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McLaren deja definitivamente atrás su crisis y estas son las claves

El equipo británico ha invertido la tendencia negativa iniciada junto a Honda y ya ejerce como sólido referente del grupo intermedio.

Tras nueve carreras disputadas, aventaja en 20 puntos a Renault y Carlos Sainz es séptimo en la clasificación general de pilotos, 13 puntos por detrás de Gasly.

McLaren ve por fin la luz al final del túnel

Ha costado, pero en Woking por fin el optimismo se ha convertido en el estado natural de sus habitantes tras una crisis institucional que se intensificó con la llegada de Honda y se agravó aún más con su marcha.

El primer año con Renault de motorista fue una pesadilla aún mayor que la de temporadas anteriores por la simple razón de que ya no había escudo protector ni margen para las excusas. Eso añadió aún más presión a Zak Brown, sucesor de Ron Dennis y promotor de la ruptura del contrato con Honda.

Pero lejos de verse sobrepasado por la situación, el director ejecutivo de McLaren Racing trazó un plan de reestructuración a corto plazo que culminó el pasado mes de mayo con la llegada de Andreas Seidl como jefe de la estructura de Fórmula 1. Antes habían se habían marchado Tim Goss o Eric Boullier, dando paso a Gil de Ferran, Pat Fry y James Key, entre otros.

Una estructura clara y eficiente

Uno de los problemas que McLaren llevaba arrastrando desde tiempo atrás era una estructura horizontal repleta de responsables de área y jefes de rango intermedio que restaba eficiencia y claridad a la organización. Zak Brown tenía dos cosas muy claras en mente: devolver al equipo de Fórmula 1 al lugar al que pertenece por historia y aprovechar la herencia deportiva de McLaren en otras categorías para expandir la división de competición de la marca.

Fernando Alonso fue el catalizador de ese segundo punto en un inicio, pero en lo referente a la Fórmula 1 ya formaba parte del pasado y Zak Brown necesitaba un equipo que fuera capaz de sostenerse por sí solo en los circuitos. Para ello, ideó una estructura sólida, independiente y, sobre todo, muy bien definida.

"Alonso ya formaba parte del pasado y Zak Brown necesitaba un equipo que fuera capaz de sostenerse por sí solo"

Ahora Gil de Ferran dirige McLaren Racing como mano derecha de Zak Brown, mientras que Andreas Seidl tiene vía libre para gestionar McLaren F1, que tiene en James Key a su indiscutible referente en el aspecto técnico. Todo está claro y la dirección a tomar está bien definida.

Un 2019 cada vez más prometedor

Con todos estos mimbres ya asentados, el equipo parece más sólido en cada Gran Premio y la llegada de Andreas Seidl parece haber impulsado aún más la capacidad de McLaren para maximizar su potencial en los circuitos.

Sin embargo, el éxito de esta temporada se cimentó hace 12 meses, cuando el equipo tomó la decisión de abandonar al fallido MCL33 a su suerte, utilizándolo como banco de pruebas para el coche que actualmente vemos en pista.

En Austria 2018, McLaren comenzó a trabajar de lleno en la temporada siguiente.

Ya en Austria 2018 los entrenamientos libres comenzaron a ser utilizados para realizar pruebas y experimentos, propiciando que los resultados fueran cada vez más discretos o, incluso, embarazosos. Era el precio que había que pagar por salir del agujero.

Y se hizo, pues el McLaren MCL34 de esta temporada no es sólo más competitivo, sino que es rápido en recta y responde bien a los cambios y evoluciones implementadas durante la temporada. En 2018, McLaren comenzó con muy buenos resultados y Fernando Alonso llegó a ser tercero en la clasificación general de pilotos tras lograr 32 puntos en las cinco primeras carreras. Desde entonces, únicamente consiguió 18 más hasta final de temporada. A estas alturas, McLaren tiene ya ocho puntos más que en 2018 en estas mismas fechas y aventaja al quinto clasificado del campeonato de constructores, Renault, en 20.

Hacer olvidar a Alonso

Parecía complicado y, después de las oportunidades perdidas en las primeras carreras, aún más. Pero lo cierto es que Carlos Sainz y Lando Norris han conseguido que la ausencia del bicampeón español sea ya parte del pasado y nadie lamente su marcha.

Fernando Alonso era capaz de compensar las carencias de McLaren con actuaciones al alcance de muy pocos, pero igualmente generaba una presión por conseguir resultados que terminó ahogando a la organización.

Con Norris y Sainz, McLaren ha conseguido una pareja equilibrada que trabaja a la perfección tanto a nivel individual como colectivo. El debutante aprende rápido y está brillando en uno de los aspectos más complicados para un novato: la clasificación. El español está dando una lección de temple y oficio en carrera, brillando cuando hace falta y amarrando los resultados cuando es necesario. Sin duda ambos facilitan que McLaren pueda tomar decisiones como las vistas en Mónaco o Francia, que en otros equipos habrían provocado una sonora polémica pero que en Woking no han hecho más que reforzar la unidad.

Aún queda mucho para que este equipo vuelva al lugar al que por historia pertenece. Pero sin duda se han puesto los sólidos cimientos para, esta vez sí, creer en McLaren.

Fotos: McLaren Racing

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