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BMW M3 E90: llega el motor V8

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En 2007 llega el BMW M3 E90 con un motor V8 de 420 CV y un increíble 0-100 km/h en 4'8 segundos. El M3 E46 dejo muy buen sabor de boca y su sucesor tenía que estar a la altura.

El BMW M3 E46 puso el listón muy alto y para el sucesor las cosas no iban a estar fáciles. Pero si por algo se caracteriza BMW M es por construir leyendas del automovilismo. No sólo por un gran palmarés en el mundo de la competición, sino por hacer los coches deportivos de calle más apetecibles del momento.

Y cuando parecía que se había visto todo con el BMW M3 del año 2000, llega 2007 para demostrar que la Serie 3 de BMW todavía tiene margen de evolución. Un motor V8, el primero y último en un BMW M3 se diseñó para el nuevo buque insignia en materia deportiva de las pequeñas berlinas de los de Múnich.

BMW M3 E90 (2007)

Era el año 2007, que pensando en frío no hace mucho tiempo de ello... ¿O sí? Pues casi nueve años han pasado desde aquel momento cuando el fabricante alemán confirmaba que 420 CV serían los que moverían a la nueva bestia. Pero no contentos con ese dato de infarto, el motor de 4.000 cc giraba a 8.300 rpm para lograr tal potencia.

Su peso en vacío es de 1.605 Kg

Por supuesto, la aceleración bajó hasta los 4,8 segundos en el sprint de 0-100 km/h y el par máximo era de 400 Nm a 3.900 rpm. Incluso con dos cilindros adicionales, el tratamiento a base de metales ligeros consiguió ahorrar 15 kilos respecto al BMW M3 de la anterior generación en el peso del propulsor.

El doble-VANOS ya estaba más que asentado en esta generación, y en un momento donde la electrónica ya era parte intrínseca del mundo del automóvil, todavía quedaba espacio para un último BMW M3 atmosférico que ponía la carne de gallina por sus sensaciones al volante y el sonido de su motor.

Su comportamiento exigía una precisión tan elevada que la lubricación del motor estaba preparada para soportar aceleraciones y desplazamientos laterales de 1,4 veces la fuerza de la gravedad. Un cohete que hasta en el más mínimo detalle tenía un minucioso trabajo por parte de los ingenieros.

Gracias a las técnicas del hidroconformado, las paredes de los tubos de escape estaban reducidas al mínimo soportable para una presión de hasta 800 bares. Por supuesto, el bramido se asemejaba a las carreras.

El diseño de este coche era específico con grandes entradas de aire (ni siquiera llevaba antinieblas) para favorecer la refrigeración. Prácticamente tenía un diseño de piezas específico y en esta generación pudimos observar el magnífico espejo retrovisor de doble brazo que se ha seguido manteniendo en la generación actual.

Otro rasgo identificativo y que ponía los pelos de punta era el techo de PRFC, pionero en el BMW M3 (con permiso del BMW M3 E46 CSL). Gracias a esta incorporación, el centro de gravedad era aún más bajo.

No equipaba faros antinieblas para favorecer la refrigeración del motor

Fue en esta generación cuando se daba vida a la tecnología que forma parte de BMW EfficientDynamics a día de hoy, como la recuperación de la energía en la frenada (Brake Energy Regeneration) para poder suministrar electricidad para la red de a bordo mediante el aprovechamiento de la energía producida por la frenada. Gracias a las medidas aplicadas, el motor V8 pudo homologar 12,4l/100km de consumo medio.

En el interior del coche continuaba la incorporación tecnológica con la introducción de una pantalla tipo Control Display y la primera aproximación del BMW iDrive que es la ruleta para navegar por los menús del coche. La era tecnológica había llegado, pero la parte técnica que contribuyo a reducir el peso y maximizar la experiencia al volante, todavía tenía un as en la manga.

La primera generación del iDrive hacia acto de presencia en el M3 E90

Nueva transmisión automática: DKG

Esa carta secreta era un nuevo cambio automático que pasó de denominarse SMG a llamarse DKG (con Drivelogic para mayor individualización por parte del piloto). Era de doble embrague y a día de hoy el favorito de BMW M. Esta primera caja de cambios tenía seis programas para que el conductor seleccionase el óptimo y estaba preparada para soportar las 9.000 rpm. También incorporaba la posibilidad de hacer salidas mediante el ‘Launch Control’ que sirve para optimizar la aceleración al máximo.

Y como no podía ser de otra manera, la versión Cabrio y la versión berlina llegaron para hacer compañía al que muchos han alabado como el BMW M3 definitivo. La berlina tenía la particularidad de heredar el frontal del Coupé y prácticamente tenía un desarrollo específico.

Los datos técnicos eran similares en cuanto a consumos y aceleraciones pero era más sencillo encontrarse con un Coupé que con un BMW M3 de cuatro puertas en esta generación (que es la versión que ha probado nuestro compañero Oscar en la experiencia BMW M3 hace unos días).

El motor V8 del M3 E90

El BMW M3 Cabrio (2008) tuvo una novedad importante y es que por primera vez se apostó por el techo rígido de plegado eléctrico en vez de por el techo de lona. Por supuesto, los refuerzos estructurales y el propio techo (que encima en el Coupé era especialmente ligero por el PRFC) acentuaron las diferencias de peso hasta los 230 kilos.

Sin embargo, esta versión seguía acelerando en unos más que dignos 5,3 segundos. Por supuesto, este BMW M3 tuvo su versión especial, y si el coche de calle ya era especialmente poderoso, su versión denominada BMW M3 GTS, de competición, lo era aún más. Su cilindrada se elevó hasta los 4.360 cc y la potencia subió hasta los 450 CV.

El BMW M3 e93 tenía techo metálico

El subchasis trasero anclado al chasis del coche, un reglaje individualizado de los amortiguadores (en función del circuito) y las 135 unidades construidas, convierten a este BMW M en uno de los más exclusivos hasta la fecha. En cuatro puertas, hubo una versión con una puesta a punto específica denominada CRT, todavía más exclusivo por haberse construido tan solo 67 coches. Alcanzaba los 290km/h (limitados) y aceleraba de 0-100km/h en sólo 4,4 segundos con un peso de 1.585 Kg.

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