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    Los coches autónomos no van a eliminar los accidentes como nos prometieron

    Prototipo autónomo del Volkswagen e-GolfVolkswagen

    Según un reciente estudio del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), los vehículos autónomos no van a eliminar por completo los accidentes de tráfico, tal y como aseguran los fabricantes de automóviles y las compañías que desarrollan sistemas de conducción autónoma. Según este organismo estadounidense, esta tecnología tan solo podrá reducir un tercio de los accidentes de tráfico actuales.

    Los vehículos autónomos son la próxima frontera tecnológica. No hay un solo fabricante de automóvil ni compañía desarrolladora que no abogue por un futuro en el que los vehículos serán capaces de circular de manera totalmente automatizada, sin la necesidad de contar con un piloto humano responsable de la supervisión y control finales. De hecho, prácticamente todas las compañías implicadas en esta nueva y floreciente industria aseguran que esta tecnología, una vez esté completamente desarrollada, será capaz de eliminar por completo los accidentes de tráfico.

    La teoría dice que una vez que todos los vehículos cuenten con un sistema de conducción autónoma completa, es decir, con capacidades de nivel 4 o 5 (SAE), en el que ya no es necesaria la intervención de un conductor humano, los accidentes simplemente desaparecerán. Ya que las máquinas serán capaces de evitarlos, pues estos sistemas y sus sensores nunca estarán cansados y no podrán cometer errores de percepción, ni los provocados por despistes o falta de atención.

    Flota de prototipos autónomos de GM Cruise.

    Sin embargo, un estudio del IIHS (siglas de Insurance Institute for Highway Safety) dibuja un panorama muy distinto. Según el cual, de llegar realmente al punto en el que todos los vehículos cuenten con un sistema de conducción totalmente automatizado, estos tan solo serían capaces de eliminar aquellos accidentes cuyas causas sean errores de percepción o un conductor incapacitado por el motivo que sea.

    Y si bien esto podría suponer un descenso notable de los accidentes de tráfico, lo cierto es que estas causas son responsables tan solo de un porcentaje menor de todos los accidentes. Según el estudio del IIHS, estas causas tan solo suponen el 34% de los accidentes actuales en los EEUU, por lo que aún tendríamos que eliminar el 66% restante.

    Además, para eliminar por completo los accidentes originados por las causas señaladas, deberíamos encontrarnos en un escenario en el que los sistemas sean perfectos tanto a nivel de hardware como de software. Es decir, que ni los sistemas ni sus sensores pudieran cometer errores de ningún tipo. Como el que le sucedió a un prototipo de Uber en 2018, que no fue capaz de evitar el atropello de una persona que atravesaba la carretera durante la noche con una bicicleta en la mano. Por lo que aún estamos bastante lejos de esa situación idílica.

    Prototipo autónomo de Uber.

    Según señala el estudio del IIHS existen muchas situaciones en las que los sistemas de conducción autónoma no serán perfectos, por lo que su programación debería primar aspectos como la seguridad y la comunicación entre vehículos (tecnología V2V) sobre aspectos como la velocidad y los propios gustos del usuario. Además, el sistema siempre puede malinterpretar las intenciones de otro vehículo o peatón, lo que puede derivar inevitablemente en accidentes.

    De cualquier manera y como han señalado en no pocas ocasiones los ingenieros que trabajan en este campo, la casuística a la que se enfrentan a la hora de programar situaciones de tráfico real es casi infinita. Por lo que con la tecnología actual estamos aún bastante lejos de alcanzar un parque móvil completo dotado de sistemas de conducción totalmente automatizados.

    Fuente: IIHS