circula. Puede parecer un detalle mínimo, pero después de convivir con numerosos modelos, esto se agradece enormemente.
El apartado tecnológico, frente al conductor encontramos una instrumentación digital de 10 pulgadas que ofrece una información personalizable pero muy bien organizada. En el centro del salpicadero se ubica una pantalla multimedia orientada ligeramente hacia el conductor. Su funcionamiento es bastante ágil y rápido. Sus gráficos son más que correctos y cuenta con una estructura de menús bastante intuitiva. A ello se suma las clásicas conexiones móviles vía Apple CarPlay y Android Auto.
Mirando ahora las plazas traseras, estas mantienen las virtudes ya conocidas del Clio. Su espacio general es significativamente bueno como para que dos adultos viajes cómodos aquí. El espacio para las rodillas resulta suficiente, mientras que la altura libre al techo continúa siendo uno de sus puntos fuertes pese a la línea descendente de la carrocería. Además, cuentan también con unas salidas de aireación o unas tomas USB-C con las que cargar dispositivos móviles.

Finalmente, el maletero tampoco defrauda. La variante híbrida mantiene un volumen mínimo de 261 litros (309 litros en el de gasolina de acceso), un hueco muy competitivo y más que suficiente para afrontar un viaje con varios ocupantes dentro. Sus formas más bien cuadradas favorecen a un mayor aprovechamiento del espacio aquí, amén de una boca de carga generosa. En caso de precisar un hueco aún mayor, sus asientos traseros se pueden abatir para lograr así una capacidad mucho más grande.
Un abanico mecánico donde reluce la electrificación
La oferta del nuevo Clio se articula en torno a tres niveles de acabado: «Evolution», «Techno» y «Esprit Alpine». Desde el acabado de acceso ya incorpora un equipamiento muy completo, con instrumentación digital, pantalla multimedia OpenR Link de 10,1 pulgadas y un amplio paquete de asistentes a la conducción. El nivel «Techno» (nuestra unidad de prueba) añade una imagen más llamativa, llantas de aleación, acceso y arranque manos libres o cámara trasera.
La gama mecánica del Renault Clio 2026 se ha simplificado notablemente. El acceso queda en manos del nuevo motor 1.2 TCe de 115 CV, disponible con cambio manual de seis velocidades o automático. Por otro lado, para quienes buscan un menor coste por kilómetro, pueden optar por la variante Eco-G de 120 CV, preparada para funcionar tanto con gasolina como con GLP, alternativa asociada también a la transmisión automática.

Sin embargo, el auténtico referente de la gama es el renovado Full Hybrid E-Tech de 160 CV. Esta mecánica combina un motor de gasolina 1.8 litros junto a dos motores eléctricos y una transmisión automática. Cuenta con una tecnología desarrollada por la marca que permite circular durante buena parte de los trayectos urbanos en modo eléctrico. Además de ofrecer unas prestaciones claramente superiores al resto de versiones, con un 0 a 100 km/h en 8,3 segundos, homologa un consumo medio de sólo 3,9 l/100 km. Todo ello le permite disfrutar de la etiqueta ECO de la DGT. Es, sin duda, la opción más recomendable.
En España, el Renault Clio 2026 parte de 18.935 euros con el motor TCe de 115 CV y acabado Evolution. El nuevo Full Hybrid de 160 CV arranca en torno a los 23.000 euros con el acabado «Evolution», asciende hasta aproximadamente 25.800 euros con el nivel «Techno» y culmina la gama con el más deportivo «Esprit Alpine».
Así es conducir el nuevo Renault Clio híbrido de 160 CV
Recuerdo cómo fue el paso, en la generación anterior, de probar un Clio con motor de gasolina y caja manual, a hacerlo en su opción híbrida. Poco o nada tenían que ver. Aquel modelo realmente me gustó mucho en todos los aspectos. Pero, ¿volverá a hacerlo esta generación? Nada más arrancar y recorrer los primeros metros con él, queda claro que Renault ha seguido apostando por las grandes virtudes de su sistema híbrido, como es ofrecer una experiencia de conducción especialmente agradable en ciudad.

