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Reaparece el último Buick GNX fabricado, conservado en su estado original

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A la venta el último de los 547 Buick GNX fabricados, que ha sido conservado estas 3 décadas en el mismo estado en el que salía de fábrica.

El Buick GNX es uno de los deportivos más icónicos y raros del mercado estadounidense de los años ochenta, el matagigantes que se merendaba a los Camaro y Corvette de la época.

Solo 547 fabricados en 1987.

Buick no es una marca que se suela prodigar en el segmento deportivo, de hecho, en su gama actual apenas cuenta con versiones de este tipo. Tan solo cuenta con el Regal GS, un derivado del Insignia OPC, que salvo ciertos detalles estéticos y algo más de potencia, no se distingue demasiado del Regal convencional.

Posicionada en el organigrama de General Motors como una marca burguesa, tradicionalmente han sido otras marcas del grupo, como Pontiac o Chevrolet, las que han dispuesto de modelos deportivos y emocionales en sus gamas. Pero hubo una ocasión, a mediados de los ochenta, que Buick dispuso no solo de un modelo tremendamente excitante, sino que este desafiaba todos los convencionalismos del segmento, sobrepasando incluso a los deportivos que GM comercializaba entonces, como el propio Corvette.

En 1987 Buick sorprendía a propios y a extraños con el lanzamiento del GNX, una versión especial de edición limitada del Regal Grand National realizada en colaboración con ASC y McLaren Performance Technologies, la compañía estadounidense fundada por Bruce McLaren como base de operaciones para las competiciones en ese continente, y que pocos años después se escindía del equipo McLaren original, perteneciendo ahora a una compañía canadiense.

Este fue el último ejemplar fabricado.

El motivo no era otro que crear una edición de despedida para el Grand National, denominación que adquirió el Regal coupé en su segunda generación y que desaparecería en 1988. Por ese motivo el GNX sería una edición limitada a solo un año de la que estimaban se iban a fabricar unos 500. Este es el motivo por el que el ejemplar de las imágenes es tan especial, porque es el nº 547 y por tanto el último GNX fabricado.

Buick decidía quedarse con los números 1 y 500 para su colección particular, pero como la producción sobrepasó finalmente esas cifras, la marca se puso en contacto con el comprador del #547, llegando incluso a ofrecerle el ejemplar nº 500 y un ejemplar nuevo del precioso roadster Reatta a cambio. Pero este no aceptó, decidiendo quedarse con el GNX #547, para guardarlo bajo llave en un entorno climatizado durante toda su vida.

Este es el motivo por el que este ejemplar no solo se encuentra nuevo, muestra todos los plásticos y etiquetas del concesionario, sino que dispone tan solo de 109 kilómetros en su marcador, a pesar de contar con cerca de 30 años y dos propietarios en su haber. La descripción de su estado es bien simple, está a estrenar, aunque por su importancia histórica sería muy difícil que nadie llegue a usarlo más de unos pocos kilómetros más.

Buick le llegó a ofrecer un GNX y un Reatta a cambio de este ejemplar.

La denominación Grand National nacía en la segunda generación del Regal por su participación en la NASCAR, y aunque era la versión de dos puertas del Regal, realmente no era considerado un deportivo. En ese mercado, las versiones de dos puertas de las berlinas eran modelos que gozaban del beneplácito del público -hoy prácticamente han desaparecido- pero eran posicionados como versiones burguesas y exclusivas, más que prestacionales.

Por lo que radicalizar un modelo como el Regal Grand National no era ni mucho menos habitual.

Buick entregaba los Grand National ya acabados a McLaren, quien se encargaba de la mecánica en sus instalaciones en Michigan. El motor era el V6 de 3.8 litros al que McLaren incorporaba un nuevo turbocompresor Garrett e intercooler. La potencia oficial eran unos 279 CV (276 hp), aunque es bien sabido que Buick homologó una cifra algo inferior a la que realmente disponía el motor modificado. La potencia real son unos 304 CV (300 hp), lo que unido a un bastidor convenientemente afinado, convertían al GNX en todo un matagigantes.

El Corvette no podía con el GNX.

A modo comparativo, el Corvette C4 de la época no contó con más de 300 CV hasta la década de los noventa. Hasta 1990, el Corvette solo disponía del V8 L98 que en su mejor configuración no pasaba de los 245 hp. No fue hasta la llegada del bloque LT1 en 1992, con 300 hp, y del LT5 del ZR1 de 375 hp, que el Corvette pudo presumir de sobrepasar esa barrera psicológica.

Frente al GNX, ningún Corvette anterior a 1990 puede hacer nada en cuanto a aceleración pura.

De ahí que el Buick GNX adquiriese la consideración de coleccionable desde que llegara al mercado en 1987. Lo cual fue algo que el primer propietario del GNX #547 tuvo muy claro desde que se hizo con el, que en lugar de disfrutar el que era el modelo del momento, o aprovechar el dos por uno que le llegó a ofrecer Buick, se decidió a conservarlo en su estado de fábrica.

Hasta 250.000 euros se espera que el #547 alcance en enero.

En enero, el #547 saldrá a la venta de nuevo, y cuenta con unas estimaciones que lo sitúan entre los 175.000 y los 250.000 dólares. Una revalorización importante, teniendo en cuenta que los GNX salían con un precio de 29.900 dólares, aunque el propietario original pagó un sobreprecio de 10.000 dólares por el. Lo que significa que en el mejor de los casos, teniendo en cuenta la depreciación de la moneda estos años, se podrá triplicar la inversión original si las expectativas más altas se cumplen.

Fotos: Mecum Auctions

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