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    Al descubierto la enorme colección secreta del inventor de los castillos hinchables

    Colección Bob RegehrVanDerBrink Auctions

    La casa VanDerBrink Auctions va a subastar a finales de este mes parte de la gigantesca colección secreta de Bob Regehr, el empresario estadounidense que patentó los castillos hinchables y que al parecer se gastó gran parte de su fortuna en una enorme colección compuesta por cientos de clásicos y deportivos. Se estima que la colección alcanzó los 260 vehículos en su punto más álgido, de los que ahora van a ser subastados unos 130.

    Solemos decir que hay tantos tipos de colecciones como diferentes coleccionistas hay en el mundo. Pero todos tienen algo en común, siempre llega el momento en el que la colección debe separarse. Unas veces es por motivos económicos, otras porque simplemente es necesario dejar espacio para futuros modelos y otras muchas porque llega lo inevitable, el fallecimiento del propietario original.

    No son raras las ocasiones en las que los herederos se ven obligados a deshacer la colección y por norma general, casi inmediatamente y de manera muy rápida, pues de la noche a la mañana se ven ante las numerosas responsabilidades inherentes a un enorme conjunto de vehículos, cuyo mantenimiento tiene un coste muy alto y en muchos casos, su depreciación y deterioro son muy rápidos. Por lo que es preferible ponerla a la venta lo antes posible.

    Ford Thunderbird Roadster 1957.

    Este parece haber sido un caso similar, en el que nos encontramos con una enorme e inesperada colección que ha permanecido años oculta y que ahora aparece a la venta tras el fallecimiento de su propietario. Este es un completo desconocido para la inmensa mayoría de los aficionados y más que probablemente, su nombre no os suene de nada, Bob Regehr. Aunque lo cierto es que todos conocemos de sobra la creación que lo hizo un hombre rico, pues Regehr fue nada menos que el inventor de los castillos hinchables. Una atracción que podemos encontrar hoy en todos los rincones del mundo.

    Bob Regehr fue un empresario que nació en Kansas en 1940. Aunque comenzó a coleccionar coches muy joven, pues con 14 años adquirió un Mercury de 1940, no fue hasta que abrió su primera estación de servicio Texaco cuando pudo realmente permitirse todos aquellos modelos que le gustaban. Fue precisamente en ese momento cuando patentó el invento que le hizo rico, los castillos hinchables comercializados por Bob Regehr Enterprises, que comenzaron siendo camas elásticas cerradas con toldos y lonas.

    Colección secreta

    No fue hasta hace unos pocos años que salió a la luz la enorme colección que amasó el empresario durante toda su vida, pues esta fue protagonista de un extenso artículo de la publicación estadounidense Hot Rod. En un momento dado, Regehr llegó a acumular unos 240 vehículos que guardaba en varios edificios de su propiedad. El tamaño de la colección era tal, que en las últimas décadas de su vida, Regehr no controlaba realmente cuántos vehículos, repuestos y objetos varios tenía en su colección.

    Ferrari 308 GTS.

    Aunque la inmensa mayoría de esta colección estaba compuesta por los modelos y versiones más deseables de la industria automovilística estadounidense, Regehr también contaba con algunos exóticos europeos en sus garajes. Si nos fijamos en las imágenes o vídeo de su colección, sobre todo de las unidades que están a punto de ser subastadas, podemos ver que estaba compuesta por modelos de muy distintas épocas y tipologías. Hay numerosos ejemplares de la primera mitad del siglo XX, como los Ford de la década de los treinta (sus favoritos) y muchos deportivos y versiones raras de las últimas décadas de ese siglo. Es evidente que la mayoría de los modelos son de Ford, Chrysler o General Motors.

    De los más de 200 ejemplares que formaban la colección en el momento del fallecimiento de Regehr, lo que tuvo lugar en 2019, van a ser subastadas más de 130 unidades. Mas que probablemente aquellas que no ha querido mantener la familia o que por su valor o rareza no pudieron ser vendidas de manera individual. Lo que es evidente si nos fijamos en la composición y el estado de los vehículos que aparecen en el listado de la subasta, pues no encontramos ninguna pieza excesivamente rara o curiosa en el listado.

    Chevrolet Corvette Stingray Roadster 1964 y tras el un Corvette Stingray V8 454 Coupé.

    El estado de conservación de todos los ejemplares es muy dispar, pues estos han permanecido durante décadas detenidos en los diversos edificios del empresario. La mayoría lleva años y años sin haber visto la luz y probablemente, sin haber sido usados, por lo que podemos considerar esta colección como un inmenso barn find.

    La casa de subastas VanDerBrink Auctions ha organizado un enorme evento en las propias instalaciones donde están almacenados los vehículos, en Kansas. Allí serán subastados todos los ejemplares, además de varios tractores, juguetes y una enorme cantidad de repuestos que Regehr acumuló durante décadas.