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Prueba Skoda Scala 2019, el triunfo de la funcionalidad (con vídeo)

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El nuevo Skoda Scala apuesta por el segmento de los compactos evolucionando la imagen de la marca checa y proponiéndose como la alternativa más práctica y funcional. Planteando una conducción poco emocionante, el Scala está lejos de ofrecer un carácter deportivo.

Primero lo conocimos en su presentación mundial en Israel, después lo perseguimos hasta su debut ante el público en el Salón de Ginebra y ahora hemos viajado hasta Croacia para su presentación dinámica. Desde luego hemos hecho muchos kilómetros en avión con el nuevo Skoda Scala y ya tocaba hacerlos al volante del compacto checo.

Las carreteras de la costa dálmata bañada por el Mar Adriático han sido el escenario en el que hemos podido conducir por primera vez el modelo con el que Skoda releva al extinto Spaceback, que pasó de puntillas por el importante segmento C, y también al sedán derivado de éste, el Rapid.

El nuevo Scala no comparte nada con el Spaceback. De hecho, también ha roto lazos en algunas facetas con el resto de modelos actuales de la marca centroeuropea como es el caso de su imagen: el exterior del Scala presenta una evolución del lenguaje de diseño de Skoda, con formas más atrevidas y angulosas que veremos en los futuros modelos de la marca.

Aunque es un diseño más emocional que el que hasta ahora veíamos en la marca checa tampoco es que pueda ser tachado de radical, aunque sí que le aporta un carácter que no tenía su predecesor. En el frontal destaca la parrilla de un tamaño generoso y con el perfil característico de Skoda, con una trama de barras verticales y tridimensionales que aportan robustez al diseño.

Los faros con forma triangular juegan un papel importante ya que tanto los faros delanteros como los pilotos traseros son de led en sus funciones básicas, es el primer compacto en ofrecer grupos ópticos de led de serie. Opcionalmente pueden ser Full Led, un extra que también conlleva que los pilotos traseros luzcan intermitentes dinámicos.

El paragolpes frontal está diseñado de manera que beneficie la aerodinámica. El aire entra por los laterales, donde hay unas entradas, y fluye por las ruedas gracias a unas llantas de diseño aerodinámico. Las llantas, cuyo aspecto varía dependiendo del acabado, estás diseñadas para reducir el rozamiento al enviar una parte del aire hacia el interior para refrigerar los frenos y la mayor parte hacia el exterior minimizando las turbulencias. La gama de llantas de aleación disponibles va de las 16 a las 18 pulgadas.

El nuevo diseño de Skoda es más emotivo pero sigue siendo bastante discreto

El diseño aerodinámico también se nota en la forma del techo, que presenta una leve caída de manera que la silueta del coche está a medio camino de la de un hatchback tradicional y un familiar, recordando en cierto modo al Audi A3 Sportback. En esta vista lateral también destaca la parte inferior de las ventanillas subrayada por un elemento cromado, excepto en la versión de acceso que es negro. A la altura de las manillas de las puertas un nervio recorre todo del vehículo longitudinalmente para darle una mayor tensión al diseño y también enlazar de alguna manera con las formas angulosas del frontal.

En la zaga el techo está rematado por un spoiler que dirige el flujo de aire de forma óptima y que puede ser negro o del color de la carrocería dependiendo del acabado. El elemento más destacado es la luneta trasera extendida, que se alarga hasta ocupar parte del portón. Le da mucha personalidad al Scala pero es un elemento opcional aunque en el lanzamiento en el mercado español de este modelo se ofrece esta característica sin coste.

Además, este rasgo hace destacar otro elemento visual novedoso: el Scala es el primer modelo de Skoda que pone el nombre de la marca en la parte central del portón en lugar del logotipo. No menos interesantes son los bellos pilotos que se van estilizando a medida que se acercan a la parte central del vehículo. El paragolpes posterior es sencillo y discreto, ocultando las salidas de escape.

La luneta trasera extendida le sienta muy bien

El Skoda Scala cuenta con cuatro acabados denominados Active, Ambition, Style y Sport y cada uno de ellos representa un salto de 1.400 euros respecto al anterior. El nivel de equipamiento Sport, que como su nombre indica tiene un enfoque más deportivo, aún no está disponible pero llegará en pocas semanas. En su lugar se ofrece la interesante serie limitada First Edition para celebrar el lanzamiento del nuevo compacto.

