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    4 trucos para conducir seguro con lluvia

    4 trucos para conducir seguro con lluvia
    Con lluvia, hay que cambiar el modo de conducir.Eugene / Unsplash
    David Plaza
    David Plaza9 min. lectura

    Con la llegada del otoño y la cada vez más cercana presencia del invierno, las carreteras comienzan a ganar en peligrosidad a consecuencia de la lluvia. Como conductores, podemos tomar medidas para mantenernos a salvo de accidentes.

    La lluvia es inevitable compañera del conductor habitual, pues tarde o temprano el líquido elemento caerá sobre el asfalto y nos obligará a extremar la precaución. Y es que circular siempre del mismo modo es un gran error, pues cuando la calzada se moja, la adherencia disminuye drásticamente y el comportamiento del vehículo cambia en consecuencia.

    Pero no basta con reducir la velocidad, para conducir con seguridad bajo la lluvia debemos tener varios factores en cuenta que vamos a repasar en las siguientes líneas a través de 4 claves para convertirnos en conductores expertos sobre el asfalto húmedo.

    1. Especial atención a las primeras gotas

    Aunque pueda parecer que a menor cantidad de lluvia, menor es el peligro, lo cierto es que en países en los que pasan largas temporadas sin llover este punto es especialmente importante.

    Cuando la lluvia comienza a caer sobre una calzada seca, sobre todo tras una larga temporada sin hacerlo, las primeras gotas se mezclarán con el aceite, la tierra y demás elementos que el paso del tiempo y los vehículos han ido depositando sobre el asfalto.

    Hasta que la abundancia de agua ‘lave’ la carretera, esta estará especialmente resbaladiza

    Esto hará que, hasta que la abundancia de agua ‘lave’ la carretera, esta estará especialmente resbaladiza. Por tanto, siempre que la lluvia comience a caer durante nuestro trayecto, debemos ser especialmente precavidos para no vernos sorprendidos por una zona especialmente sucia o resbaladiza.

    2. Adecuar la velocidad a las circunstancias

    Este punto es obvio, pero no hablamos de reducir la velocidad, simplemente. Es importante hacerlo, claro está, pero también lo es ser consciente del estado de la carretera, de la visibilidad, de la capacidad de nuestro vehículo y de la nuestra propia.

    Estado de la carretera

    En este sentido, no es lo mismo circular por una autovía con un asfalto muy drenante que impide la formación de charcos que hacerlo por un asfalto viejo que con cuatro gotas se asemeja a un espejo de lo brillante que se pone. Igualmente, las carreteras secundarias pueden ser de muy diversas formas y encontrarse en estados muy variados, por lo que siempre deberemos analizar la situación y obrar en consecuencia.

    Visibilidad

    No cabe duda de que por la noche la lluvia complica aún más las cosas, algo que también podemos decir en las carreteras menos drenantes que hemos comentado unas líneas más arriba. Cuanto más agua se deposite en el asfalto, mayor será la estela de agua en suspensión que dejen los vehículos y menor será la visibilidad. Esto es igualmente aplicable a camiones, que siempre levantan más spray.

    Cuando llueve, las luces son importantes aunque sea de día.

    Además, no debemos dejar de:

    • Revisar todo el sistema de alumbrado y llevarlo encendido para ver y ser vistos.
    • Comprobar que las escobillas de los limpiaparabrisas están en perfecto estado para retirar con eficacia el agua, barro, salpicaduras, etc.
    • Mantener el sistema de aireación en buenas condiciones para evitar el empañamiento.

    El vehículo

    Enlazamos el último comentario sobre los camiones y el mantenimiento del vehículo para introducir este punto. Y es que un camión, furgoneta o cualquier otro vehículo de grandes dimensiones o peso será siempre más torpe y lento en sus reacciones, además de tender a perder adherencia ante frenadas o cambios de dirección bruscos.

    Lo mismo vale para un vehículo, sea el que sea, que no tiene las ruedas en buenas condiciones, un punto crucial a la hora de circular con seguridad sobre carretera mojada. Y tampoco debemos descuidar otros aspectos como el estado de los frenos o las suspensiones, que también influyen en la adherencia y la distancia de frenado.

    El conductor

    Es inevitable, cada conductor tiene una capacidad distinta. Unos vemos peor que otros, o somos más lentos de reacciones, o menos talentosos con el volante en las manos. Debemos ser conscientes de nuestras limitaciones para saber bien el límite que no debemos sobrepasar.

    Y, sobre todo, circular a una velocidad que nos permita conducir con confianza y sin estrés.

    3. Suavidad ante todo

    Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta vital que aprendamos a conducir de un modo mucho más suave cuando llueve, pues la adherencia disminuye considerablemente y la distancia de frenado aumenta en igual medida.

    No se trata sólo de conducir más despacio, sino sobre todo de ser cuidadoso en los giros y frenadas, permitiendo así a los neumáticos agarrarse al húmedo asfalto.

    4. Neumáticos en buen estado

    Ya lo hemos anticipado, pero lo recalcamos: el estado de los neumáticos es vital porque son lo único que nos conecta con el asfalto y deben ser capaces de evacuar el agua presente en el mismo.

    Si no tienen la presión adecuada o el dibujo de la banda de rodadura está excesivamente gastado, no tendrá esa capacidad y será muy propenso al aquaplaning. ¿Y qué es el aquaplaning?

    Carlos González nos muestra el enorme cambio que ha experimentado el Opel Grandland.

    Este peligroso efecto se produce cuando el neumático pierde contacto con el asfalto al no ser capaz de evacuar el agua presente en el mismo. Ello hace que el vehículo patine sobre la capa de agua, haciendo inútil cualquier orden del conductor a través del volante o los pedales.

    En la creación del aquaplaning influyen varios aspectos:

    • Cantidad de agua en la calzada
    • Velocidad
    • Desgaste del neumático
    • Presión de inflado

    Cuando vayamos a cruzar un charco o balsa de agua, es importante intentar reducir la velocidad antes de entrar en él y, posteriormente no girar el volante ni tocar los pedales, para que cuando lo hayamos cruzado, los neumáticos recuperen el agarre sin derrapar o perder adherencia por acción de un giro, aceleración o frenazo.

    Otros consejos de conducción con lluvia

    • Aumentar la distancia de seguridad para contrarrestar el aumento de la distancia de frenado.
    • En caso de no disponer de ABS, procura frenar en línea recta y controlando que las ruedas no se bloqueen.
    • En caso de cruzar una balsa de agua, ser conscientes de que la eficacia de los frenos podría verse afectada por la humedad (comprueba que funcionan periódicamente pisando suave y repetidamente el pedal) y estar preparados para un posible aquaplaning.
    • Evita acelerar y frenar, siempre que sea posible, sobre pasos de peatones, rayas blancas y demás pintura presente en la calzada, ya que es más resbaladiza. Si no puedes evitar, extrema la suavidad.