Políticos alemanes piden trabajadores chinos en las fábricas de Volkswagen: "Es una cuestión de viabilidad futura"

La situación en Alemania a raíz de los rumores de posibles cierres de fábricas de Volkswagen sigue alimentando el discurso de la necesidad de nuevos socios chinos. Ahora son incluso sus políticos los que piden alianzas para salvar empleos locales.

Políticos alemanes piden trabajadores chinos en las fábricas de Volkswagen: "Es una cuestión de viabilidad futura"
Los políticos alemanes abren las puertas a la llegada de las marcas chinas a sus fábricas de coches.

Publicado: 12/05/2026 13:00

5 min. lectura

Hay varias realidades innegables: la demanda de coches eléctricos es menor de la esperada en Europa, las fábricas de coches tradicionales no están funcionando plenamente en consecuencia y, frente a todo esto, las marcas chinas están empezando a ganar terreno aquí.

La solución más viable a este problema parece clara: que los fabricantes chinos, que están deseosos de empezar a fabricar sus coches aquí, puedan aprovechar esas plantas infrautilizadas. Estas probabilidades, cada vez mayores, han llegado incluso al pulmón de la industria del automóvil en Europa, Alemania, con Volkswagen como protagonista.

La planta de Volkswagen en Zwickau debería abrirse a las marcas chinas, aseguran políticos alemanes.

«China representa una oportunidad»

Hace unas semanas, el propio CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, reconocía la necesidad de buscar nuevas fórmulas para salvar algunas de sus fábricas que están entrando en una peligrosa espiral de rumores e informaciones con posibles despidos, bajada gradual de su capacidad productiva y, a largo plazo, potenciales cierres.

«Una solución inteligente», dijo Blume. Incluso días después surgieron informaciones desde China de que BYD podría hacerse con parte de la Fábrica de Cristal de VW en Dresde; sin embargo, los alemanes salieron rápidamente al paso para desmentirlo.

Ahora, lo último envuelve a otra de las fábricas de Volkswagen que se encuentra en una situación "delicada": en Zwickau se fabrican exclusivamente coches eléctricos, concretamente los VW ID.3 y Audi Q4 e-tron. La fábrica está preparada para albergar una tecnología en la que los chinos dominan… y los alemanes lo saben.

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Ahora ha sido el ministro de Asuntos Económicos de Sajonia, Dirk Panter, el que ha abierto las puertas de par en par a los fabricantes chinos con la misma intención: salvar fábricas, salvar empleos y utilizar líneas de producción que, a día de hoy o en el futuro más cercano, están libres de uso por la bajada de la demanda de coches en Europa.

«Es mejor seguir desarrollando la experiencia industrial de VW en Sajonia y asegurar la producción que librar una batalla perdida y perder valor añadido. Tenemos que adaptarnos a los tiempos. Por eso, China representa una oportunidad para Zwickau. Nuestro criterio no es la ideología, sino la viabilidad industrial y la seguridad laboral en VW en Sajonia», dijo Panter para el medio alemán Bild.

Ya son varias fábricas de VW en Alemania que suenan por un posible interés de fabricantes chinos.

«Un lobo con piel de cordero»

Los fabricantes alemanes lidian también con las complicaciones arancelarias que está imponiendo Donald Trump en Estados Unidos, y las amenazas del gobierno chino a posibles represalias por las trabas a la llegada de sus marcas a Europa, han encendido las alarmas en el país teutón. Zwickau es una de las cuatro fábricas señaladas en Alemania y empleó el año pasado a 8.000 trabajadores.

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos estos movimientos. Analistas y expertos del sector creen que abrir las puertas de par en par a las marcas chinas, ya sea cediendo parte de sus fábricas (como se plantea con VW o con Ford, por ejemplo, con Geely en Valencia) o creando empresas conjuntas con ellas (como Stellantis y Leapmotor o CATL), significaría dejar entrar a un «lobo con piel de cordero».

El analista del Bank of America, Horst Schenider, advierte que, de producirse estos movimientos, los chinos podrían eludir fácilmente los aranceles, acceder a conocimientos técnicos e infraestructura europea, lo que terminará por reducir o incluso eliminar la ventaja competitiva actual de los fabricantes europeos.

Fuente: Manager Magazin

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