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El verdadero origen de la llamada a revisión de los Pontiac Solstice y Saturn Sky

La reciente llamada a revisión de los ya desaparecidos Pontiac Solstice y Saturn Sky no se debió a un exceso de celo por parte de la compañía, ni a una acción de la NHTSA, sino a la investigación en solitario de un individuo particular. Cuyo resultado a llevado a más de 91.000 vehículos a ser llamados a revisión.

Pontiac Solstice, llamado a revisión este mismo año.

En febrero de este año nos sorprendía conocer que General Motors lanzaba una llamada a revisión para los Pontiac Solstice y Saturn Sky, dos modelos que no solo no están ya en producción sino que pertenecen a dos marcas desaparecidas, Pontiac y Saturn. Y como hemos podido comprobar desde la quiebra de GM, esta no se ha hecho cargo de los problemas que correspondían a modelos anteriores a la bancarrota, alegando que como compañía, GM hoy ya no es la misma que la anterior a la quiebra y por tanto no debe atender las responsabilidades de la primera, sobre el papel, ya desaparecida.

Por lo que resultó muy sorprendente la llamada a revisión, aunque esta había sido por la NHTSA, la agencia federal encargada de velar por la seguridad en las carreteras estadounidenses.

Hoy ya sabemos que realmente esta llamada a revisión no tuvo su origen ni en las intenciones de la propia compañía ni a una investigación de la NHTSA, sino al trabajo de investigación de una sola persona, un ciudadano particular que no tiene nada que ver con ambas entidades, y que preocupado por la situación, decidió realizar una investigación por su cuenta.

Saturn Sky, versión norteamericana del Opel GT.

El protagonista en cuestión se llama Troy Lyman, es un ciudadano estadounidense que se gana la vida como desarrollador web en una base naval en California, donde se investigan fallos de armas. Además, es moderador en un foro de aficionados al Pontiac Solstice y Saturn Sky, las dos versiones de la plataforma Kappa que se comercializaron en Norteamérica y de la que precisamente os hablamos hace escasos días.

Al ver la cantidad de quejas de clientes relacionadas con el mismo problema, un fallo del sensor del airbag del copiloto que debe calibrar si el asiento lo está usando un niño o un adulto, fallos a los que General Motors hacía oídos sordos, Lyman decidió comenzar su propia investigación. Lo que concluyó en un informe de 67 páginas que incluían detalladas fotografías e ilustraciones técnicas, así como documentación pública de las propias General Motors y NHTSA.

Este informe fue enviado a la NHTSA la pasada primavera, lo que llamó la atención de la agencia, quién abrió su propia investigación, que concluyó recientemente con la llamada a revisión de nada menos que 91.007 unidades del Solstice y el Sky.

Fuente: Automotive News

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