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GP Abu DhabiMemorias de Abu Dhabi 2010: el comienzo de una era

Hasta cuatro pilotos se jugaban el mundial en la última carrera de la temporada 2010. Fernando Alonso y Webber eran los favoritos, con Vettel y Hamilton al acecho. Red Bull jugó la carta de tener a dos aspirantes y le arrebató a Ferrari un título que Alonso tenía en su mano. Ahí arrancó una era.

En su segunda edición, el Gran Premio de Abu Dhabi cerraba la temporada 2010, una de las más igualadas que se recuerdan. Cuatro pilotos llegaban con opciones de ganar el mundial a la última carrera, algo que no había sucedido antes: Fernando Alonso (Ferrari), Mark Webber y Vettel (Red Bull) y Lewis Hamilton (McLaren). El español llegaba en cabeza con 246 puntos, ocho más que Webber (238), quince más que Vettel (231) y veinticuatro más que Hamilton (222). Un solo punto de Alonso eliminaría las posibilidades de Lewis, que necesitaba casi un milagro para ganar el campeonato. Vettel tenía que quedar primero o segundo y esperar resultados de su compañero y de Fernando, Mark tenía que recortarle nueve puntos a Alonso y que Vettel no le superara en siete, y para el de Ferrari bastaba con terminar entre los dos primeros.

Vettel hizo la pole el sábado con el objetivo de ganar el domingo y esperar un golpe de suerte. Sin embargo, Alonso había sido tercero en clasificación, con Hamilton segundo y Webber quinto. En esa situación, el campeón virtual era el asturiano. Jenson Button le superó en la salida y Fernando cayó a la cuarta plaza, que aún le daba el título pese a que Vettel mantenía la cabeza de carrera. Un accidente de Schumacher con el Force India de Liuzzi en los primeros compases provocó la salida del Safety Car, lo que provocó la entrada a boxes de Rosberg y Vitaly Petrov. En la vuelta 10, Vettel, que llegó a rozar uno de los muros, seguía primero, con Hamilton y Button escoltándole, Alonso cuarto y Webber quinto. Nada parecía cambiar. Esa situación favorecía a Ferrari, y Red Bull movió ficha con el objetivo de poner en apuros a Fernando Alonso. En una jugada maestra, los de la bebida energética mandaron a boxes a Webber. Pusieron el cebo y en Ferrari picaron de lleno.

Poco después del australiano, los del Cavallino decidieron que Alonso tenía que parar y cubrir posición con respecto al rival que más cerca tenía en el mundial. Fallo histórico. Fernando volvía a pista en la posición duodécima, por delante de Webber pero muy alejado de la cabeza, aunque había muchos pilotos que aún no habían pasado por boxes. Era la vuelta 16 y Alonso aparecía detrás del Renault del ruso Petrov (11º), que llevaba un poco por delante al Mercedes de Nico Rosberg (9º). Ni Petrov ni Rosberg tenían que parar más, pero las casi cuarenta vueltas que restaban parecían suficientes para que Alonso recuperara el cuarto lugar que le daría el título si Vettel mantenía el primer puesto. Nada más lejos de la realidad. El Renault de Petrov fue un muro infranqueable y desde Ferrari, conscientes del fallo en la estrategia, se encomendaban a la calidad de su piloto: "Usa lo mejor de tu talento. Sabemos lo grande que es, úsalo". Pero no fue suficiente.

Fueron pasando las vueltas y cuando los McLaren y Vettel pararon nada cambió entre ellos. Vettel (1º) era el campeón en ese momento, con Hamilton y Button en segundo y tercer lugar, Rosberg cuarto, Kúbica quinto, Petrov sexto y Alonso séptimo. El bicampeón necesitaba adelantar a los dos Renault y a Rosberg si quería llevarse su tercera corona. Pero Petrov no estaba por la labor. Pese a que lo intentó de todas las maneras, Alonso no pudo superar al ruso en un circuito enemigo de los adelantamientos, y así fueron pasando los minutos mientras la desesperación primero y resignación después se hacían evidentes en el muro, box y monoplaza de Ferrari. Webber estaba detrás de Alonso, pero Vettel, el tercero en discordia, era en ese momento el favorito.

Y así terminó la carrera, con Vettel primero por delante de los dos McLaren y Alonso séptimo, con Webber tras él. La radio de Red Bull explotó de júbilo: "Sebastian Vettel, you're the world champion", y el alemán rompió a llorar, convertido en el campeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1. El equipo austriaco había movido las piezas necesarias para llevarse el título y Ferrari había sucumbido. El drama se instaló en el box y el motorhome de la Scuderia, con un Alonso abatido: lo había dado todo durante el año y se quedó a las puertas del éxito. Al otro lado, la fiesta acababa de empezar, y no solo porque ese domingo la celebración iba para largo, sino porque ahí nació lo que a la postre sería una era en este deporte: Vettel y Red Bull habían logrado el primer mundial de sus cuatro consecutivos.

"Hay una cosa llamada justicia y hoy, a última hora, y según mis cálculos, ha ido en la dirección correcta". Sebastian Vettel

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