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    El coleccionismo de vehículos clásicos llevado al absurdo

    Sergio J. Cabrera
    Sergio J. Cabrera7 min. lectura

    El afán coleccionista e inversor puede llevar a situaciones tragicómicas, como es el caso de esta pareja, que ha atesorado un simple Mercury Marauder durante los últimos 15 años como si de una pieza de arte se tratara. A pesar de ser un modelo de lo más común en su mercado.

    Mercury Marauder 2003 a estrenar.

    Imaginaos ir a un concesionario a por la berlina más simple y corriente del mercado, el mismo modelo que vemos repetido a miles en vehículos oficiales, taxis y demás. Comprarla y llevarla a casa en una grúa para meterla dentro del garaje, en el que nos gastaremos un buen dinero para climatizarlo, solo para ponerla encima de unos bloques y no conducirla jamás. ¿Absurdo, verdad?, pues eso es precisamente lo que ha hecho esta pareja estos últimos 15 años, comprar el sedán más tecnológicamente desfasado del mercado estadounidense de la época y mantenerlo como si de una pieza de colección se tratara.

    El vehículo en cuestión es un Mercury Marauder 2003, un modelo remarcado del incombustible Ford Crown Victoria, más conocido por ser el eterno taxi o vehículo policial de las películas de Hollywood y que estuvo en el mercado hasta 2011. En el caso de la variante con los emblemas de Mercury, marca ya desaparecida y que se posicionaba entre Ford y Lincoln, este solo estuvo disponible en los modelos 2003 y 2004, como una versión algo más deportiva y poderosa del Mercury Grand Marquis, el clon del Crown Victoria con los emblemas de la división Mercury.

    En esos pocos años, Mercury comercializó poco más de 11.000 unidades del Marauder, apenas una fracción de los cerca de 200.000 Grand Marquis vendidos en ese mismo periodo. A pesar de ser más raro que el modelo del que deriva, y del que es muy complejo distinguirlo para el que no tenga el ojo entrenado, lo cierto es que no contó con una producción escasa, por lo que difícilmente podemos decir que se trata de una pieza rara.

    Fotos oficiales del Mercury Marauder.

    Al parecer, esta pareja no pensó lo mismo, y tras conocerlo en su presentación en Detroit 2002 procedieron a comprar un ejemplar con el único fin de atesorarlo en su garaje. La idea en si no era mala, cogieron la que sin duda alguna era la versión más musculada del último gran sedán americano a la vieja usanza y decidieron invertir su dinero y su tiempo en cuidar del vehículo, con el único fin de que años más tarde el vehículo se convertiría en toda una cápsula del tiempo y un hallazgo clásico, con la consecuente revalorización económica.

    Lamentablemente, debido a problemas médicos, esta pareja se ha visto obligada a deshacerse del Marauder. Los gastos médicos en los Estados Unidos no son baratos precisamente, por lo que han decidido ponerlo a la venta por unos 40.000 dólares, un precio ridículo para una supuesta pieza clásica en este estado de conservación, pero que realmente no les permite sacar ningún beneficio de su laboriosa inversión, ya que contando con la depreciación del dinero de estos últimos años, los 40.000 dólares no cubren ni la inversión por la compra del vehículo ni su mantenimiento. Los 35.000 dólares que pagaron por el Marauder en 2002 equivalen a unos 47.700 dólares actuales.

    Pero ahí no acaba todo, ya que debemos tener en cuenta que nos encontramos en 2017, y el Marauder de esta pareja, a pesar de estar a estrenar (conserva todos sus plásticos protectores y no ha sido conducido ni una sola vez) no tiene edad suficiente para que lo podamos considerar un vehículo clásico, ni tan siquiera histórico.

    Fabricado de 2002 a 2004.

    Comparado con cualquiera de sus rivales del momento, el Crown Victoria y sus derivados eran auténticos dinosaurios. Modelos muy desfasados a nivel técnico pero que contaban con una excelente reputación de fiabilidad, basada precisamente en su extrema simplicidad técnica. No contaba ni siquiera con carrocería monocasco, ya que es de tipo “body-on-frame”, como solo los grandes todoterrenos y camiones emplean aún a día de hoy.

    Estas peculiares características les hacían merecedores de la etiqueta de últimos grandes sedanes clásicos americanos, lo que en aquel mercado, deseoso de todo aquello que pueda ser revestido de histórico, tenía un peso importante.

    Lamentablemente, a día de hoy este magnífico ejemplar del Marauder no vale más allá de su valor como vehículo viejo. Quizás si hubiera aparecido dentro de otros veinte años, podríamos hablar de una pieza rara y llamativa, pero el mercado de VO en ese país está plagado de unidades de este modelo, por supuesto no en este estado pero a precios muchísimo más bajos.

    Aún podemos encontrra muchos ejemplares en el mercado VO en EEUU.

    A los ojos de los usuarios europeos un modelo como el Marauder puede resultar bastante curioso, con sus 5.38 metros de largo y casi dos metros de ancho y con capacidad para acoger hasta 3 pasajeros delante en el caso de algunas versiones del Crown Victoria, sin embargo, a los ojos de un cliente estadounidense, estos modelos son tan comunes como lo pudieron ser en su día berlinas como el Opel Vectra o el Renault Laguna en Europa. A pesar de contar con una versión bastante potente del V8 Ford Modular de 4.6 litros, un motor que podíamos encontrar en modelos tan dispares como el Mustang o el Koenigsegg CCR.

    Si en lugar de un simple Marauder con un motor más potente hubieran adquirido un vehículo algo más aspiracional, como un Mustang o Camaro, probablemente habrían logrado antes su objetivo. Pero lamentablemente, el afán coleccionista de esta pareja, tan habitual en los Estados Unidos, les ha jugado una mala pasada. Esperemos que logren encontrar a algún comprador tan aficionado como ellos por el modelo.

    Fuente: Jalopnik / Fotos: Jalopnik