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    Evita problemas con la garantía de tu coche, ¿qué debes y qué no debes hacer?

    Porsche 911 Carrera SPorsche AG

    En teoría los coches solo tienen que pasar por un taller o servicio oficial para realizar el mantenimiento preventivo (revisiones y cambios programados), pero a veces hay que arreglar algo. Si es nuestra culpa, nos saldrá caro, o si no aplica la garantía.

    Uno de los mejores consejos que puedo dar a todo propietario de un coche es que se lea el manual de instrucciones de arriba a abajo, y si no tiene el librito, ya está tardando en recuperarlo. Seguir al pie de la letra lo que marca el manual nos evitará un montón de dolores de cabeza en el futuro.

    Hay averías que tienen como origen un defecto de fabricación, ya sea por una pieza o por la mano de obra asociada, o que el fabricante ha sacado una tirada defectuosa de componentes, pero también hay averías que las provocan los usuarios por no hacer caso a las recomendaciones del manual.

    Lo primero que querremos hacer cuando sufrimos una avería es invocar a la garantía como cuando los magos usan un conjuro: «¡garantía!». Esa palabra no siempre es mágica. Los mecánicos comprobarán la causa de la avería y normalmente se darán cuenta si esta ha sido originada por negligencia o mal uso, ya sea intencionalmente o por desconocimiento.

    Recientemente he visto un ejemplo en redes sociales bastante interesante. Un dueño de un compacto potente, de 300 CV, se queja de que su motor se ha roto a los 25.000 kilómetros, luego de hacer la segunda revisión oficial, y que el fabricante no se hace cargo de la avería por haber reprogramado la centralita para sacar más caballos.

    En el momento en el que nos saltamos alguna limitación impuesta por el fabricante podemos violar las condiciones de la garantía, y como esta es un contrato, un incumplimiento de una de las partes exime a la contraria de hacerse cargo. El susodicho tendrá que pagarse un motor nuevecito por «tolay». De nada le sirvió haber pagado la extensión de la garantía, obviamente.

    Otro caso relativamente frecuente es el del usuario que sufre una avería gorda por un defecto de fabricación bien conocido por gente con el mismo modelo, aunque el fabricante se ha hecho el sueco y no ha hecho una llamada a revisión por motivos de calidad. Cuando llega el momento de reclamar, resulta que el usuario hace varios años que no ha pisado el servicio oficial para hacer el mantenimiento. Pues no hay garantía ni compensación.

    El embrague es el típico elemento que puede durar muchísimo menos por mal uso, y no suele cubrirlo la garantía

    El mismo usuario, de haber realizado el mantenimiento en tiempo y forma en la casa, y de haber sufrido la misma avería, podría haber logrado una reparación a coste 0 o que haya un copago a escote entre el fabricante y el dueño, hasta fuera de garantía. En ese momento se alegra uno de haber pagado un poco más cada vez y evitarse pagar mucho de golpe, destrozando el ahorro previo. Y de los pagos «sin IVA» mejor no hablar, están en el limbo.

    Legalmente el mínimo de garantía (dos años) se ha de respetar si se acredita documentalmente haber realizado el mantenimiento programado y siguiendo las directrices del fabricante

    Hay que mirar las condiciones de la garantía para saber qué está cubierto y qué no. Seguramente un pinchazo de neumático no está cubierto en modo alguno, pero seguramente sí lo sea que el capó se suelte y se abra en marcha (salvo que se demuestre un mal uso, golpe previo, etc).

    Es cierto que hay llamadas a revisión obligatorias para los fabricantes, y se dan cuando hay motivos que afecten a la seguridad, como un riesgo de incendio, airbags que no saltan (o que cuando saltan nos destrozan la cara), frenos que no frenan o electrónicas que se vuelven locas. Por motivos de calidad y económicos no suele haber llamadas a revisión.

    Un coche bien cuidado siempre durará más que uno falto de cuidados o que solo va a un taller cuando se rompe algo

    A veces tenemos la suerte de que el fabricante es serio, piensa en la satisfacción de sus clientes, y llama a revisión a todos los modelos afectados -tanto si han reproducido el problema como si no-, se subsana antes de que ocurra, y que dé igual si es un cliente habitual o no. Eso, al final, fideliza.

    En cambio, un fabricante que se lava las manos y espera a que los clientes se quejen, que son parte débil, y tengan que valorar si les merece la pena meterse en peritajes, juicios y abogados, normalmente quita las ganas de tener un coche de la misma marca por los restos.

    Tanto una cosa como la otra puede pasarnos con cualquiera, no hace falta dar nombres

    En definitiva, mi consejo es evitar problemas. Hacer caso al fabricante sobre cómo conservar el coche, no modificar elementos susceptibles de averías caras (o asumir las consecuencias/contratar un seguro de protección adicional), respetar los intervalos de mantenimiento y dejar de pensar en los talleres y los mecánicos como en ladrones con antifaz que roban a punta de pistola. Están para algo.

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