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Tu puerta hacia la Fórmula 1 (parte 2)

Segunda entrega del artículo en el que recorremos uno de los mejores caminos que hay actualmente para cumplir el sueño de trabajar en la Fórmula 1.

Nos adentramos en la Brookes University para conocer sus entresijos y metodología de estudio y trabajo de uno de los mayores viveros de los equipos de la parrilla.

La frase que daba arranque a cada capítulo de la teleserie ochentera “Fama” sirve para presentar a Brookes, lugar de origen de gran parte de los ingenieros que hoy trabajan en la Fórmula 1: “…la fama cuesta, y aquí es donde vais a empezar a pagar…”. La factura no es pequeña pero gracias a ella, y si no eres un botarate, puede que metas tus pies directamente en el patio trasero de Sir Frank Williams, Toto Wolff, o quien sabe, Sergio Marchionne.

En la especialidad relacionada con las carreras puedes estudiar los tres años del curso universitario Motorsport Engineering, el muy interesante master de un año o cursos cortos y breves (que apenas tendrán peso en tu curriculum) Si eliges la primera opción prepárate para convertirte en poco menos que británico durante ese periodo de vida, tres añitos; si ya tienes cierta formación adquirida en tu país de origen o ya eres ingeniero hazte el master que es un buen complemento y más sencillo de ejecutar. Éste consta de dos cuatrimestres básicos, de septiembre a diciembre, paran mes y medio en navidades, vuelves a finales de enero y te haces un segundo stint hasta finales de mayo.

Al acabar tendrás que entregar un trabajo que tendrás que exponer en septiembre, y si no, no hay título. Si para desarrollar esa idea propuesta necesitas algún sistema al que sólo tengas acceso en las instalaciones de Brookes como un software especial, usar el túnel de viento del que cuentan o abrir las tripas al Force India del laboratorio, tu estancia en las islas pueden prolongarse un cierto tiempo una vez acabado el curso lectivo.

Dentro del master puede tirar por tres carriles dependiendo de la especialidad que más te llame la atención. Tienes Racing Engine, Automotive y Motorsport. Tienes cuatro asignaturas obligatorias en el último caso, rama más relacionada directamente con las carreras: Vehicle Dynamics, Management, Lap Time Simulation & Race Engineering, y Aerodynamics. Si estás introducido en el mundillo de la Fórmula 1 o la tecnología no necesitas el Google Translator para comprender a qué se dedica cada una. A ellas tendrás que añadir al menos dos opcionales, a veces comunes con otros masters, y entre las que están Risk Management, Data Engineering, Computation & Modeling, CAD/CAM, o Crash Engineering.

Puede ocurrir que tengas muy pocas horas de clase en alguna semana, y que sólo asistas un par de días. Las clases son sumamente teóricas y se remite a los alumnos a largas horas de trabajo en casa o en las propias instalaciones en base a desarrollar lo expuesto. La ingeniero y piloto Alba Cano, por ejemplo, apenas tiene que asomar por las aulas lunes y viernes. En 2015 disputó la Copa Clio, y el CER en 2016. Este año le han ofrecido correr en resistencia con los nuevos TCE, una especie de WEC con turismos, pero vio con cierta preocupación que algunas de las carreras de su particular calendario deportivo coincidían con las clases.

Estudió la manera de compaginarlas y “cuando supe que las clases del viernes por la mañana las daba Sergio Rinland no me las podía perder. Bueno, en realidad tengo suerte porque coinciden dos carreras, una en Pascua, que aquí es festivo y la otra es en Silverstone, así que lo que me preocupa es llegar a tiempo a los Libres 2 ¡durante los entrenamientos de por la mañana estaré escuchando a Rinland!”. El ingeniero argentino ha diseñado coches para Dallara, Williams, Arrows, Benetton, Brabham, o Fondmetal y ahora enseña la asignatura de Lap Time Simulation, así que perderse sus clases más que tirar el dinero, es perder una oportunidad única de absorber de uno de los mejores.

Por si las clases te resultasen aburridas y te quedase tiempo, a tu alrededor hay un montón de actividades extraescolares a las que puedes apuntarte. Este curso, por ejemplo, están desarrollando un Fórmula 4 eléctrico junto con Dallara. Hacerlo no entra dentro de tus obligaciones, pero metes el pie en un tema que puede llevarte más lejos, estableces relaciones con los patrocinadores del proyecto, echas cabos hacia proveedores… creces dentro del motorsport.

A tu alrededor no vas a encontrar Schumachers, ni Alonsos, sino a futuros Neweys y Allisons; muchos tipos con experiencia en la Formula Student, así que vivirás dentro de una atmósfera científico-técnica muy rica en conocimiento que resulta endogámicamente contagiosa y es el lugar perfecto para hacer networking en lo tuyo. Elige bien con quien te juntas, porque cualquiera de tus compañeros de salida nocturna te abrirá la puerta de un curro en el futuro.

La vida en Oxford no es barata, pero salir a comer por ahí es justo de lo menos costoso de todo... pero porque buena, lo que se dice buena, no es. Mucha hamburguesería, pizzería, y comederos donde aún no han descubierto la porcelana y la mantelería de hilo, así que llévate jamón y latas de fabada Litoral si quieres comer con un poco más de dignidad.

