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    Prueba Toyota RAV4 Plug-in: híbrido enchufable es aún mejor

    El Toyota RAV4 Plg-in no solo es un RAV4 híbrido enchufable.

    Ahora el Toyota RAV4 también está disponible híbrido enchufable. Y no solo añade una toma de carga, sino que se han llevado a cabo importantes mejoras técnicas para posicionar al RAV4 Plug-in como una opción superior dentro de la gama del modelo.

    Toyota lleva ya mucho tiempo comprometida con la hibridación; y el propio Toyota RAV4 Electric Hybrid es una demostración de ello. Pero los híbridos enchufables son una cuestión en la que la marca japonesa no había puesto especialmente el foco -ahí está el Prius PHV, eso sí- y con el Toyota RAV4 Plug-in han dado un interesante paso hacia el frente.

    Este nuevo Toyota RAV4 Plug-in cambia su estética de manera muy sutil con respecto al RAV4 que ya conocíamos, pero sus diferencias realmente importantes están en el apartado técnico. Es un modelo que ahora cuenta con toma de carga para la alimentación externa, que es el punto clave de un híbrido enchufable, pero además es un modelo que ofrece ahora 75 km de autonomía en modo eléctrico puro, por ejemplo.

    El aislamiento acústico del habitáculo es notablemente mejor.

    Mejoras técnicas en el Toyota RAV4 Plug-in

    La batería del Toyota RAV4 Plug-in es de 18,5 kWh y acompaña al mismo motor térmico de 2.5 litros que ya conocíamos, pero modificado a nivel de electrónica para llegar hasta las 6.000 rpm, alcanzar 7 CV de potencia adicionales y llegar así hasta los 185 CV. La batería, por cierto, se carga a 7,4 kW en 2 horas y media, aproximadamente.

    Además de lo anterior, en el Toyota RAV4 Plug-in se ha mejorado también el motor eléctrico delantero para alcanzar los 134 kW de potencia máxima y se ha introducido un inversor de mayor capacidad. En conjunto, la mecánica del RAV4 híbrida enchufable ofrece una potencia máxima de 306 CV, así que evidentemente está un paso por encima del RAV4 híbrido eléctrico que lleva tiempo ya disponible.

    Con estas especificaciones, el Toyota RAV4 Plug-in puede ofrecer ahora 75 kilómetros de autonomía en modo eléctrico puro según el ciclo de homologación WLTP, y en torno a los 100 kilómetros en modo eléctrico en circulación por ciudad. Pero además, también se ha mejorado la aceleración y se ha introducido una notable mejora del aislamiento acústico retocando el cristal delantero e introduciendo nuevos materiales en los pasos de rueda, entre otros cambios.

    Su equipamiento es más completo de serie y solo se ofrece en dos acabados.

    El Toyota RAV 4 Plug-in no es "el RAV 4 para todo el mundo"

    La versión híbrida enchufable del Toyota RAV4 no es la idónea para todo el mundo y, además, Toyota lo sabe. La filosofía de la marca japonesa es la de ofrecerle al cliente lo que necesita y cuando lo necesita, siempre de la mejor manera posible. Así que esta versión de su SUV es para algunos clientes en concreto. Específicamente, los que vayan a exprimir las ventajas de poder enchufar su híbrido para usarlo, sobre todo, en modo eléctrico.

    En el RAV4 Plug-in, Toyota ha mejorado la estética, ha ampliado el equipamiento, ha optimizado la mecánica y el sistema de impulsión eléctrico y, en términos generales, ha hecho del Toyota RAV4 un producto todavía mejor. Incluso en el comportamiento dinámico es notable un 'plus', a pesar de que este sistema híbrido enchufable supone un sobrepeso de 185 kg y que el conjunto se acerca peligrosamente a las dos toneladas.

    Aun con todos estos datos, la carrocería sigue manteniéndose contenida en curva, el RAV4 se siente ágil con sus 306 CV y la sensación de control al volante es completa. Contamos con los modos de gestión automática del sistema híbrido habituales, un modo para forzar la carga de la batería y otro para forzar el uso de la energía eléctrica. Vamos, lo típico. Pero además, con un botón Trail que está planteado para situaciones de baja adherencia y que nos recuerda que estamos ante un Toyota con capacidades offroad. Más de las habituales en el segmento.

    Las aptitudes offroad se mantienen intactas y con unas prestaciones mecánicas superiores.

    Entonces ¿el Toyota RAV4 Hybrid o el Toyota RAV4 Plug-in Hybrid?

    La respuesta es tan fácil como revisar cuáles van a ser tus recorridos habituales y en qué medida vas a aprovechar la carga por cable y la circulación en modo eléctrico puro. Si en tus hábitos cabe el aprovechar estas ventajas, el ahorro será notable a largo plazo. Sin embargo, si no dispones de una toma de carga, o no vas a utilizarla en tanto que te sea posible, el RAV4 Hybrid sigue siendo tu opción.

    Ahora bien, incluso con eso hay que tener en cuenta las mejoras técnicas del Toyota RAV4 Plug-in Hybrid. Porque, incluso con el sobrecoste que implica en el precio de venta de esta versión, y el gasto adicional que puede tener en combustible si no se exprime el sistema híbrido enchufable... A mí, personalmente, me convence más el Toyota RAV4 Plug-in.

    Es más caro, claro que sí. Pero su comportamiento dinámico es todavía mejor, y su confort de marcha por el trabajo que se ha llevado a cabo en el sistema de suspensión, y en el aislamiento del habitáculo, están también un pequeño, pero notable punto, por encima. Y sus prestaciones también son más generosas, así que el sobrecoste, después de haber podido probar el coche, lo encuentro definitivamente justificado.