Leapmotor, Chery, Geely, CATL, Anhui… China se está tomando muy en serio España para fabricar coches y baterías
No son ni una ni dos, sino muchas las marcas chinas que han puesto el ojo a nuestro país para fabricar sus coches eléctricos y sus baterías. ¿Cuáles son las razones para que gigantes como Leapmotor, Chery e incluso BYD estén “poniendo ojitos” a España?

Desde hace unos años asistimos a una expansión sin igual de las marcas chinas en el mercado europeo. Poco a poco se están haciendo con más y más cuota de mercado, pero la verdadera expansión se está produciendo más allá de las cifras de ventas: quieren fabricar también en suelo europeo.
Y lo bueno para la industria española, más allá de llenar nuestras carreteras de vehículos económicos, tecnológicos y competitivos, es que los fabricantes del gigante asiático la ven como uno de los mejores emplazamientos para poder producir sus vehículos y baterías.

Las marcas que ya fabrican aquí o están a punto
Si bien los rumores de llegada de nuevas marcas son continuados, tenemos que hablar de proyectos ya plenamente consolidados. El primero es el de Chery, que ya está establecida en la Zona Franca de Barcelona, donde está levantando también un centro de I+D y su futura sede europea.
Allí se ensamblan modelos de la marca Ebro, pero próximamente le tocará el turno a los primeros modelos de Jaecoo y Omoda, que ya gozan de unas cifras de venta realmente buenas en el mercado español.
Stellantis ha propiciado la llegada de dos importantes firmas chinas: por un lado, el fabricante número uno de baterías a nivel mundial, CATL, que producirá baterías en sus propias instalaciones en Figueruelas. Allí, también, se espera que se confirme al cien por cien próximamente que Leapmotor empiece a fabricar sus primeros coches eléctricos.
Menos sonada ha podido ser la alianza de la mítica marca española de todoterrenos Santana con las chinas Zhengzhou Nissan y Anhui Coronet. El objetivo de esta unión es reactivar la producción en la antigua fábrica de Linares, en Jaén, cerrada en su día en 2011 y que vivió su reapertura oficial en diciembre de 2025, para volver a fabricar nuevos vehículos 4x4.

Dos proyectos muy sonados, y otro que implica a BYD
Los últimos días han sido un hervidero de informaciones que llegan desde medios españoles. La Tribuna de Automoción lanzó dos bombas que implican a otros dos gigantes automovilísticos chinos.
Por un lado, la posible compra de Geely de una de las naves de Ford en Almussafes, en Valencia, con la intención de fabricar allí de forma independiente vehículos eléctricos. Por el otro, las negociaciones de SAIC (matriz de MG) con la Xunta para establecerse en unos terrenos en el puerto exterior de Ferrol, en Galicia.
El puerto ferrolano jugaría un papel fundamental para que el los chinos pudiesen enviar contenedores desde China y empezar a ensamblar vehículos allí, con una capacidad cercana a las 120.000 unidades al año en una primera fase.
Pero como decimos, estos dos planes no están confirmados, como tampoco la posible llegada de BYD a España con su propia fábrica. Sus responsables han reconocido su interés en nuestro país, pero tras levantar sus dos primeras fábricas en Hungría y Turquía, Alemania también ha sonado con fuerza, concretamente la recién cerrada Fábrica de Cristal de Volkswagen en Dresde.

¿Por qué les gusta España a las marcas chinas?
Ya sea aprovechando instalaciones ya levantadas, como Chery, Leapmotor, Anhui o Geely, o bien levantando sus fábricas desde cero, como CATL o MG, lo cierto es que los fabricantes chinos han sabido ver todas las ventajas que tiene nuestro entramado automovilístico local.
Fabricar en España les da a estas marcas una entrada perfecta al mercado europeo, sin los aranceles proteccionistas de la UE ni los riesgos derivados de las tensiones comerciales. Pero además, mejora la reputación de estas firmas y favorece la estrategia del “Made in Europe” que buscan los dirigentes.
España, además, ofrece unos costes laborales más bajos que otros países de la Europa Occidental, así como una red logística potente, buenas conexiones, muy buena disponibilidad de suelo industrial y buenos precios de la energía, gracias a su apuesta por las renovables.
Y qué decir del ecosistema industrial ya existente, con fábricas, proveedores, mano de obra especializada… así como una región que ofrece subvenciones e incentivos para impulsar el coche eléctrico y la producción de baterías, unas tecnologías donde los chinos ya hemos visto que mandan con mano de hierro.

