Los concesionarios ya fichan “vendedores” de IA: así funcionan los avatares virtuales
Por increíble que parezca, se están comenzando a utilizar avatares de inteligencia artificial para sustituir al comercial de concesionarios de toda la vida a través de aplicaciones especialmente desarrolladas para ello.

En un concesionario de Honda en Minneapolis, Estados Unidos, han comenzado a trabajar unos comerciales de lo más particulares. No por su aspecto, o por la forma en la que se comportasen, porque eran elegantes en todo momento. Intentaban ser perfectos...porque no eran personas humanas, sino hechos (hechas, al utilizar modelos femeninos) por inteligencia artificial.
Se mostraron por primera vez la semana pasada en el NADA Show en Las Vegas. Suponen, en esencia, una nueva forma de comunicarse con clientes potenciales, utilizando las últimas tecnologías y herramientas/aplicaciones que están desarrolladas de manera específica para negocios como concesionarios.

Las IA llegan a los concesionarios
Evidentemente, no vas a cruzar la puerta del concesionario de la marca que sea y te va a recibir una IA cual holograma de Star Wars. Esto no se ha pensado como sustitutivo del comercial físico, sino que acompaña a los e-mails o textos con los que se establece comunicación con los clientes. Se trata de un trabajo de varios años de desarrollo tecnológico.
Estos comerciales IA han ido evolucionando de manera que pueden conversar, actuar de manera independiente, completar con éxito algunas tareas específicas e ir aprendiendo de errores que vayan cometiendo. La compañía Covideo es quien ha desarrollado esta IA, una especie de cara humana que evoluciona desde ese chat que a veces vemos en las esquinas de las páginas webs de concesionarios o incluso de cualquier fabricante de vehículos.
Varias empresas desarrollan avatares ayudantes de ventas
«Le vemos su lugar a los avatares en el futuro de la IA y siguiendo haciendo pruebas de manera interna. Mientras tanto, nos centramos en dar soluciones de agentes de IA para nuestros clientes que sean fáciles de utilizar, generen un valor de negocio notable y resuelvan sus retos más importantes a la hora de operar», señala Ben Flusberg desde Cox Automotive.

Además de Covideo y Cox Automotive cada vez hay más empresas que ofrecen soluciones tecnológicas similares. Es el caso de Spyne, P3Labs o Matador.AI, creando avatares digitales para concesionarios o respuestas mediante un avatar IA. En esencia, son ayudantes de ventas que sirven de apoyo al equipo comercial propiamente hablando, de manera similar a la IA presente en asistentes de conducción.
Hay tareas específicas donde la IA sirve
«En realidad depende de la clientela. Si creen que no es un avatar, creo que lo acabarán ignorando igual que pasamos de largo del 90% de los correos que recibimos cada día», comentó Josef Dabrowski, jefe de ventas de Seth Wadley Auto Group en Oklahoma.
En el caso de Covideo, se han ayudado de un modelo humano y una base de datos de más de 30 millones de vídeos, con el que han ido educando y modelando a la IA. Esto incluye también expresiones concretas, hablando de la fiabilidad de un coche, de si es robusto, o de características concretas de un coche híbrido o uno 100% eléctrico.

Hay clientes que pueden rechazar un asistente IA
Evidentemente, la IA tiene la función de asistente de ventas (como también vemos como asistentes en otras partes del sector) y en ningún momento se ha pensado en relevar a la persona que acompaña al cliente a probar el coche o a realizar la firma para la compra. Covideo cuenta con alrededor de una quincena de avatares que después los concesionarios pueden personalizar con su propia imagen, como su propio uniforme y/o código de vestimenta por ejemplo.
Hay concesionarios a los que les ha gustado la idea y, en el caso de este concesionario de Honda, han podido delegar las respuestas a los clientes en una IA que completa la tarea en un abrir y cerrar de ojos. Otros, en cambio, son más reticentes, temiendo una respuesta negativa de un cliente que rechace la idea de un avatar que imita a un ser humano (a un puesto de trabajo de persona humana) sin serlo.
