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    Conducir de noche: esto es lo que debes saber para hacerlo con seguridad

    Conducir de noche: esto es lo que debes saber para hacerlo con seguridad
    La conducción nocturna es especialmente delicada.
    David Plaza
    David Plaza11 min. lectura

    Con la llegada del mes de noviembre, el cambio de hora hace que nos veamos obligados a conducir de noche con mayor frecuencia. Pero no todos los conductores se sienten cómodos, por lo que agradecen algunos consejos para mejorar su seguridad.

    Ya inmersos en pleno otoño y con el comienzo del invierno en el horizonte, los conductores sabemos que las horas de sol escasean y es seguro que tendremos que circular durante más tiempo sin luz natural.

    De igual modo, durante los meses más cálidos del año muchas personas deben desplazarse o viajar durante la noche, por lo que tomar conciencia de los siguientes consejos para hacerlo con mayor confianza y seguridad resulta útil durante todo el año.

    Consejos para conducir con seguridad por la noche

    No cabe duda de que siempre es importante tener el vehículo en buen estado, especialmente en lo que respecta a los neumáticos, los frenos, las suspensiones o la dirección, que marcan la diferencia en lo que a seguridad respecta.

    No debemos esperar a que el sol se ponga, es mejor encender las luces con antelación para ver y ser vistos

    Pero, más allá de eso, existen otros aspectos a tener en cuenta cuando conducimos durante la noche, independientemente de si lo hacemos en trayectos cortos o largos viajes. Son los siguientes:

    El conductor

    • Revisar la vista periódicamente: quienes tenemos mala vista sabemos que la diferencia entre llevar unas gafas o lentes de contacto bien graduadas y otras que no lo están es abismal. Si ves bien, todo será mucho más fácil y te sentirás mucho más confiado al volante. Por tanto, no descuides la vista y hazte controles periódicos.
    • Descanso adecuado: especialmente si vamos a emprender un viaje, es primordial haber descansado correctamente antes, pues la noche acabará por golpear nuestras fuerzas si no ha sido el caso. Además, habrá menos tráfico, por lo que poco a poco iremos cayendo irremediablemente en el sueño.
    • Utilizar racionalmente las luces largas: las luces de largo alcance son muy útiles en zonas no iluminadas, pues nos permiten anticipar con mucha antelación lo que llega por delante. Pero, eso sí, siempre atentos a no deslumbrar a otros conductores o podríamos provocar un accidente que, además, acabe afectándonos directamente.

    El vehículo

    • Luces en perfecto estado: son los ojos de nuestro vehículo y, por tanto, los nuestros. Una luz fundida o vieja, un foco sucio, etc, tienen un gran impacto en nuestra visibilidad y debemos asegurarnos de tenerlas en perfecto estado o no circular.
    • Lunas y cristales limpios y libres de objetos: al igual que con los faros, es importante poder ver lo que sucede en el exterior y si las lunas están sucias será más complicado. Lo mismo ocurre si colocamos objetos en el campo de visión o si los limpiaparabrisas no hacen bien su trabajo cuando se hace necesario.
    Unas luces en perfecto estado incrementan mucho nuestra seguridad por la noche.

