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    Las 3 cosas que debes hacer (y las que no) al arrancar el motor de tu coche en invierno

    Las 3 cosas que debes hacer (y las que no) al arrancar el motor de tu coche en invierno
    El invierno puede ser muy dañino para nuestro coche si no tomamos algunas precauciones.
    David Plaza
    David Plaza9 min. lectura

    Que un coche dure muchos años sin mayores inconvenientes depende en gran medida de cómo lo utilicemos y las precauciones que tengamos en determinadas situaciones. Durante el invierno, nuestra forma de arrancar será determinante en este sentido.

    Ya lo hemos dicho muchas veces en diversos artículos de nuestra sección de prácticos y tutoriales, pero no nos cansamos de insistir por la importancia que tiene para el buen funcionamiento a largo plazo de nuestro vehículo: el modo en que lo utilizamos cuando el motor está frío marca la diferencia.

    Pues bien, el invierno está llegando y con él las heladas, nevadas y demás situaciones en las que un motor de combustión puede sufrir más de la cuenta si no tenemos en cuenta algunas cuestiones relativas a su uso y funcionamiento.

    Tenemos que circular con el motor a bajas revoluciones y sin aceleraciones bruscas hasta que el lubricante haya alcanzado su viscosidad óptima

    Y es que, como sabes, el motor está formado por numerosas piezas móviles que interaccionan entre sí y que necesitan de lubricante para que el roce y las tensiones propias de dicha interacción no provoquen daños irreparables.

    Pero, durante los días de otoño e invierno más severos, el lubricante se hace más viscoso de lo normal y necesita calentarse para desarrollar su función de manera óptima. No sólo eso, sino que al haber estado el coche apagado durante horas, todo el aceite se ha depositado en el cárter, por lo que necesita volver a bañar todas las piezas del motor cuando lo ponemos en marcha.

    ¿Qué quiere decir esto? Que durante los primeros segundos siguientes al girar la llave y poner en marcha el motor, este girará con escasa lubricación, por lo que debemos tener especial cuidado con él. Así es cómo debemos hacerlo.

    Lo que sí debes hacer al arrancar el motor en frío

    Las buenas prácticas comienzan con el lugar en el que aparcamos el coche y es algo a lo que no siempre prestamos la debida atención. Si disponemos de garaje comunitario o privado, nos conviene utilizarlo aunque nos de pereza meter el coche. De ese modo, no se helará y además resultará más agradable al subirnos a él por la mañana.

    Si no es así y tenemos que aparcar en la calle, siempre que podamos elegir nos conviene evitar hacerlo junto a un parque, descampado o zona abierta, pues la helada será más intensa que si lo hacemos junto a un edificio, pared o techado. Incluso podría librarnos de la escarcha que se crea sobre el vehículo por el simple hecho de que la humedad y la intensidad del viento serán menores, aunque la temperatura sea la misma (no así la sensación térmica).

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    Esto es especialmente evidente en zonas residenciales y urbanizaciones con abundante vegetación. A veces el simple hecho de aparcar a uno u otro lado de la calle marca la diferencia. Incluso hacerlo dentro de la parcela, junto a la vivienda, o hacerlo en la acera al otro lado del muro, puede hacer que tengamos escarcha por la mañana o nada en absoluto gracias a la protección del mencionado muro, la vivienda, el techado o la vela que tengamos en la zona de parking.

    Bien, una vez dentro del vehículo para arrancar el motor, es recomendable girar la llave parcialmente para poner en marcha los sistemas del mismo, pero sin arrancar el motor. Así permitimos que estos se conecten con tiempo.

    Como sabes, en los motores diésel debes prestar atención al testigo de los calentadores. Mejor si repetimos la operación un par de veces o tres antes de arrancar el motor, asegurándonos de que han cogido la temperatura adecuada para hacerlo sin esfuerzo.

    arrancar el motor en invierno en 3 pasos

    1. Aparcar en zonas resguardadas de la humedad y el viento
    2. Esperar 30 segundos con el motor encendido antes de iniciar la marcha
    3. Rodar a bajas revoluciones y sin acelerones hasta que el motor coja temperatura (40 o 50 grados al menos)

    Una vez que hemos arrancado el motor, lo ideal es esperar al menos 30 segundos antes de iniciar la marcha, pues así damos tiempo al lubricante a recorrer por completo el interior del motor y lubricar todas las piezas a la mínima velocidad posible, es decir, al ralentí.

    Cuando ya hemos esperado un tiempo prudencial, es momento de circular para que el motor coja temperatura lo antes posible. Pero eso no significa que debamos acelerar fuerte o llevarlo alto de vueltas para que se caliente rápido.

    Tenemos que circular con el motor a bajas revoluciones y sin aceleraciones bruscas o dañaremos las piezas internas antes de que el lubricante haya alcanzado su viscosidad óptima. Por tanto, con calma y tranquilidad, hasta que el motor alcance unos 40 o 50 grados al menos. En la práctica, suele ser el tiempo que tardamos en salir a la carretera o autovía desde nuestra vivienda, aunque obviamente esto depende de lo lejos que vivamos de ella o de si nuestro trayecto se desarrolla íntegramente por ciudad.

    En este último caso, es probable que el motor no llegue a alcanzar la temperatura óptima, unos 90 grados. Es por eso que muchas veces vehículos con pocos kilómetros pero casi todos ellos en ciudad están en peores condiciones que otros con muchos kilómetros en carretera.

    Lo que no debes hacer al arrancar el motor en frío

    Aunque al hablar de las buenas prácticas hemos avanzado algunas de las cosas que no debes hacer cuando arrancas tu coche en frío, merece la pena comentar algunos detalles más al respecto:

    1. Mantener girada la llave durante más de tres o cuatro segundos si el coche no arranca (dañaremos el motor de arranque, la batería, etc, incluso podríamos quedarnos sin carga en la misma).
    2. Arrancar con prisas y sin haber limpiado las lunas de nieve o escarcha. Además de peligroso por la escasa visibilidad, forzará el motor por las razones anteriormente comentadas.
    3. Acelerar con brusquedad y llevar el motor alto de vueltas, por las razones que hemos señalado en el anterior apartado. Las prisas no son buenas en invierno por muchas razones.
    4. Forzar el funcionamiento de la calefacción antes de tiempo: esto puede comprometer el buen estado del sistema y, además, no hará que el habitáculo se caliente, pues casi todos los coches utilizan el calor de un motor que si está frío no puede calentar el habitáculo.
    5. Descuidar los niveles del coche y su mantenimiento. En invierno esto es igualmente crucial, pues de lo contrario el motor y sus componentes no podrán trabajar adecuadamente y el frío les hará más daño todavía.

    Y tú, ¿tienes alguna sugerencia más en relación al uso del coche en invierno? No dudes en contarnos tus ideas.