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    Prueba Toyota bZ4X, la sostenibilidad no tiene precio

    Prueba Toyota bZ4X, la sostenibilidad no tiene precio
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    Oscar Magro
    Oscar Magro19 min. lectura

    El Toyota bZ4X es el primer modelo de la saga de coches 100% eléctricos que va a lanzar al mercado el fabricante japonés. Ya hemos conducido este interesante SUV con una autonomía de más de 500 km y cuya comercialización tiene algunas peculiaridades.

    El Toyota bZ4X abre un nuevo camino para la marca japonesa que se mete de lleno en la pelea de los automóviles 100% eléctricos. Un interesante SUV que no deja indiferente a nadie y para el cual he ido hasta Copenhague para conducirlo y conocerlo en profundidad durante su presentación internacional.

    Hasta 516 km de autonomía para el SUV eléctrico japonés

    Durante los últimos 25 años Toyota ha sido un auténtico líder en la electrificación de vehículos. En 1997 presentó el pionero Prius y desde entonces ha dominado con mano de hierro las ventas de vehículos híbridos con más de 20 millones de unidades comercializadas en todo el mundo.

    La experiencia en electrificación ha servido para lanzar la estrategia beyond Zero -es decir, más allá del cero- cuyas siglas bZ acogen una nueva submarca de vehículos 100% eléctricos de batería (BEV). Una familia eléctrica que se ha hecho esperar porque Toyota no quería hacer las cosas con prisa sino bien, o eso dicen.

    Aunque muchas marcas se han adelantado lanzando modelos eléctricos, el mayor fabricante de coches del mundo con más de 10 millones de unidades en 2021 se ha tomado con calma su abordaje a los BEV considerando que es un territorio que aún estaba verde. Ahora que el mercado de vehículos eléctricos está despegando parece el momento óptimo para entrar a jugar en este campo.

    El bZ4X es el primer modelo de la familia bZ pero, ojo, no es el primer eléctrico de la marca japonesa porque antes llegaron al mercado el Toyota RAV4 EV (1997) y el Toyota iQ EV (2012), en ambos casos como una conversión eléctrica de coches que ya se fabricaban con motor de combustión y cosechando escasas ventas. Una curiosidad: Del RAV4 EV hubo dos generaciones y la segunda fue desarrollada por Toyota en colaboración con Tesla.

    Por lo tanto, el nuevo bZ4X es el primer Toyota desarrollado exclusivamente como BEV y también el primero en hacer uso de la nueva arquitectura específica para vehículos eléctricos, la plataforma eTNGA. La saga irá creciendo con futuros modelos como el bZ1, el bZ2 o el bZ5 que irán habitando diferentes segmentos.

    De esta manera, el portfolio de la marca de Aichi muestra un amplísimo abanico de posibilidades con modelos gasolina, diésel, híbridos, PHEV, pila de combustible (hidrógeno) y ahora este eléctrico puro. Soluciones para todos los gustos con la mente puesta en 2030, plazo en el que el Grupo Toyota espera tener 30 nuevos modelos con cero emisiones.

    Para el desarrollo de su nuevo eléctrico Toyota se ha aliado con Subaru dando como frutos tres modelos: el Toyota bZ4x, el Subaru Solterra y el Lexus RZ 450e. La colaboración entre estos dos fabricantes nipones no es nueva, en el pasado sirvió para crear los fabulosos GT86 y BRZ. Estos dos deportivos eran gemelos casi idénticos, pero sin embargo aunque los bZ4X, Solterra y RZ 450e se parecen mucho están enfocados a públicos diferentes.

    Los finos faros delanteros son Bi-led en acabado Advance y Multi-led (imagen) en acabado Style Plus. Toyota no ofrece ningún sistema de iluminación matricial

    Un diseño singular

    Exteriormente, este Toyota de cero emisiones tiene un diseño propio con un frontal cuyos rasgos nada tienen que ver con el resto de la gama actual de Toyota. En otras áreas sí que en cierto modo recuerda al Toyota RAV4 en algunos detalles como la forma del pilar C o los angulosos pasos de rueda en negro.

    Sus proporciones engañan porque es más grande de lo que aparenta visualmente. En cuadrado dentro del segmento D-SUV, al igual que el Toyota RAV4, el bZ4X mide 4,69 metros de longitud, 1,86 m de anchura y 1,65 m de altura, aunque sobre todo destaca su generosa distancia entre ejes de 2,85 m.

    El bZ4X es 95 mm más largo pero 60 mm más bajo que un RAV4

    Además del Solterra, por tamaño el bZ4x tiene unas dimensiones similares a modelos tan variados como el Aiways U5, el Ford Mustang Mach-E, el Hyundai Ioniq 5, el KIA EV6, el MG Marvel R, el Nissan Ariya, el Skoda Enyaq, el Tesla Model Y o el Volkswagen ID.4. Una competencia muy heterogénea.

