Barcelona declara la guerra a las motos aparcadas en la acera: entre 50 y 500 € de multa según la gravedad de la infracción
El Ayuntamiento de Barcelona ha intensificado el control del aparcamiento de las motocicletas y ciclomotores en las aceras de la ciudad. La misma tiene lugar tras una campaña informativa y numerosas quejas vecinales, y las multas pueden alcanzar los 500 euros.

Los ciclomotores y las motocicletas llevan décadas siendo un problema para los peatones, ya que existen pocas áreas reservadas para el estacionamiento de las mismas en las ciudades y muchos usuarios utilizan las aceras sin pensar en si obstaculizan el paso de los viandantes.
Con el objetivo de concienciar a los usuarios de estos vehículos de dos ruedas, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha un operativo para realizar un mayor control de este problema, que ha venido precedido de una campaña informativa para los ciudadanos.
Sants, Hostafrancs y la Bordeta, primeros barrios afectados
En una primera fase del operativo, la Guardia Urbana ha intensificado los controles en los barrios en los que existe mayor invasión de las zonas peatonales, como es el caso de Sants, Hostafrancs y la Bordeta.

Además, en zonas concretas como las calles de Olzinelles, la plaza de Huesca y el entorno del mercado de Sants, así como en Consell de Cent, Rector Triadó o Melcior de Palau, la presencia policial se intensificará para intentar evitar la obstaculización del paso de los peatones en aceras estrechas y otros puntos conflictivos.
En una segunda fase, el plan es trasladar el operativo a barrios como la Marina o el Poble-sec.
Multas de entre 50 y 500 euros
El nuevo régimen sancionador puesto en marcha por el Ayuntamiento de Barcelona contempla multas económicas que van desde los 50 hasta los 500 euros.
Las sanciones más leves se aplicarán a motocicletas y ciclomotores estacionados en aceras estrechas o que bloqueen el acceso a contenedores de basura o similares. Si el vehículo hace lo propio en pasos de peatones o carriles bici, la multa subirá a 100 euros. Lo mismo ocurrirá si estos se atan al mobiliario urbano con cadenas, pitones o dispositivos antirrobo de ese estilo.
En cuanto a los repartidores, si estos aprovechan los carriles bici para carga y descarga, la infracción conllevará una multa de 200 euros. La multa más elevada, de 500 euros, queda reservada a situaciones especialmente sensibles, como es el caso de accesos a hospitales o centros educativos, entre otros.
El Ayuntamiento de Barcelona, no obstante, no se ha limitado a incrementar el control y las infracciones, sino que ha acompañado este nuevo operativo con la creación de 2500 plazas de aparcamiento para motos y ciclomotores en la calzada.
