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    La estricta norma de emisiones Euro 7 acelerará los programas de suscripción

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    La futura norma de emisiones Euro 7 entrará en vigor en 2026, por lo que quedan cinco años por delante para desarrollar nuevos motores o soluciones que permitan cumplir con un límite máximo mucho más estricto del actual. Los híbridos enchufables y los combustibles sintéticos serán las verdaderas estrellas para alargar la combustión hasta mediados de la próxima década.

    Una gran mayoría de fabricantes pretende alargar los motores de combustión hasta finales de esta década, y otros varios entre 2035 y 2040. El futuro son los híbridos enchufables, los eléctricos y los combustibles sintéticos. Ésta última solo al alcance los grandes deportivos, como Porsche que es completamente reacia a un 911 Hybrid, por lo que va a empezar ya las pruebas reales con gasolina sintética.

    Si este combustible artificial funciona como Porsche estima, esta variante puede quedarse en los almacenes de los futuros modelos que nunca vieron la luz. Las nuevas formas de propulsión giran en torno a la futura norma Euro 7 que se estrenará en 2026, y que prácticamente obligará a muchos fabricantes a abandonar los motores de combustión interna en los coches nuevos.

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    La nueva norma no está aprobada todavía, se espera que lo haga en el tercer trimestre de 2021, pero sus claves son determinantes. El límite máximo de los 95 g/km de las emisiones promedio de CO2 para la gama caerá muy por debajo del 50% de esta cantidad, por lo que hablamos de menos de 40 g/km. Una reducción muy importante, pero que no ha asustado tanto a los fabricantes como la de los NOX. Porque los óxidos de nitrógeno se han convertido en el objetivo a superar.

    Si hoy el máximo es de 60 mg/km en los coches de gasolina y de 80 mg/km en los diésel, la nueva norma promete con un valor estándar para los dos combustibles de nada menos que 30 mg/km. Una cifra que deben de cumplir todos los modelos, por lo que supone un problema cuando se habla de modelos más pequeños como los utilitarios cuando se habla de precios. El mayor coste de la inversión hará que se incremente el precio y a su vez restando el margen de beneficio de la marca.

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    De hecho, hay un problema añadido más, y es que esta situación obligará a las marcas a recortar las versiones más básicas -y más baratas- equipadas con cambio manual, ya que para las marcas será más fácil controlar las emisiones de NOX y CO2 con una aceleración más gradual. Una cadena que a los fabricantes les asusta, porque se va complicando más en sí misma, y también otras parcelas, apuntando desde la VDA -la Asociación Alemana de la Industria del Automóvil- que el trasfondo de la Unión Europea es la electrificación al más alto nivel en el continente. Una estrategia interesante, si no fuera porque la infraestructura de carga en muchos países es inexistente.

    Las marcas se quejan de que estas nuevas normas, y sus exigentes límites, ahogan a la industria con menos ventas estimadas, pero también les beneficia. Sus programas de suscripción tienen el objetivo de evitar comprar coches pero que los clientes siempre tengan coche nuevo cambiando cada cierto tiempo. La fórmula perfecta, y más si el precio de los coches eléctricos no se hace más popular, la única forma de acceder a uno será por suscripción.