    Una característica poco frecuente es que el bZ4X puede contar con un techo solar fotovoltaico que estará disponible en 2023. Con él se obtienen hasta 225W/h de generación eléctrica lo que permite alimentar la batería de iones de litio (con el coche parado) y elementos auxiliares como radio, luces, etc.

    Por dentro, tampoco se parece a ningún otro Toyota. La posición del volante y la instrumentación recuerda al peculiar i-Cockpit de Peugeot aunque la marca japonesa ha optado por un volante de un diámetro normal. Un volante que tiene multitud de botones y cuya parte superior puede tapar parte de la información del cuadro de instrumentos dependiendo de la talla del conductor y su posición de conducción.

    El puesto de conducción es envolvente y llamativo

    A partir de 2023 se ofrecerá opcionalmente un volante tipo avión -o tipo yoke, como quieras llamarlo- que mejora la visibilidad de la instrumentación y cuenta con una dirección by-wire con una relación de giro variable en una rotación máxima de solo 150 grados. Sé que tienes curiosidad por ver cómo será de práctico y yo también porque en el evento de presentación no había ninguna unidad para probar esta configuración.

    La consola está realizada en el odioso plástico negro brillante que probablemente no tardará en ensuciarse y rallarse pero muchos fabricantes siguen empeñándose en utilizarlo. Una voluminosa consola alta y ancha que divide en dos el espacio y que sirve para ubicar varios compartimentos portaobjetos de gran tamaño. Debido a esos espacios el bZ4x carece de una guantera tradicional.

    La calidad de los materiales es simplemente correcta pero el equipamiento disponible es abundante. El primer bZ de Toyota llega con los acabados Advance y Style Plus y se puede disfrutar de un sistema multimedia con pantalla de 12,3 pulgadas, cargador inalámbrico de smartphones, sistema de cámaras de 360 grados o techo solar panorámico.

    El sistema de infoentretenimiento tiene un funcionamiento muy fluido; la climatización tiene su propio módulo fuera de la pantalla

    Las plazas traseras proponen muchísimo espacio para las piernas pero no tanto para la cabeza, pasajeros de más de 1,80 m de estatura rozarán con el techo. Los asientos son confortable y los de los extremos pueden estar calefactados. Además hay tomas USB, un reposabrazos abatible y el respaldo se puede ajustar en inclinación.

    Como es habitual en este segmento, la anchura no es muy abundante si tres adultos viajan juntos atrás pero al menos el pasajero que se coloque en la plaza central tendrá sitio para poner los pies porque el suelo es completamente plano. Se hubiera agradecido que el ángulo de apertura de las puertas posteriores fuera mayor y que la banqueta fuera deslizante para jugar con el espacio de la zona de carga.

    Tras un portón con apertura y cierre eléctricos, el maletero ofrece una capacidad de 452 litros que no resulta demasiado brillante en comparación con otros BEV del segmento. No hay demasiadas soluciones para sujetar los objetos que se transporten, salvo algunas argollas. La base se puede colocar a dos alturas, dejando un hueco inferior de unos 30 litros aproximadamente. A diferencia de otros eléctricos el nipón carece de maletero delantero.

    La base de carga se puede poner a dos alturas

    Hasta 516 km de autonomía

    El eléctrico de Toyota está disponible en dos versiones: con tracción delantera y tracción total. La variante 4x2 recurre a un motor eléctrico de 150 kW (204 CV) y consigue una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos. La opción 4x4 tiene dos motores eléctricos independientes para cada eje, ambos de 80 kW para totalizar 218 CV de potencia y una capacidad de aceleración de 6,9 segundos hasta los 100 km/h desde parado.

    Todas las versiones recurren a una batería de iones de litio que tiene una capacidad bruta de 71,4 kWh (Toyota no ha indicado la neta), está refrigerada por agua y cuenta con 96 celdas segmentadas en cuatro módulos. Para las unidades que se venderán en Europa las baterías son fabricadas por PPES, la joint-venture creada entre Toyota y Panasonic.

    La fiabilidad es uno de los pilares de Toyota y para demostrarlo la vida útil de la batería está garantizada durante 10 años o un millón de kilómetros, lo que suceda antes. Sí, has leído bien, un millón. En ese plazo Toyota asegura que mantiene al menos el 70% de su capacidad. La marca japonesa ha implementado una monitorización del voltaje, amperaje y temperatura en un triple nivel, es decir, a nivel de cada celda, de cada módulo y de la batería en su conjunto.