Los comercios chapan a las siete, en los restaurantes dejan de dar de cenar o no cocinan nada más a partir de las diez, los supermercados cierran sus puertas a las once, y los garitos más noctámbulos bajan la persiana a las tres de la mañana… y el bebercio no suele ser barato. Es muy habitual que compañeros de clase se reúnan en las dependencias de la universidad alrededor de unas cervezas y luego salgan a cenar algo ligero; no es exactamente un botellón pero la función social que cumple es la misma. En los bares de Brookes una pinta cuesta 2,60 pounds. Hay una cafetería con buffet, un restaurante donde dan pasta y ensaladas, un par de Starbucks que es a donde suelen ir a desayunar casi todos, una especie de kiosko donde te venden bocatas y baggels, y el sitio más apreciado por los estudiantes: el Union Bar, donde no solo te ponen de comer, sino que hay un billar, mesa de ping pong y otros entretenimientos perfectos para perder el tiempo. Si prefieres no perderlo, a tu alrededor puedes empezar a contactar con pequeñas factorías o firmas relacionadas con la automoción donde puedes ir haciendo prácticas o buscar trabajo al acabar tus estudios.

Si quieres situarte, vete a empresas grandes pero si lo que quieres es aprender, hazlo en pequeñas. Parece un contrasentido pero existe una explicación muy sencilla. En las grandes todo está muy compartimentado, las tareas son especializadas en extremo y formarías parte de un mecanismo más complejo. En las compañías pequeñas harás muchas cosas distintas, tocarás muchos botones diferentes y te ayudará a crecer. ¿Dinero? No te hagas muchas ilusiones, un becario o aprendiz —aunque seas ingeniero eres un aprendiz— levanta un sueldo medio de unas 20.000 pounds al año. Es muy poco, en Inglaterra un maestro de educación básica o el encargado de una tienda de barrio gana el doble. La fórmula contractual en el 99% de los casos es la de hacerse autónomo. Se paga muy poco como cuota fiscal-social, y has de ponerle un nombre a una empresa de un empleado único que no tiene que ser el de tu DNI. El nombre que usan los aborígenes parece estar dictaminado por la conocida regla de ‘a ver quién la suelta más gorda’, y es muy frecuente que se pongan de nombre "Soy el padre de Darth Vader", "Me cago en tus muelas", o "No trago al padre de mi novia punto com".

Tu duda ahora debería ser la de si hacer los tres años de grado (o cuatro si le añades el master) de Motorsport Engineering o hacer la ingeniería en tu país y luego allí el master como remate. Esta segunda opción es la más accesible, se hace en tu idioma la mayor parte del camino, y probablemente hasta cerca de tu casa. En España hay muchos cursos excelentes, ya sea como carrera universitaria o como master, e incluso con muy buenos profesores que no tienen nada que envidiar a los británicos a los que incluso superan. De todos ellos saldrás con una formación más que correcta, pero si quieres ser un poco más que el resto el master británico es altamente recomendable por una sencilla razón: ningún curso como los que hagas en Brookes te dotarán de una imagen comercial de ti mismo, te introducirán de lleno en el mercado laboral más profundo de la velocidad, y es muy posible que desde él puedas introducirte en el seno de un equipo de Fórmula 1 nada más salir por la puerta de la facultad.

La realidad

—Alba, ¿tú estudiaste esto para ir a las carreras?

—¿Queeeeé? Si quieres ver carreras, hazte marshall. Los ingenieros apenas pisamos los circuitos. Yo si los piso pero porque corro en ellos, nada que ver con mi curro.

Un tipo le preguntó hace poco al abajo firmante acerca de las posibilidades de asistir a las carreras si le fichaba una escudería de F1. En Mercedes curran unos 750 empleados, pero por normativa sólo viajan sesenta de tipo operativo, y no llegan a cien si se suman a la gente de prensa, cocineros, asistentes, personal administrativo y directivos. Tendrás que demostrar que eres imprescindible en un circuito y adelantar a tus compañeros, así que es posible que seas empleado de Ferrari o Williams y no pises jamás una pista.

Si lo que quieres es ver las carreras, no tienes que estudiar ingeniería sino visitar una agencia de viajes y hablar con tu banco. Si lo que quieres es vivir el glamour de la F1 lo tienes muy fácil: monta una empresa, hazte millonario, suéltale diez o quince millones de euros a un equipo y ellos serán los que te lleven en volandas, y gratis, a las carreras. Si lo que quieres es salir por la tele, que es lo que quieren muchos que preguntan, haz las oposiciones a entrar en Gran Hermano; es más sencillo que la carrera de ingeniería y tendrás una cámara sobre tu cogote 24 horas al día, pero no podrás ver la F1 en tu encierro voluntario.

La vida de técnico o ingeniero de nivel medio-bajo es relativamente cómoda. Por contra la existencia del personal de los equipos de carreras dentro de las escuderías son tremendamente sacrificadas. El índice de divorcios es altísimo y el único glamour que encierra es el de poder comer caliente a una hora digna. Viajes interminables en clase turista, madrugones espectaculares, trabajar en horarios cambiados, cenar frío en cualquier aeropuerto a 200 kms de tu destino al otro lado del mundo o jornadas extenuantes son moneda común. Ahora que sabes la verdad, ¿de verdad que quieres seguir? Pues suerte, y si alguna vez te toca participar en un cambio de gomas de un equipo, saluda con la mano a tus amigos y diles: yo tuve lo que tuve que tener y tu no. Buen viaje, procura comer bien y abrígate. Ya nos contarás.

Fotos: Alba Cano | Red Bull Content Pool | Brookes University

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