Durante los primeros metros es habitual que el coche se mueva únicamente mediante el motor eléctrico, arrancando con un silencio prácticamente absoluto y una suavidad que sigue marcando diferencias frente a muchos de sus rivales. Esa sensación de refinamiento termina acompañándote durante buena parte de los trayectos urbanos, donde el sistema eléctrico asume un protagonismo mayor del que uno podría esperar.
A ello también contribuye la buena puesta a punto general. Ejemplo de ello tenemos una dirección que mantiene un tacto muy ligero cuando se circula en vías urbanas y nos permite mover el volante con muy poco esfuerzo. Bien es cierto que esto limita la transmisión de información al conductor, algo que personalmente sí me gustaría que fuese más notorio. Un poco más de peso le sentaría aún mejor, pero entiendo que su planteamiento está claramente enfocado al confort y a facilitar el uso diario, un objetivo que cumple notablemente.
Uno de los aspectos donde más se aprecia la evolución de esta nueva mecánica es en la respuesta al acelerador. El anterior sistema híbrido ya destacaba por su bajo consumo, aunque en determinadas circunstancias daba la sensación de quedarse algo justo cuando se le exigía una aceleración contundente. Ahora esa percepción prácticamente desaparece. Basta con hundir ligeramente el pedal derecho para notar una respuesta mucho más inmediata y progresiva, especialmente en incorporaciones o adelantamientos donde ese extra de potencia termina siendo vital.

La transición entre el funcionamiento eléctrico y el térmico continúa realizándose de una forma muy natural. Renault lleva años perfeccionando esta tecnología y eso se aprecia durante la conducción cotidiana. Salvo que uno preste especial atención al cuadro de instrumentos, resulta complicado saber en qué momento entra en funcionamiento el motor de gasolina. Todo sucede con bastante discreción y sin las brusquedades que todavía aparecen en algunos sistemas híbridos de la competencia.
Donde sí debo decir que he apreciado una mejora es circulando por vías rápidas. A velocidades sostenidas, el Clio transmite una sensación de coche bastante más aplomado que antes. La suspensión contiene correctamente los movimientos de la carrocería sin resultar seca, mientras que el aislamiento acústico permite mantener conversaciones normales incluso circulando por autopista. Evidentemente no alcanza el nivel de refinamiento de modelos pertenecientes a segmentos superiores, pero sí ofrece un confort que invita a afrontar viajes largos con total tranquilidad.
La suspensión merece una mención aparte. Renault ha conseguido encontrar el equilibrio entre comodidad y estabilidad. Absorbe con bastante facilidad cualquier tipo de resaltos o pequeños baches. Sin embargo, al mismo tiempo controla bien las inercias cuando aparece una carretera de curvas. Es una puesta a punto que probablemente satisfaga a la inmensa mayoría de conductores.

Eso no significa que estemos ante un coche especialmente deportivo. El Clio nunca ha pretendido serlo en esta versión híbrida y su comportamiento deja claro que la prioridad sigue siendo el confort. Sin embargo, enlazando curvas mantiene un apoyo bastante sólido y transmite suficiente confianza para disfrutar de la conducción sin necesidad de buscar continuamente los límites del chasis.
Durante los días de prueba también tuve ocasión de recorrer un buen número de kilómetros por carreteras convencionales y autopistas. Es precisamente en ese uso mixto donde esta mecánica demuestra todo su potencial. De hecho, el consumo que marcó nuestra unidad tras una semana fue de apenas 3,7 litros a los 100 km, como digo, haciendo una conducción totalmente normal. Es posible que en recorridos urbanos, esta cifra baje hasta los 3,5 litros si se aprovecha su sistema eléctrico. En autopista es posible que suba hasta los 4,5 o incluso los 5 litros.
Renault Clio y sus rivales
18.499 €
P.V.P 18.659 €16.810 €
P.V.P 24.923 €20.995 €
P.V.P 22.046 €15.330 €
P.V.P 21.104 €15.879 €