    El consumo medio homologado es de 14,6 kWh/100 km en el mejor de los casos, un muy buen dato

    La autonomía en ciclo WLTP es de 516 km en la versión 4x2 con el acabado Advance y 436 km con el acabado Style Plus, una diferencia que se debe al mayor peso por el mayor equipamiento y al tamaño del neumático. Para la variante 4x4, la autonomía es de 470 km con el acabado Advance y 411 km con el acabado Style Plus. Esta última versión es la que he podido conducir si bien cargado al 100% la instrumentación solo da una estimación de unos 320 km. Desde Toyota me confirmaron que es normal porque el ordenador hace siempre un cálculo muy conservador para evitar sustos por apurar demasiado.

    A pesar de la notable aceleración, no es un coche cuya conducción nos vaya a producir una descarga de adrenalina. La velocidad máxima está limitada a 160 km/h, es civilizado y en un entorno urbano induce a una conducción relajada que siempre se agradece frente al estrés que genera la congestión circulatoria de algunas ciudades.

    Capacidad de carga de hasta 150 kW para llenar el 80% de la batería en solo 30 minutos

    Se mueve en silencio, en calma y con el ímpeto más que suficiente para incorporarse a una glorieta o a vías rápidas. Es muy cómodo incluso con llantas de 20 pulgadas, algo que me ha sorprendido positivamente, denotando un buen trabajo de Toyota en este aspecto. No hay levas porque no se puede ajustar el nivel de frenada regenerativa y hay un modo one pedal donde la frenada no es tan intensa como en otros coches eléctricos que tienen esta función. De frenos va sobrado con generosos frenos de disco ventilados tanto delante (328 mm) como detrás (317 mm).

    Si bien en Dinamarca no hay muchas carreteras de montaña precisamente, me he llevado la impresión de que el SUV fabricado en Motomachi resulta razonablemente ágil en una conducción alegre por reviradas. En esto ayuda la suspensión trasera independiente y un peso que arranca en los 1.895 kg. Teniendo en cuenta que es un D-SUV y que solo el paquete de baterías ya arroja 480 kg en la báscula, el bZ4X se puede considerar ligero respecto a otros modelos de la categoría. El centro de gravedad es 90 mm y 50 mm más bajo que el de un RAV4 Hybrid y un RAV4 PHEV respectivamente.

    La función X-Mode proporciona unas capacidades camperas superiores a lo esperado

    Sin precio oficial, al menos de momento

    La versión con tracción total propone mayor potencia pero no trata de ofrecer un lado más prestacional de este SUV de más de dos toneladas de peso. La idea del esquema 4x4 es mejorar la tracción en superficies de baja adherencia. A diferencia de otros SUV que solo sirven para meterse por sencillos caminos sin pavimentar, el bZ4X muestra un comportamiento offroad notable. Se nota la experiencia de Toyota y Subaru en estos temas y lo pude probar en un pequeño circuito técnico que la marca dispuso en el evento.

    El SUV eléctrico nipón integra la función X-Mode con programas para nieve/tierra y barro/nieve profunda, disfruta de un sistema de ayuda al descenso de pendientes y tiene una capacidad de vadeo de 500 mm gracias a que la batería es estanca. También incluye una función craw control, parecida a la que tiene un Land Cruiser, que viene a ser como un sistema control de crucero fuera de carretera para mantener el avance del vehículo a muy baja velocidad.

    En cuanto a modalidades de carga, todas las versiones de bZ4X destinadas al mercado español vienen con cargador embarcado de 11 kW en corriente alterna (CA) que permite cargar totalmente del 0% al 100% de la batería en 6 horas y 30 minutos. En cuanto a la carga en corriente continua (CC) pueden cargar hasta a 150 kW así que en 30 minutos se puede pasar del 0% al 80%.

    En su lanzamiento el bZ4X solo está disponible en renting

    El nuevo Toyota bZ4X ya se puede reservar de manera exclusivamente online y, partir de octubre, también desde los concesionarios. Las primeras entregas se harán en diciembre. Como puedes ver la llegada será muy escalonada hasta el punto de que Toyota ni siquiera ha anunciado el precio final del vehículo porque no se puede comprar.

    Inicialmente en España el Toyota bZ4X se comercializará únicamente en formato renting a través de KINTO One con tarifas que arrancan en 599 euros/mes. Un renting todo incluido puesto que comprende mantenimiento integral en taller oficial, impuesto de circulación incluido, seguro a todo riesgo sin franquicia ni limitación de conductor, asistencia en carretera 24 horas los 365 días del año, vehículo de sustitución en caso de inmovilización y pérdida total por accidente o robo y gestión de sanciones de tráfico.

    Este canal de ventas será el único en los primeros meses de vida comercial del interesante eléctrico japonés aunque, a medida que el ritmo de producción vaya creciendo, previsiblemente sí estará disponible en un formato de compra tradicional pero de momento hay que esperar ¿Conseguirá ser en uno de los coches eléctricos más vendidos?

    Prueba Toyota bZ4X, la sostenibilidad no tiene precio