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    Habrá "Brexit" duro, los fabricantes de momento se quedan

    Javier Costas
    Javier Costas

    Poco a poco vamos conociendo las intenciones de Londres para llevar a cabo el "Brexit". El país quiere retroceder unas cuantas décadas y volver a hacer la guerra por su cuenta, pese a las previsiones de desastre económico que puede suponer tal cosa.

    Las palabras de la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, no han sentado bien a los fabricantes de automóviles. Ahora mismo Reino Unido es uno de los principales fabricantes de turismos y vehículos comerciales del bloque europeo, y el segundo mercado más voluminoso. El año pasado los británicos votaron "Brexit", es decir, salir de la Unión Europea.

    Estar dentro del mercado único tiene la ventaja de no haber tasas aduaneras ni en vehículos ni componentes

    Las intenciones del gobierno tory (conservadores) que preside May es salir del mercado único para no tener que someterse a exigencias europeas como libertad de movimiento de personas. Salir del mercado único implica tener que negociar un acuerdo comercial específico o volver a soportar un 10% de aranceles, según las leyes de la OMC.

    En la práctica, el "hard Brexit" significa que Reino Unido vuelve a ser un país insular, aislado del continente. Cuando un británico se compre un coche fabricado al otro lado del Canal de la Mancha pagará un 10% adicional en tasas aduaneras. Pasa lo mismo al revés, el que compre un coche británico dentro de Europa tendrá que pagar más por una alternativa del mismo segmento.

    Según la SMMT británica, se perderán unos 5.300 millones de euros en aranceles según las cifras actuales

    Según el Real Instituto Elcano, Reino Unido no opta a un trato más beneficioso del que ya disfrutaba. Es decir, que diga Theresa May lo que diga, salir del mercado único no resulta beneficioso para ambas economías. Los fabricantes de automóviles quieren que May consiga, sea como sea, que no haya tasas aduaneras a ambos lados del Canal. De lo contrario, la competitividad de sus fábricas empeorará considerablemente.

    Más de la mitad de la producción de Reino Unido se destina a la UE

    A fabricantes como Aston Martin o Rolls-Royce salir del mercado único no les supone un problema gigantesco debido a que sus clientes pagan lo que haga falta, un 10% más arriba o abajo no es decisivo. En los coches normales, como compactos o subcompactos, la diferencia se nota mucho más. Tema aparte es la cotización de la libra, pues Reino Unido no adoptó el euro.

    De momento Nissan y Toyota se han comprometido a mantener las fábricas de Sunderland y Burnaston aunque se consume el "Brexit" duro, que implica volver a la forma de trabajar antes. Eso sí, otros fabricantes pueden condicionar futuras inversiones a que se sepa qué va a pasar realmente. De momento el Gobierno de Reino Unido no es muy claro, juega a la indefinición y hay quien se está poniendo nervioso.

    Por ejemplo, los fabricantes alemanes -representados por la VDA- están muy pendientes de qué va a pasar. No solo están pensando en los vehículos que exportan a Gran Bretaña, también a las fábricas que son suyas. MINI, Bentley, Rolls-Royce, Vauxhall... producen coches en ese país. Hoy día la enorme mayoría de la industria del automóvil británica no está en sus manos, sino en la de alemanes, japoneses, indios, estadounidenses, etc. Solo se libran Morgan, Caterham y McLaren.

    También hay que considerar que los coches no caen de los árboles ya hechos, y que hay un importante trasiego de piezas a ambos lados de la frontera, por lo que queda afectada la cadena de valor completa. El "Brexit" duro es la solución más temida a todo este asunto. Algunos fabricantes han dejado caer que tendrán que compensarles si vuelven los aranceles.

    Esto significa que Reino Unido tendrá que pagar con cargo a sus arcas públicas las diferencias de precios por barreras aduaneras, o proporcionar exenciones fiscales, o tratos de favor de cualquier otro tipo. En teoría Nissan consiguió del Gobierno británico condiciones muy ventajosas en el futuro, lo cual permitió la adjudicación de los futuros Qashqai y X-Trail a Sunderland.

    Las conversaciones formales para abandonar la Unión Europea van a comenzar en cuestión de escasos meses

    En el supuesto de que Reino Unido consiga un acuerdo comercial menos malo que el estándar (10% de aranceles), tardará casi un lustro en entrar en vigor. Mientras tanto Reino Unido puede perder adjudicaciones. Según la Automobile Association, este sector emplea a más de 800.000 personas, de las cuales 169.000 trabajan en fábricas (puestos directos).

    Los fabricantes toman las decisiones de inversión con mucha antelación, antes de producir la primera pieza de un coche. Los cambios de sitios de producción no se hacen a la ligera, suele coincidir con un restyling o un modelo totalmente nuevo. Montar una fábrica nueva lleva más de un año y miles de millones de euros. Sacar del Reino Unido tanta producción, algo menos de dos millones de unidades, es una pesadilla logística.

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    Si los tories no consiguen dar suficiente seguridad a los inversores, el dinero empezará a salir huyendo. El resto de países europeos se pueden beneficiar de la refriega, como las naciones del este, que están resultando piezas clave en la expansión de la industria del automóvil europea por su competitividad.