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    Amores de juventud: el Lancia 037 Stradale

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    El mítico Lancia 037, uno de los automóviles más bellos de la historia.wheelsage.org

    Conocido también como Lancia Rally, el sucesor del Stratos era una simple excusa para poder inscribir a su hermano de competición en el Grupo B del Mundial de Rallies.

    Con la firma de Pininfarina para la carrocería, Abarth y Lancia crearon una máquina bella y repleta de carácter que poco tenía que ver con un GT.

    En 1982, Lancia dio inicio a la era del 037 como sucesor del Stratos en el Mundial de Rallies utilizando la base del Montecarlo. El Grupo B llegaba al campeonato y este vehículo concebido por Abarth y Lancia debía restaurar la deteriorada imagen de la marca italiana a raíz de su ingreso en el Grupo FIAT. Atrás habían quedado los modelos elegantes, deportivos y sofisticados. Pero con el 037, las cosas debían cambiar, al menos en parte.

    El proyecto 37 tenía un objetivo claro: crear un automóvil competitivo para la nueva etapa del Mundial, que se adentraba en el Grupo B. Pero, a diferencia de competidores como el Audi Quattro, el 037 no iba a contar con un sofisticado sistema de tracción integral, sino con la clásica fórmula de la tracción trasera, el motor central y el poco peso como aliados. Y no le fue mal, pues incluso llegó a convertirse en campeón del mundo de constructores en 1984, antes de dejar paso al más avanzado y complejo Lancia Delta en 1986.

    Alister McRae exige al Lancia 037 Stradale en una carretera de montaña.

    Como ocurre con otros modelos de la época de los que ya hemos hablado en esta sección, la versión de calle -denominada «Stradale»- era la excusa para poder homologar el modelo para competición, por lo que Lancia construyó 200 unidades del 037 para su salida al mercado. Y, como también ocurría habitualmente en aquella época, el ADN «racing» únicamente se disimulaba, aunque en este caso con profunda desgana.

    Una belleza firmada por Pininfarina

    Lo primero que llamaba la atención del Lancia 037 era su carrocería, que dejaba muy claro su gen competitivo, pero sin renunciar a una extraordinaria belleza. El frontal estaba claramente dominado por las cuatro ópticas a cada lado de la parrilla característica de la casa italiana, mientras que, de perfil, el largo capó, las superficies acristaladas, el voluminoso pilar C y las cautivadoras llantas Speedline enamoraban al aficionado más exigente.

    Ya en la zaga, el motor central trasero se dejaba ver a través del portón y el conjunto de fibra de vidrio y resina epóxica elegido para toda la carrocería (excepto las puertas, que eran metálicas por seguridad) dominaba la vista, claramente referenciada al coche de rallies.

    Chasis tubular

    El 037 había sido diseñado sobre un chasis tubular que acogía un motor de cuatro cilindros en línea refrigerado por agua y dotado de compresor Roots de accionamiento mecánico, doble árbol de levas, cuatro válvulas por cilindro y doble carburador Weber.

    La versión de calle ofrecía 205 CV a 7000 rpm y 234 Nm de par a 5000 rpm transmitidos a las ruedas traseras y gestionados por una caja de cambios de cinco velocidades. La suspensión era uno de los elementos más sofisticados del coche, pues además de contar con brazos oscilantes transversales independientes en las cuatro ruedas asociados a amortiguadores de gas, eran regulable en altura y dureza, al igual que las barras estabilizadoras.

    En definitiva, el 037 estaba muy alejado del tradicional GT cómodo y destinado a grandes viajes, pues en realidad se trataba de un coche de rallies ligeramente domesticado para la carretera.

    Duro, exigente

    Todo ello quedaba patente en cuanto el conductor intentaba entrar en el pequeño y bajo habitáculo, pues el chasis tubular impedía el uso práctico del tercio inferior de la puerta, por lo que llegar hasta el puesto de conducción para acomodarse resultaba algo complejo y exigía cierta elasticidad.

    Una vez allí, las concesiones al lujo y la elegancia eran nulas, presentando un salpicadero aséptico y sencillo, conjuntamente con un volante de tres radios claramente deportivo. El velocímetro y el cuentarrevoluciones dominaban la vista, convenientemente acompañados por cuatro indicadores secundarios como el de la temperatura del refrigerante y aceite, así como el de presión del compresor y, nuevamente, aceite.

    Jay Leno nos descubre los secretos del Lancia 037.

    Una vez en marcha, el Lancia 037 ya perdía cualquier esperanza de pasar por un deportivo tradicional y refinado, pues era ruidoso, caluroso y todo vibraba, gracias al motor situado a la espalda que no quedaba en absoluto disimulado. Las complicaciones no quedaban ahí, pues el acelerador era duro y poco dosificable, así como el embrague. Todos ellos atributos propios de un coche de competición.

    Neutro y elástico

    En lo que respecta al comportamiento de su motor, el 037 destacaba principalmente por su elasticidad, pues a 2500 rpm su motor ya ofrecía el 90% del par total disponible. Sin embargo, los 205 CV daban la sensación de no ofrecer todo su potencial y las cifras de prestaciones así lo reflejaban, pues el Lancia Rally aceleraba de 0 a 100 km/h en 7 segundos. Una buena cifra, pero no espectacular.

    La dinámica era otra cosa, pues el equilibrio era casi perfecto y muy neutro, sólo subvirador al buscar el límite y con una dirección muy precisa que permitía aprovechar adecuadamente su modesta batalla de 2440 mm. La caja de cambios era igualmente deliciosa, muy precisa y ultrarrápida, aunque exigía adaptación al contar con la configuración inversa a la habitual, con las marchas impares hacia atrás y las pares hacia delante.

    «El Lancia 037 era coche para un tipo de conductor muy concreto»

    No cabe duda de que el Lancia 037 era coche para un tipo de conductor muy concreto, pues no era cómodo para el día a día y mucho menos práctico. Consumía de acuerdo a su origen competitivo, era incómodo y tosco en su manejo, no concedía espacio para más de dos ocupantes ni maletero digno de recibir dicho nombre… pero era bello, cautivador, atractivo, temperamental. Sin lugar a dudas, un digno integrante de la estirpe de grandes coches de la marca turinesa fundada por Vincenzo Lancia.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    La versión de Rally con la decoración de Martini es una de las más apreciadas de la historia.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Lancia 037 Stradale