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    Las patronales del motor en España piden al Gobierno más impuestos para los vehículos convencionales y menos para los eléctricos

    Las patronales del motor en España piden al Gobierno más impuestos para los vehículos convencionales y menos para los eléctricos
    Javier Costas
    Javier Costas7 min. lectura

    El Gobierno de España trabaja en reformar la fiscalidad aplicada al automóvil, para lo cual se ha asesorado con las patronales ANFAC, FACONAUTO, GANVAM y SERNAUTO. Resumidamente, piden aumentar los impuestos a los coches más contaminantes y reducirlos a los eléctricos.

    Sin lugar a dudas tener un automóvil en propiedad es un gran gasto en lo referente a los impuestos. Como vimos en un artículo anterior, pagamos impuestos por su compra, por su mantenimiento, por su combustible o la electricidad al cargarlo, por asegurarlo, por el mero hecho de tenerlo dado de alta, etc.

    El automovilista se ve rodeado de impuestos directos e indirectos. Está demostrado que la política fiscal influye muchísimo en los hábitos de compra de los ciudadanos, ya que estos tratan -por sentido común- de pagar el mínimo posible a las arcas públicas, siempre que eso se pueda.

    El Gobierno de España, compuesto por PSOE y UP, no engaña a nadie si mete mano a los impuestos actuales y los reforma. Estaba en sus programas electorales, aunque los dos partidos de la coalición tienen recetas diferentes para afrontar las reformas. El Ministerio de Hacienda ha pedido su opinión a las patronales, y estas han respondido.

    De todos los coches que hay en España, poseer un eléctrico supone el mayor ahorro posible en impuestos tal y como están las cosas

    Veamos qué han planteado al Gobierno, resumidamente:

    • IVA: Mientras la Unión Europea no cambie las directivas correspondientes, piden la reducción o eliminación de este tributo en función de las características medioambientales (vamos, eléctricos y enchufables)
    • IVTM: Aumentar la bonificación posible del 75% al 100% para este tipo de vehículos
    • IEDMT o IM: Sustituir el impuesto de matriculación (desde 2008 basado en CO2 homologado) por otro impuesto medioambiental que tenga en cuenta, además del CO2, la antigüedad de los turismos
    • IRPF: Que no se cuenten para la declaración de la Renta (como toda subvención recibida, ganancias patrimoniales) las ayudas de los planes MOVES o Renove, así como deducciones por la compra de coches nuevos y deducciones por retribución en especie de vehículos eficientes

    Billetes de euro quemados - Fotografía: Iesum (Flickr) CC BY-ND

    • Impuesto de sociedades: Recuperar la deducción del 10% para inversiones en vehículos de bajas emisiones (suprimida en 2011)
    • Impuesto a la electricidad: Un tipo reducido para las estaciones de recarga
    • IAE: bonificaciones para la distribución de vehículos (concesionarios) para compensar el coste de los puntos de recarga que están financiando
    • ITP: homogeneizar el coste de las transferencias de vehículos, teniendo en cuenta la antigüedad y también las emisiones
    • Otros impuestos: en general, reducir la carga que soportan las empresas para facilitar la transición hacia los automóviles limpios, así como la cadena de valor del sector

    Mercedes-Benz EQC, el típico coche eléctrico que el español medio no se podrá comprar hasta que pasen años (usado)

    Estas medidas se están sumando a la creciente tendencia a señalar al automovilista que no da el salto a las nuevas tecnologías por las razones que sean, y que mantiene en mejor o peor estado un vehículo más antiguo. La edad media del parque de turismos ha superado los 13 años, y se ha convertido en un problema crónico de nuestro país.

    El caso es acogerse al mantra de que los vehículos más antiguos son más contaminantes y más inseguros, y que para que la rueda del sector siga girando es necesario que los desguaces reciban más vehículos de baja definitiva y se vendan más vehículos nuevos. En otras palabras, incentivar a comprar y no a mantener.

    Hay muchas formas de penalizar al automóvil, pero atacar a la edad de los vehículos, como se hace en la práctica en Japón (mediante las durísimas ITV llamadas shaken, muy difíciles de pasar con modelos de más de 10 años), tiene un efecto positivo en el volumen de ventas anual. Pero para eso el consumidor tiene que poder permitírselo, claro.

    Tesla Model S en Amsterdam - Fotografía: David van der Mark (Flickr) CC BY SA

    ¿Podría funcionar en España el modelo bonus/malus?

    Hemos visto que varios países en Europa dan tantas facilidades a los vehículos eléctricos y ponen tantas cargas a los convencionales, que los primeros empiezan a imponerse o a aumentar de forma no natural su ritmo de ventas. Si la política fuese más neutra, la gente se compraría más lo que quiere, no lo que le conviene por impuestos.

    Si se dificulta la posesión de los vehículos más añejos -sin que lleguen a ser históricos, de 30 años o más- se debe dar al ciudadano las máximas facilidades para cambiar de coche. De no ser así, vamos a un modelo elitista en el que cada vez menos gente compra coches nuevos, y los menos pudientes se ven empujados a renunciar a su vehículo o a circular en situaciones peligrosas para todos (sin ITV, sin seguro, con cargas...).

    El automóvil es uno de los bienes más castigados a nivel fiscal por las distintas administraciones públicas. Siendo España el segundo productor europeo de automóviles y el noveno mundial, el Gobierno debe ser cauto, o a base de exprimir la gallina de los huevos de oro la recaudación puede caer en vez de crecer, lo que será contraproducente...