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    Francia se prepara para el nuevo impuesto que gravará el peso en 2022

    Los SUVs deportivos de Mercedes-AMG tienen los días contados en FranciaMercedes-AMG

    En apenas unos días arranca un nuevo año, el año de los eléctricos y el de los impuestos que pueden revolucionar el mercado. Especialmente, el de Francia. En primavera, el Parlamento galo tiene que aprobar o rechazar el nuevo impuesto que grava el peso de los coches, además de las emisiones. Un impuesto que puede causar un importante daño al mercado francés.

    Los fabricantes empiezan a quedarse atados de pies y manos en algunos mercados con las emisiones de CO2. Si no tenían bastante con la Unión Europea que actúa con nuevas medidas de eficiencia que obligan a que las marcas implanten en sus futuros modelos, ahora se suman las medidas interpuestas por los países, más severas todavía que las de Europa.

    Y que obligan a mover ficha, en forma de mejoras tecnológicas que repercuten directamente en el precio final que pagan los clientes, tan caras que las marcas prefieren no ofrecer determinados modelos, eliminando el problema. Y esto es lo que va a pasar en Francia a partir del 1 de enero de 2022 con su nuevo impuesto de emisiones. Los franceses se han convertido en los más severos del mundo en esta materia, y el que quiera un deportivo de altas prestaciones tendrá que pagarlo o pensárselo muy bien.

    El Audi Q7 60 TFSI e será penalizado por peso en Francia, pero no por emisiones de CO2

    El nuevo impuesto francés grava el peso. Pretende cambiar el panorama europeo para fomentar un cambio a los eléctricos, que no están todavía al alcance de la gran mayoría

    El nuevo impuesto francés destaca por gravar el peso. Cada kilogramo adicional sobre una base mínima de 1.725 kilogramos que marca la normativa, se pagará a 10 Euros y con un límite máximo de 10.000 Euros. La gran mayoría, incluidos algunos deportivos y SUV, escaparán de este impuesto del peso, pero no de la parte de las emisiones de CO2. Entre ambos impuestos, no se podrá superar la mitad del precio de un coche y sin exceder un máximo de 40.000 Euros en 2022 y 50.000 en 2023.

    El Gobierno francés ya cuenta con unas tablas con los pesos y cuantías de los coches. La tasa arranca en 1800 kilogramos y termina con 2.500 kilos. Las penalizaciones correspondientes varían entre 10 y 7.010 Euros. Para determinar la penalización a pagar hay que sumar 75 kilogramos al peso en vacío, el de orden de marcha. La cifra resultante ya tiene una cantidad asignada, al igual que la del exceso de emisiones. Esto se ve mejor con ejemplos:

    El objetivo claro es disuadir la compra de modelos deportivos en Francia, pero el nuevo texto tiene importantes lagunas

    Un DS 7 Crossback E-TENSE, el híbrido enchufable, arroja un peso en báscula de 1.825 kilogramos y unas emisiones de CO2 de 30 g/km. Se libra de éste último, como todos los híbridos enchufables, pero el francés tendrá que abonar 1010 Euros más por peso. De otro lado, para disponer de un Porsche 911 Carrera, el flamante propietario tendrá que pagar la nada despreciable cifra de 29.070 Euros al fisco francés.

    La normativa entrará en vigor en 2022, siempre y cuando se aprueban los presupuestos generales del estado francés en primavera. Ahora mismo, no tiene el visto bueno de la industria. El máximo responsable de Renault la ha calificado de «inútil», ya que modelos tan lujosos como el Range Rover P400e escaparán del recargo de las emisiones, del que más rasca el bolsillo, lo opuesto al objetivo de atacar los SUV y modelos más pesados.

    Desaparecerán modelos como el Hyundai i30N y KIA Stinger, entre otros, además de suponer un importante varapalo para el que es el tercer mercado más grande de Europa. Los expertos apuntan que, dado que se trata de recargos en el impuesto de matriculación, los franceses comprarán sus modelos en Bélgica o en Luxemburgo.

    Fuente: caroom