Hyundai cree que es imposible, pero Ford está convencida de que puede superar a los chinos con su coche eléctrico de 30.000 €
Los americanos están confiados en que su nueva tecnología permita, por fin, dejar a China a un lado. Ford está seguro de poder triunfar donde otros han fracasado. El desarrollo del coche eléctrico de 30.000 dólares sigue en marcha y avanzando a buen ritmo.

El despertar de China como gigante automovilístico ha cogido a muchos por sorpresa. La llegada de marcas como MG, BYD, Changan, Geely, Chery y muchas otras ha cambiado el rumbo de la industria por completo y para siempre. Hoy, son las empresas más antiguas las que sufren para ponerse al día. El coche eléctrico ha supuesto una ruptura de lo tradicional y no son pocos los que se han visto frustrados en el camino. Ford, entre ellas. La compañía lleva perdidos varios miles de euros, unos 19.500 para ser exactos, pero aún así están convencidos de vencer al Dragón Rojo.
Parece que a determinación no les gana nadie. Los de Michigan no han acertado con sus primeros pasos en esta nueva senda eléctrica. Tras crear una división específica para el desarrollo y comercialización de coches eléctricos, esta ha generado tal cantidad de pérdidas que no han tenido más remedio que cerrarla. También han parado la producción de modelos 100% eléctricos, como la Ford F-150 Lightning, por su bajo volumen de ventas. Jim Farley, CEO de Ford, ha llegado a reconocer que de no tomar medidas drásticas la compañía se habría enfrentado a serios problemas.
Coches eléctricos pequeños y de precio razonable

“Hubiera sido un error cada 56 segundos durante 20 años”. Así de sólida y firme fue su declaración hace poco más de un mes cuando decidió poner punto y final a una corta, pero intensa, estrategia eléctrica. Los de Dearborn se centran ahora en objetivos muy diferentes y bastante más lógicos; los coches eléctricos pequeños y de precio razonable. Coches que, para sorpresa de nadie, están generando mucho interés en todo el mundo. Lejos de apostar por caros y grandes coches eléctricos, Ford ha decidido reemprender la marcha consolidando los cimientos y no el tejado.
No es ningún secreto que los americanos trabajan a marchas forzadas en el desarrollo de una nueva y polivalente plataforma para vehículos eléctricos de precio razonable. Una súper estructura que será capaz de alumbrar modelos de todo tipo e índole. Desde una pick-up eléctrica de 30.000 dólares a diferentes SUV y vehículos compactos. Dicho así, no parece nada diferente a lo que otros fabricantes llevan tiempo ofreciendo o desarrollando. Sin embargo, a diferencia de otras marcas, Ford cree tener la llave del éxito para conseguir vender coches eléctricos de precio razonable y encima ganar dinero.
Nueva forma de fabricar coches

Porque el problema no reside en la ingeniería ni en el desarrollo. Cualquiera es capaz de desarrollar la estructura perfecta para crear coches eléctricos imponentes y eficientes. El problema reside en la delicada y peligrosa relación coste-beneficio. La economía de escala, como bien se ha encargado de demostrar Tesla y los chinos, es crítica a la hora de hablar de rentabilidad. Fabricar millones de coches sobre una plataforma de coste contenido parece fácil, pero para nada lo es. Ningún fabricante tradicional es capaz de trabajar al mismo volumen que lo hace un fabricante chino como BYD, por ejemplo.
En el pasado, el propio Jim Farley ha reconocido la superioridad de los coches eléctricos chinos y parece haber aprendido de ellos. Ford está ejecutando cambios considerables no solo en el desarrollo de vehículos, también en la producción. En lugar del ensamblaje tradicional expandido por Henry Ford hace casi un siglo, Ford está adoptando un sistema modular con grandes secciones fundidas y menos puntos de contacto. Dicho de otro modo, es como Tesla y los fabricantes de automóviles chinos construyen vehículos eléctricos hoy en día.
Una vez más, hay que confesar que Ford no está aplicando ningún secreto. Los americanos se han centrado en copiar los procesos que han demostrado ser más eficientes y rápidos, pero que conllevan un considerable coste para los fabricantes tradicionales. Cambiar la forma de ensamblar un coche parece más rápido, sencillo y barato de lo que realmente es. No solo supone una fuerte inversión en maquinaria, también supone la total transformación de las líneas de montaje que llevan años operando. Líneas que se encargan de producir coches ya rentables y que siguen sumando beneficios a las empresas.
Mercado alcista, pero controlado

Las empresas necesitan un retorno para apuntalar la inversión y es ahí donde entra en juego el principal problema de los coches eléctricos pequeños y baratos; no son tan rentables como los grandes. Se necesita mucho volumen para generar ingresos y hoy por hoy el mercado no es tan receptivo como se esperaba. El mercado sigue creciendo, de eso no hay duda, pero los coches eléctricos de bajo presupuesto dejan poco dinero en las arcas empresariales. Solo los chinos, apoyados por grandes subsidios gubernamentales, y Tesla, que empezó fabricando eléctricos, han conseguido ganar dinero.
Aún así, en pleno proceso de cambio y crisis, Ford y Jim Farley creen estar en disposición de crear coches eléctricos baratos para el conductor y rentables para el fabricante. Por el momento no hay muchos detalles al respecto, más allá de que el primer producto en emplear esta nueva plataforma será una pick-up eléctrica. Sí, una pick-up como la que Ford ha tenido que retirar del mercado porque no la vendía. Todas las regiones del mundo podrán beneficiarse de esta súper estructura, incluyendo Europa, aunque todavía tardaremos bastante en hacerlo. Mientras tanto, en el Viejo Continente, Ford mantendrá viva su alianza con Volkswagen a la par que vende productos propios como el Puma Gen-E.

