PSA, JLR y Ford exigen "claridad" a Reino Unido sobre las condiciones del "Brexit"

Las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea siguen en el aire. ¿Cuál será la relación entre ambos tras la ruptura? ¿Habrá acuerdo de libre comercio o no? Ese punto es fundamental para la industria del automóvil, que está esperando para tomar decisiones.

Producción del Jaguar F-PACE en Solihull (Reino Unido)

El Reino Unido continúa despertando de la fantasía con la que inició el proceso de ruptura con la Unión Europea, el "Brexit" ("British+Exit"). Políticos irresponsables aseguraron a la población que vivirían mejor por su cuenta, y algo más de la mitad se lo creyó. La realidad continua llegando por oleadas.

Los fabricantes automovilísticos dijeron al principio estar tranquilos y no tomaron decisiones precipitadas tras ganar el "leave" (salir de la UE) por escaso margen. Esperaron al calor de los acontecimientos. En el Salón de Ginebra empiezan a surgir voces exigiendo "claridad" en las decisiones del Gobierno del 10 de Downing Street para tomar decisiones sobre futuras inversiones.

Tres fabricantes han tomado posiciones en cuestión de horas, exigiendo conocer las normas del juego en el que se plantean jugar. Si hay "Brexit" duro, significa que la ruptura con la UE será abrupta y no se mantendrán acuerdos comerciales. Si hay "Brexit" blando, habrá unos años de margen y las condiciones serán más suaves para ambos bandos.

MINI se ha comprometido a fabricar modelos eléctricos en Oxford desde 2019, pero no a mantener toda su producción actual

Recordemos que, a falta de acuerdo comercial, la UE y el Reino Unido deberán basar sus relaciones según las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC o WTO en inglés), un 10% de aranceles recíprocos. Eso no significa incrementar los precios solo un 10%, ya que la cadena logística está repartida a ambos lados del Canal de la Mancha.

El paso de materias primas, productos intermedios y finales de un lado a otro haría que los coches terminados incrementasen sus precios en más de un 10%. Solo para Ford, los costes se incrementarían en 1.000 millones de euros al año. Obviamente, ese escenario no es viable. Si no hay un acuerdo de comercio, están en peligro inversiones milmillonarias.

Según la SMMT (patronal del motor británica) los costes incrementarán en 4.500 millones de libras anuales

Ford quiere saber qué hará con sus dos fábricas de motores en Reino Unido. La producción de turismos y vehículos industriales ligeros ya se repartió entre España, Alemania y Turquía anteriormente. Ahora mismo la mitad de los motores de Ford para el viejo continente se produce en Reino Unido. Esa producción se puede ir fuera, incluso a Rumanía.

Operario trabajando en la fábrica de motores de Ford en Dagenham (Reino Unido)

Jaguar Land Rover también quiere saber cuáles serán las reglas del juego. El "Brexit" ya les ha tocado con una bajada de producción de su planta principal, y está pendiente de decidir dónde se van a producir sus coches eléctricos. El fabricante será británico, pero la pasta es de Tata, y no hay tanta unión sentimental con sus antiguos colonizadores.

PSA, actual dueño de Opel y Vauxhall, también está presionando. Ya se han despedido a cientos de trabajadores de Ellesmere Port ya que la demanda del Astra no justifica más de un turno de producción. Si no se conocen las normas, esa fábrica está en jaque, y más de lo mismo respecto a Luton, que produce vehículos industriales ligeros.

De estos tres fabricantes, es Jaguar Land Rover el que más presión puede hacer, es el mayor del país

Los que más daño pueden hacer retirando sus inversiones son los japoneses: Nissan, Honda y Toyota. Al menos la marca de la triple elipse se ha comprometido a seguir produciendo el Auris en su suelo. Se la juegan mucho, el 85% de la producción de Toyota se va fuera del Reino Unido. Nissan mantiene los Qashqai, X-Trail y Leaf en el país.

La tercera generación del Auris se seguirá fabricando en el Reino Unido en Burnaston, Derbyshire

En un escenario optimista, se puede mantener la libre circulación de mercancías entre las islas británicas y el continente hasta el 2020, pero a largo plazo hará falta otro tipo de solución. Para los fabricantes lo ideal sería un tratado de libre comercio, como el EFTA, que relaciona a la UE con Suiza o Noruega.

800.000 británicos dependen de la industria del motor, el 45% de su producción se exporta a la UE

En un escenario pesimista, "Brexit means Brexit", no habrá acuerdo, y los fabricantes se llevarán sus inversiones a otra parte, o harán lo mínimo solo para atender la demanda interna británica, que según el fabricante puede ser suficiente. Eso sí, se perderán miles de empleos y miles de millones de libras en un sector estratégico.

La Unión Europea tiene la sartén cogida por el mango, está en una posición más fuerte de cara a la negociación. Mientras tanto, el Reino Unido creará más problemas de los que pretende resolver. Por ejemplo, no solo tendrá una crisis industrial, también sanitaria, entre los jubilados que volverán y los profesionales sanitarios europeos que abandonarán el NHS.

Como dirían los ingleses: "GENIUS!" (sois unos genios).

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