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    La duración de los neumáticos, sus prestaciones, y el nuevo etiquetado europeo, a debate

    La duración de los neumáticos, sus prestaciones, y el nuevo etiquetado europeo, a debate
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Cuando vayamos a comprar neumáticos nuevos encontraremos un etiquetado diferente de la Unión Europea. Da más información que el etiquetado vigente desde finales de 2012, pero sigue sin estar completo como para dar una información más concluyente al consumidor dudoso.

    Desde este mes, ha entrado en vigor el nuevo etiquetado de neumáticos de la Unión Europea. Como ya os explicamos hace meses, es más fácil de leer, dificulta que se hagan trampas y da más información sobre las características especiales de los neumáticos nuevos, también en los vehículos pesados.

    Sin embargo, la información que da esta etiqueta puede no terminar de ser concluyente para el consumidor, porque hay cosas que no cuenta. Tal y como ha puntualizado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se ha desperdiciado una ocasión para mejorar aún más el etiquetado previo.

    Por ejemplo, no se dice nada acerca de la posible duración kilométrica de las cubiertas, aunque es cierto que este factor está sujeto a multitud de parámetros. No obstante, como todo, eso se puede homologar, y así se podrían hacer comparaciones. De hecho, los fabricantes tienen esa información.

    Hay neumáticos que pueden durar más del doble que otros. Y más del triple y del cuádruple, si se me permite añadir. La gama del neumático influye muchísimo. Por ejemplo, un neumático de orientación más deportiva durará mucho menos que uno de baja resistencia a la rodadura, aunque se usen en las mismas condiciones. Y ya ni hablemos de primeras marcas respecto a lo más barato que haya.

    También hay grandes diferencias en duración en función del tipo de taco (liso, cuatro estaciones, todoterreno), de la temperatura de rodadura (sobre todo en gama de invierno), de cómo vaya de reforzado, por dónde ruede, etc. Por ejemplo, el las autopistas del norte de España, con un drenaje más agresivo, las ruedas duran menos.

    El etiquetado indica si hay homologación para nieve o hielo, pero nada dice sobre la manejabilidad en esas condiciones, ni siquiera sobre mojado. Para conocer esa información no queda más remedio que acudir a prensa especializada, donde se comparan neumáticos competidores en condiciones relativamente normalizadas.

    Generalizando, se puede decir que puede haber diferencias apreciables circulando sobre nieve, siempre hablando de neumáticos preparados para ello, pero sobre hielo -si no hablamos de neumáticos de clavos- dudo que haya enormes diferencias, ya que el margen de resbalón es muy pequeño en cualquier caso.

    Los neumáticos convencionales sobre hielo agarran entre prácticamente nada, y nada. Los de gama todotiempo o «all-season» mejoran notablemente, y los de invierno puros -de uso escaso en España- responderán un poco mejor, pero quizás el cuantificar el agarre en hielo tampoco es un dato demasiado imprescindible.

    De todas formas, la OCU tiene bastante razón indicando que las prestaciones sobre mojado solo se califican en cuanto a distancia de frenado, pero no en cuanto a la manejabilidad (handling), tampoco su capacidad de desalojo de agua o resistencia al hidroplaneo (aquaplaning). Por lo tanto, podemos concluir que el etiquetado europeo de nueva generación sigue siendo mejorable.

    La mayoría de los clientes, no obstante, van a seguir prestando poca atención a los neumáticos que compran más allá de que sean compatibles de cara a la ITV y que no sean «muy caros». Pocos clientes saben lo suficiente como para hacer elecciones correctas, dada la variedad de modelos y gamas incluso en la misma marca.

    Los medios del motor especializados podemos aportar algo más de luz si podemos probar a la vez neumáticos competidores, eliminando los efectos de probador y de coche. Los fabricantes encargan esas pruebas de forma independiente a entidades como Dekra, TÜV o Applus+ IDIADA, y podría decirse que son comparaciones fiables y con una metodología adecuada.

    En definitiva, el nuevo etiquetado supone una mejora sobre el modelo previo, aunque es susceptible de mejora. Sirve para hacerse una idea de lo que uno va a comprar, pero más que nada en cuanto al consumo de combustible, capacidad de frenado sobre mojado, sonoridad, y si está preparado para enfrentarse a la nieve y al hielo. En cualquier caso, el cliente medio seguirá mirando en primer lugar el precio, sin prestar mucha atención a lo demás.