Así es la batería de sal que se monta en casa como un LEGO: «Para el 40% del territorio español, el sodio es la solución lógica»
Biwatt ha lanzado al mercado un sistema modular de almacenamiento doméstico que pretende derrocar al monopolio del litio. Su nueva serie PowerNest R5 no solo recurre a una química basada en iones de sodio, también cuenta con una modularidad realmente interesante.

Tras años y años de dominio absoluto del litio en la industria de las baterías, un nuevo contendiente ha llegado para quedarse y, quién sabe, si para derrocarlas en un futuro no muy lejano. Hablamos de las baterías de sodio, las cuales ya se empiezan a ver en los primeros coches eléctricos en China de la mano de CATL.
Sin embargo, hay otro campo más donde estas baterías basadas en sal común pueden ser realmente importantes: en los sistemas de almacenamiento residencial. Es decir, en las baterías que usamos en nuestras casas. El caso reciente de Biwatt y de su última batería PowerNest R5 nos abre los ojos sobre su potencial uso en la geografía española.

Las baterías de sodio llegan a las casas
¿Qué puedes ganar tú instalando baterías de respaldo como estas en tu domicilio? Si tienes además placas solares en tu tejado, vas a aprovechar una mayor parte de la electricidad que produce tu instalación fotovoltaica.
Si no, podrás aprovechar para “jugar” con la energía: puedes vender los excedentes de electricidad a la red, normalmente por una compensación económica; o puedes guardar la energía en la batería cuando esta es más barata y consumirla tú mismo horas después cuando la electricidad sea más cara.
Como decíamos, las baterías de litio son, como en la industria automovilística, las grandes protagonistas, con un nivel de madurez y experiencia que las ha llevado hasta esa posición. Pero hay un problema, o varios, como nos recuerdan los expertos.
«El mercado de las baterías residenciales ha vivido una década de monopolio casi absoluto del litio. Y eso ha traído consecuencias: dependencia de cadenas de suministro controladas por un par de países, volatilidad en los precios», recuerdan desde Cuencasolar.es, y algo que puedes desconocer, el verdadero «talón de Aquiles técnico» del litio: el frío.
Aquí es donde entran en juego las baterías de sodio para ocupar esos huecos que deja el litio: utiliza materias primas mucho más abundantes, asequibles y que no representan desafíos técnicos y geopolíticos; y sobre todo, ofrecen un rendimiento muy superior en regiones donde el frío es el protagonista.

El potencial de las baterías de sodio en España
Si hablamos de durabilidad y fiabilidad, ambas tecnologías son opciones perfectamente válidas. En el caso de las baterías de sodio, lo hacen ya desde cero en su llegada al mercado: una batería de litio LFP puede alcanzar los 6.000-8.000 ciclos de vida, que se traduce en unos 15-20 años de funcionamiento diario. La de sal de Biwatt, por ejemplo, anuncia hasta 8.000 ciclos.
Donde gana por goleada la batería de sodio es en su rendimiento en climas extremos de frío. Esta batería de iones de sodio tiene un rango de temperatura de operación brutal: de -30ºC a 55ºC. Según el fabricante chino Biwatt, puede conservar más del 90 por ciento de su capacidad de descarga a -20ºC.
En estas situaciones, las baterías de litio ven su rendimiento caer en picado ya desde los 5ºC. Ni siquiera con resistencias son capaces de mantener el ritmo a las de sodio, ya que utilizan buena parte de su energía para calentarse.
¿Cómo se podría traducir esto en un uso real en nuestra península? Desde Cuencasolar.es ponen dos ejemplos prácticos: una batería de sodio podría ser la solución ideal en un chalet de la sierra de Guadarrama, con inviernos donde las mínimas bajan hasta los -8ºC y donde apenas dos módulos de los de Biwatt (9 kWh de capacidad) podrían cubrir la demanda «con solvencia y despeinarse, incluso en las noches más gélidas».
Así presentaba Biwatt sus baterías modulables PowerNest R3, en vídeo.
En cambio, para un adosado en la costa malagueña, con un clima mucho más suave incluso en invierno, una batería LFP puede seguir siendo una «opción perfectamente válida y, a día de hoy, más económica». Aquí, está claro, la ventaja del sodio en frío sería irrelevante.
Para llegar a la conclusión, hay que tener en cuenta que las baterías de sodio, recién lanzadas al mercado, siguen teniendo un precio de partida superior a las actuales de litio LFP. Pero eso debería cambiar dentro de muy poco tiempo cuando se alcance la producción en cadena, y será en ese momento cuando incluso deberían ser más baratas que las de litio. «Algo que todos los analistas dan por hecho para 2026-2027», aseguran.
Entonces, para España, nos encontramos en un escenario claro: «El sodio no viene a matar al litio, viene a ocupar un flanco que tenía completamente descuidado. Para el 30-40 por ciento del territorio español que sufre inviernos de verdad, el ion-sodio no es una alternativa, es la solución lógica».

Biwatt y su batería que se apila como un LEGO
El fabricante chino ha desarrollado PowerNest R5, que no solo es una batería de sodio. Ha desarrollado un sistema modulable de lo más interesante, ya que cada uno de los módulos se puede apilar encima de otro sin necesidad de cables. Esto no solo facilita su instalación, sino que también acorta los tiempos para su puesta en marcha y reduce el riesgo de errores al realizar las conexiones.
Cada módulo pesa 65 kg y tiene unas dimensiones de 67x72x25 cm, con una química NFPP: pirofosfato de hierro y sodio. Se ofrece en dos configuraciones diferentes: un todo en uno, integrando los módulos con su propio inversor híbrido monofásico, y los módulos de forma independiente, compatibles con inversores híbridos de terceros.
A su vez, cada módulo cuenta con una capacidad de 4,5 kWh, funcionando el sistema a 58 V y con una potencia de salida continua de 3 kW. Por el momento se desconocen los precios, pero como decíamos, las baterías de sodio son, por el momento, más caras que las de litio, algo que cambiará muy pronto.

