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    ¿Repostar electricidad? Así es el primer combustible recargable del mundo

    ¿Repostar electricidad? Así es el primer combustible recargable del mundo
    El nanoelectrocombustible promete revolucionar la descarbonización.
    David Plaza
    David Plaza6 min. lectura

    Influit Energy ha creado una batería de flujo que utiliza un nanofluido con materiales activos que permiten repostar electricidad. El proyecto comenzó en 2009 y ahora ha llegado a la fase de desarrollo del producto.

    La empresa asociada al Instituto Tecnológico de Illinois, Influit Energy, promete haber creado toda una revolución para la movilidad eléctrica: un modo de repostar electricidad mediante un líquido para baterías. Esto, de llegar a producirse a gran escala, revolucionaría por completo la movilidad eléctrica, así como la industria y el transporte pesado.

    La idea nace de la puesta en marcha de un plan estratégico consistente en cinco proyectos independientes destinados a funcionar en conjunto dentro de un ecosistema energético de circuito cerrado.

    La segunda generación promete ser un tercio más barata y ofrecer una densidad hasta cinco veces superior a la de las baterías de iones de litio

    El resultado es una batería de flujo que se basa en un material compuesto, concretamente un nanofluido en el que las nanopartículas son materiales activos para la batería y que ha sido denominado nanoelectrocombustible. «Toda la tecnología se ha juntado: tenemos un camino muy claro ante nosotros», afirma John Katsoudas, cofundador y director general de Influit Energy.

    «La investigación de Influit Energy comenzó en 2009 como una investigación de ciencia básica cuando estábamos en Illinois Tech y en el Laboratorio Nacional Argonne. Hemos llevado nuestra tecnología desde el desarrollo de la ciencia básica, a la ciencia aplicada, a la construcción de prototipos, y ahora nuestro primer desarrollo de productos», amplía John Katsoudas.

    Así funciona el nanoelectrocombustible

    Este combustible ‘eléctrico’, que funciona combinado con una batería de flujo NEF, se carga en la estación, algo que se puede hacer con fuentes de energía renovables. Se puede utilizar para repostar rápidamente vehículos, pero también para el almacenamiento estacionario y otras aplicaciones portátiles de gran tamaño.

    Una vez descargado, el fluido puede devolverse a una estación de recarga/reabastecimiento para ser recargado. También puede cargarse dentro del dispositivo, enchufándolo a la fuente de energía.

    «Todo lo que estamos haciendo ahora está orientado al objetivo específico de desarrollar lo que llamamos el ciclo energético de bucle cerrado, por el que las baterías no son materiales sólidos, son líquidos», explica John Katsoudas.

    Esquema de funcionamiento de la batería de flujo NEF con nanoelectrocombustible.

    «Se puede tratar la batería como un combustible que se bombea a los dispositivos de movilidad: coches, camiones, aviones, cualquier cosa que necesite ser electrificada. Cada uno de nuestros contratos financia un aspecto diferente del desarrollo total de ese ecosistema», reitera.

    Influit Energy cuenta ya con clientes del calibre de la NASA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) del Departamento de Defensa de Estados Unidos y dos programas de subvención gestionados por las Fuerzas Aéreas estadounidenses.

    «Estamos utilizando múltiples subvenciones para la innovación de pequeñas empresas con el objetivo de demostrar diferentes elementos de este ecosistema energético de circuito cerrado. Se necesita tiempo cuando se trata de hacer algo transformador y nuevo como esto, y no hay que exagerar pero, en última instancia, estamos avanzando hacia el mismo objetivo: conseguir la comercialización de la tecnología», concluye Carlo Segre, director de tecnología, director financiero y profesor de física en Illinois Tech.

    Ventajas e inconvenientes

    Es obvio que esta tecnología tiene una gran ventaja de la que ya hemos hablado: la rapidez con la que se recarga la batería, de un modo similar a cómo se reposta un coche con motor de combustión. Pero hay otras.

    Según Influit Energy, el sistema original ofrece un 23% más de densidad energética que las baterías de iones de litio, y con la mitad de coste (evita el uso de metales y tierras raras). La segunda generación, ya en desarrollo, promete ser un tercio más barata y ofrecer una densidad hasta cinco veces superior, es decir, hasta 750 Wh/kg.

    Las baterías de flujo NEF con nanoelectrocombustible necesitan crear una infraestructura específica para su expansión a gran escala.

    Además, los nanoelectrocombustibles no son inflamables o explosivos, uno de los problemas principales de las baterías de iones de litio actuales. Esto hace posible que sean capaces de funcionar en un amplio rango de entre -40 y 80 °C de temperatura.

    Pero no todo son ventajas, pues las baterías de flujo y los nanoelectrocombustibles de Influit Energy necesitan la creación de un ecosistema específico para funcionar. Por ello es necesario desarrollar la tecnología, pero también refinerías, dispositivos de extracción de energía y sistemas de administración de los tanques, además de una red de recarga. ¿Vencerá esta revolucionaria batería de flujo NEF todos los obstáculos?

    Fuente: Influit / Fotos: Influit Energy