Interior refinado y muy espacioso

Por fuera el Scala presenta el nuevo diseño de Skoda y por dentro también. Un interior muy elegante con nueva distribución y nuevas formas que no habíamos visto antes en ningún modelo de la marca checa. En general la sensación de calidad es bastante alta, con buenos ajustes y materiales mullidos en la parte superior del salpicadero y las puertas, y plástico duro pero de tacto suave en el resto.

El espacio es muy acogedor y abundan las formas redondeadas con la excepción del módulo del climatizador bizona, que cumple muy bien su función pero no pega mucho con el resto por sus líneas cuadradas y poco vistosas. Los asientos son cómodos, incluso los que tienen un corte más envolvente y deportivo.

El compacto checo tiene un interior bien resuelto y muy funcional

Como es costumbre, Skoda se ha preocupado mucho por la funcionalidad así que la ergonomía es excelente y todo está donde tiene que estar. Propone un espacio muy práctico con muchos huecos donde dejar cosas que suman un total de 26 litros: la guantera, los compartimentos de las puertas, un compartimento en la consola central, un espacio con tapa a la izquierda del volante, unos bolsillos en los laterales de los asientos…

Estos bolsillos laterales son un detalle Simply Clever, esa filosofía de Skoda que son pequeñas cosas que hacen la vida a bordo más cómoda. Otros ejemplos son el rascador de hielo bajo la tapa del depósito de combustible, una papelera, un tarjetero, un clip en el parabrisas para sujetar tickets o el paraguas integrado en la puerta del conductor, entre otras cosas.

Dentro de la aparente sencillez de la propuesta interior se han integrado varios elementos tecnológicos interesantes. Entre ellos cabe señalar el nuevo cuadro de instrumentos digital, un elemento opcional que recurre a una pantalla de 10,25 pulgadas. Tiene varias opciones de personalización, muestra una información muy completa y da una calidad de imagen muy buena.

La instrumentación digital tiene varias pantallas y formatos para elegir

Tampoco hay que olvidarse del sistema multimedia. No está completamente integrado en el salpicadero como es habitual en Skoda sino que recurre a una pantalla flotante que sobresale ligeramente por arriba. Hay tres sistemas de infoentretenimiento posibles con pantallas de 6,5 (Swing), 8,0 (Bolero) y 9,2 pulgadas (Amundsen). El más completo tiene conectividad con Android Auto, Apple CarPlay y MirrorLink y tiene control gestual. El sistema es bastante fluido, tiene una buena resolución y los botones táctiles laterales dan un acceso rápido a las principales funciones.

Otras soluciones tecnológicas presentes en este coche son el acceso y arranque sin llaves, las conexiones USB-C o la base de carga inalámbrica para recargar un smartphone. El equipamiento es bastante completo aunque carece de algunos elementos más sofisticados como un freno de estacionamiento eléctrico, un sistema de cámaras de 360 grados o un head-up display.

El equipamiento de seguridad es muy generoso y en las versiones más completas incluye nueve airbags, la frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, el detector de ángulo muerto, la alerta de tráfico posterior y un sistema proactivo de protección de los ocupantes que, si se detecta una colisión inminente, cierra las ventanillas y pretensa los cinturones de seguridad delanteros.

El espacio longitudinal en las plazas posteriores es sensacional

El Scala mide 4,36 m de longitud y desde luego el interior ha sido muy bien aprovechado: en las plazas traseras hay muchísimo sitio para las piernas y para la cabeza, incluso para pasajeros muy altos. Sin duda es uno de los mejores de la categoría en cuanto a habitabilidad. La plaza central está pensada para un uso muy ocasional y tras el respaldo se esconde un reposabrazos.

Esta segunda fila tiene salidas de ventilación, conexiones USB para recargar dispositivos electrónicos y los asientos de los extremos pueden estar calefactados. La sensación de espacio en el modelo fabricado en la factoría checa de Mladá Boleslav es aún mayor equipando el techo solar panorámico que es realmente grande e incluye una cortinilla eléctrica que tiene la particularidad de que se abre al revés, es decir, la primera parte en abrirse es la zona situada sobre los asientos traseros.

El maletero tiene varias cosas que mencionar como que por primera vez en este segmento se ofrece un portón de accionamiento eléctrico. El volumen de carga es de 467 litros, uno de los más grandes de la categoría para reafirmar la faceta familiar de este modelo. Dentro encontramos redes, varios ganchos y una toma de 12V. Dependiendo del acabado también se incluye un doble fondo.

