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    IndyCarDetroit firma la sentencia de Belle Isle como sede del GP: regreso al urbano en 2023

    Detroit firma la sentencia de Belle Isle como sede del GP: regreso al urbano en 2023
    El skyline de Detroit ya no será el fondo de las fotos de Belle Isle: ahora tendrá a los coches c
    Adrián Fernández
    Adrián Fernández6 min. lectura

    El Consejo Ciudadano de Detroit ha aprobado los planes presentados en septiembre, y el evento volverá a las calles aledañas del Renaissance Center 32 años después.

    Se ha presentado una segunda versión del circuito, que añade dos curvas y cambia la ubicación de la meta y el pit lane.

    Belle Isle acogerá su última carrera en 2022 tras tres décadas de competición.

    Ha hecho falta poco más de un mes de consultas, planificación y ultimación de acuerdos, pero ya es oficial: el Gran Premio de Detroit cambiará de sede en 2023. Esta cita, que celebrará el año que viene su 32ª edición, nació en un circuito urbano alrededor del Renaissance Center, primero con la Fórmula 1 (1982-88) y después con IndyCar (1989-91). Será a ese mismo entorno al que el evento va a regresar, en detrimento de un Belle Isle que pondrá fin en 2022 a tres décadas de competición en IndyCar. El nuevo contrato, cuya duración no ha trascendido, ha sido aprobado este pasado miércoles por el consejo ciudadano de Detroit, que recibió la primera propuesta a finales de septiembre.

    El informe preliminar incluía una propuesta de trazado de 2.7 kilómetros que transcurre por algunas de las partes del circuito original, pero que fue criticado por su 'simplicidad y forma cuadriculada'. En base a esta y otras cuestiones, los organizadores han diseñado una segunda versión que añade dos curvas a base de cambiar la ubicación de la meta y del pit lane. Originalmente situado a la derecha de Atwater Street y frente al puerto, pasa a estar a la izquierda de Atwater, en un parking colindante con una recta de meta que se desplaza a Franklin Street, con una longitud más reducida.

    La nueva versión del circuito, con el mencionado cambio de la recta de meta y el pit lane.

    El grupo promotor, liderado por los propietarios de IndyCar y por Bud Denker, han mostrado su entusiasmo tras recibir la luz verde, asegurando Denker que «va a ser el mayor evento que hayamos tenido desde la Super Bowl de 2006». La reunión del consejo ciudadano, según el Detroit Free Press, apenas contó con argumentarios en una dirección u otra, más allá de una intervención del analista fiscal de la División de Medidas Legislativas para añadir que un estudio de la Universidad de Michigan cifraba en 10 millones de dólares los beneficios que obtendrían los negocios locales con este cambio.

    Convencer a los empresarios y ciudadanos de la zona, algo en lo cual ha influido el terreno limitado que ocupa el trazado sin adentrarse en la famosa Jefferson Street, ha sido una prioridad del grupo promotor. «En las últimas cinco semanas, representantes del Gran Premio han participado en numerosas sesiones informativas con residentes de Detroit, propietarios de negocios, grupos comunitarios y representantes de los distritos sobre la idea de devolver la carrera a sus raíces en las calles de Detroit», reza el comunicado. «La reacción positiva y el entusiasmo que hemos visto en la comunidad sobre el regreso del Gran Premio a la ciudad refuerza nuestra creencia de que este cambio proveerá un beneficio significativo para Detroit, sus residentes y sus negocios en el futuro».

    El documento mantiene la pretensión de los organizadores de que la mitad del trazado esté abierta al público durante todo el fin de semana sin tener que pagar una entrada, así como la oferta de accesos mejorados para los residentes y minimizar los impactos negativos durante el tiempo de construcción y desmantelación de la pista. Según Denker, el periodo será idéntico al de Belle Isle, con 39 días de trabajo antes de la carrera y 20 a posteriori. A su vez, el Departamento de Obras Públicas de la ciudad se ha comprometido a financiar cualquier mejora necesaria en cada una de las siete calles utilizadas, alegando que esos trabajos beneficiarán también a los residentes durante el resto del año.

    El próximo 5 de junio, Belle Isle acogerá su 30ª y última carrera de IndyCar, tantas como años han pasado desde que la carrera abandonó el centro de la ciudad para desplazarse a esta isla semiartificial en 1992. Pese a los dos periodos de ausencia por cuestiones económicas (2002-06, 2009-11), y la no celebración de la prueba en 2020 por la pandemia del COVID-19, Detroit ha sido escenario de un evento doble desde 2013 hasta este último año, una costumbre que desaparece ya en 2022 en anticipación del cambio inminente.

    Fotos: Detroit Grand Prix