    Hábitos que ayudan

    • Respetar los límites de velocidad: esto siempre hay que hacerlo, como es lógico, pero durante la noche es aún más relevante al perder capacidad de reacción. Sobre todo, adecúa la velocidad a tus necesidades y capacidades como conductor para sentirte seguro.
    • Encender las luces durante el atardecer: no debemos esperar a que el sol se ponga y la oscuridad se instale en la carretera, es mejor encender las luces con antelación para ver y ser vistos perfectamente. Ni siquiera durante el día las luces molestan, excepto si cometemos la torpeza de utilizar las largas o las antiniebla.
    • Minimizar la iluminación en el interior del habitáculo: cuanto menor sea la iluminación en el habitáculo, mayor será la capacidad de visión que tengamos del exterior. No debemos encender las luces de ambiente salvo necesidad y, si es posible, será conveniente reducir la intensidad del cuadro de instrumentos.
    • Mantener la distancia de seguridad: resulta vital dejar un poco más de espacio con el vehículo de delante durante la noche, pues nos resulta más complicado anticipar lo que puede suceder. De ese modo, tendremos más tiempo de reacción ante imprevistos y frenazos.
    • Prestar mucha atención a los retrovisores: aunque por la noche resulta sencillo identificar la presencia de vehículos por detrás y a los lados gracias a las luces, no está de más utilizar con mayor intensidad los espejos para ser conscientes en todo momento de dónde se encuentran los vehículos que nos rodean.
    Las luces largas son muy útiles, pero cuidado con deslumbrar a otros conductores.
    • Mantener una temperatura agradable en el habitáculo: mucho calor o mucho frío nos pueden provocar incomodidad o incluso somnolencia, por lo que será importante mantener una temperatura agradable que nos permita encontrarnos cómodos con la ropa que llevamos.
    • Realizar paradas para descansar: como ya hemos dicho antes, la noche siempre nos induce el sueño, aunque hayamos descansado. Así que lo mejor es contar con que pararemos una o varias veces durante el trayecto, aprovechando incluso para tomar algo o dormir unos minutos.
    • Cuidado con los deslumbramientos: es inevitable que algún conductor despistado nos deslumbre en un momento dado o circulemos por un cambio de rasante que provoque este efecto por unos segundos. Anticípate a ello prestando atención al recorrido de la vía en ese punto e intenta evitar mirar de frente, sino ligeramente hacia el lado contrario por el que se aproxima la luz destellante.
    • Mejor por autovía o carreteras bien iluminadas: no siempre podemos elegir una ruta entre varias, pero si es posible será mejor circular por autovías, pues la iluminación suele ser mejor y no encontraremos vehículos en sentido contrario.
    • Busca las líneas, no las trayectorias de otros vehículos: Cuando circulamos por un tramo completamente a oscuras, podemos tener la tentación de seguir al coche de delante por inercia. Pero este vehículo puede equivocarse o tomar una salida que no prevemos y que nos puede hacer tener un accidente. Lo mejor es prestar atención a las líneas que delimitan los carriles, así como a las señales horizontales y verticales.

    Cómo evitar el sueño o cómo saber si nos dormimos

    El reloj biológico de nuestro cuerpo es mucho más poderoso de lo que puede parecer, por lo que entra dentro de lo normal que durante la noche comience a disminuir su actividad y aparezca el sueño.

    En ocasiones es imposible luchar contra él y no nos quedará más remedio que parar y dormir, pero existen algunos hábitos que nos pueden ayudar a retrasarlo:

    • Descansar antes: esto ya lo hemos comentado y es crucial. De lo contrario, será mejor no iniciar el viaje.
    • Cena ligera: de ese modo el cuerpo no se sentirá tan pesado y el sueño tardará más en llegar.
    • No fumar: a muchas personas les entra el sueño con el tabaco, además de ser una distracción más durante la conducción.
    • Evitar el calor en el habitáculo: ya lo hemos comentado pero insistimos, especialmente con el calor, que suele adormecer a las personas.
    • Cuidado con la música: la radio puede ser una buena aliada en los viajes, pero si la música es demasiado tranquila o el programa aburrido, nos puede entrar el sueño rápidamente.
    • El acompañante: si viajas acompañado, lo mejor es que descanse mientras el conductor se encuentre fresco y con energía, para relevarle o ayudarle a identificar cuándo empieza a dormirse en los momentos más tediosos del viaje.

    Para saber si nos estamos durmiendo, las pistas que dan los ojos como el lagrimeo, la vista cansada o el picor de ojos nos indicarán que estamos cansados y que debemos parar, pues nuestro cuerpo ya empieza a estar al límite de sus energías. Otros síntomas son los bostezos o la sensación de inquietud.

    Tengamos en cuenta que, circulando a 120 km/h, recorremos 33 metros por segundo. Cerrar los ojos un pequeño espacio de tiempo puede hacer que choquemos o nos salgamos de la vía, sufriendo un accidente grave o incluso la muerte. ¿Merece la pena?

    Fotos: Unsplash