Maletero muy amplio y con varias soluciones para sujetar la carga

Dentro del maletero también podemos tener un botón para desbloquear una bola de remolque retráctil, otro elemento inédito en el segmento de los compactos que se ofrece en la lista de extras. Lo que no encontramos son tiradores para abatir los respaldos de los asientos traseros, una operación que hay que hacer desde los propios asientos para conseguir una capacidad de hasta 1.410 litros.

Pocas emociones, mucha practicidad

La gama mecánica inicial del Scala está compuesta por los motores de gasolina 1.0 TSI de 115 CV y cambio manual de seis velocidades y 1.5 TSI de 150 CV y caja automática de doble embrague DSG de siete relaciones. El apartado diésel está cubierto por el 1.6 TDI de 115 CV que puede vincularse a un cambio manual o automático.

En mayo se ampliarán las posibilidades con la versión de acceso 1.0 TSI de 95 CV y cambio manual de cinco marchas y el 1.0 TSI de 115 CV con transmisión DSG. A finales de año se completará la gama con un 1.5 TSI de 150 CV y cambio manual y el 1.0 G-TEC de 90 CV que recurre gas natural (GNC) y también con caja manual. Todos los motores tienen turbo inyección directa y están asociados a la tracción delantera. Además, se espera que a medio plazo llegue un jugoso Scala RS con hibridación.

Durante el evento pudimos disfrutar del Scala 1.5 TSI con 150 CV vinculado al cambio DSG. A pesar de ser la versión más prestacional queda claro que el Scala no tiene pretensiones deportivas. Sube de velocidad con facilidad y tiene una capacidad de aceleración notable (de 0 a 100 km/h en apenas 8,2 segundos) pero no muestra demasiado brío ya que el empuje es muy progresivo.

El compacto de la marca checa transmite pocas emociones pero regala un buen nivel de confort. El habitáculo está muy bien insonorizado, la asistencia y precisión de la dirección son muy acertadas y el comportamiento es noble y aplomado. Sin duda sus cualidades dinámicas se realzan en una conducción tranquila y relajada.

Los modos de conducción afectan a varios parámetros del vehículo pero las diferencias entre ellos no son muy grandes

En la consola hay un botón que permite seleccionar los modos de conducción. Son cuatro (Normal, Sport, Eco e Individual) y permiten modificar la respuesta del acelerador, la dirección, la transmisión automática y la dureza de la suspensión. Esta variación en la amortiguación es posible si el Scala monta el Control de Chasis Deportivo, una suspensión opcional que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm y propone unos amortiguadores que se ajustan de forma electrónica. No merece mucho la pena porque en la posición Sport de la suspensión sólo se consigue que sea más incómodo pero la agilidad es básicamente la misma.

Dinámicamente va bastante bien y no se nota que lleve una plataforma, digamos, pequeña. A pesar de su tamaño el Scala no comparte arquitectura con el SEAT León o el Volkswagen Golf sino que el modelo checo emplea la plataforma MQB-A0 del Grupo Volkswagen, es decir, la misma que lleva el SEAT Ibiza o el Volkswagen Polo.

Skoda ha recurrido a esta medida para ahorrar costes y así ofrecer un precio más competitivo en este segmento aunque eso también supone dejar de lado algunas cosas, como renunciar a contar con una suspensión trasera multibrazo en favor de esquema más sencillo de barra de torsión. Los 1.0 TSI llevan frenos de tambor atrás, el resto de mecánicas recurren a discos.

El nuevo Skoda Scala juega las bazas del espacio, la versatilidad y el enfoque familiar

El nuevo Skoda Scala es una adquisición muy racional y especialmente interesante para quien busque un compacto de corte familiar. Aunque las primeras unidades llegarán a los concesionarios en mayo, ya está a la venta en España con un precio de partida es de 13.990 euros incluyendo la promoción de lanzamiento y acogiéndose a la financiación. Recuerda que en la app gratuita de motor.es encontrarás la mejor oferta.

Sin duda merece la pena echar un vistazo a la edición especial de lanzamiento, el Scala First Edition. Lleva casi todo el equipamiento posible y está configurado con el motor de gasolina de 150 CV y el cambio DSG. Todo ello por 19.600 euros incluyendo los descuentos. Hay que tener en cuenta que sólo hay 200 unidades a la venta pero posiblemente no haya ningún otro compacto que ofrezca una mejor relación precio/producto en este momento.

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