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Max Chilton muy crítico con el Nissan GT-R LM NISMO

Max Chilton vivió un año complicado en NISMO siendo uno de los pilotos del fallido Nissan GT-R LM NISMO. El prototipo resultó ser un fiasco y el piloto británico reconoce que el LMP1 japonés no puede ser considerado un vehículo de competición.

No es secreto que el Nissan GT-R LM NISMO fue uno de los grandes fracasos de la temporada 2015, hasta tal punto que el proyecto de la firma japonesa en el WEC fue suspendido tras sólo poder comparecer en las 24 Horas de Le Mans, con desastrosos resultados. Sin embargo, siempre es interesante contar con la perspectiva de alguien que ha vivido el fiasco de NISMO desde el interior. Max Chilton ha sido muy crítico con el Nissan GT-R LM NISMO, llegando a afirmar que el LMP1 de la marca no se puede considerar un vehículo real de competición.

Tras salir de la F1 en 2014, ser contactado por Nissan y firmar un contrato en marzo de 2015, Max Chilton comenzó con ilusión en el equipo: "Pude oír que sería un tracción delantera, pero siendo Nissan creía que podían hacer un trabajo muy bueno". Sin embargo, el piloto británico se llevó una gran decepción durante el primer test: "Fue un gran shock. Fui a Sebring para probarlo por primera vez pero la transmisión del coche se había roto, por lo que ya habían empacado todo el material cuando llegué. De ahí nos llevaron a Bowling Green, pero sólo pude realizar 50 vueltas antes de ir a Le Mans".

Los datos hablan por sí mismos. El Nissan GT-R LM NISMO LMP1 además de ser poco fiable era un prototipo lento, en curva y en aceleración, mientras que en velocidad punta al menos estaba a la altura del resto de contendientes. El mejor giro dado por el modelo japonés en Le Mans fue 18 segundos y 143 milésimas más lento que la vuelta más rápida y en el caso de Max Chilton, apenas pudo dar 60 vueltas sin contratiempos mecánicos, divididas además en dos tandas. Su mejor vuelta en Le Mans fue con un tiempo de 3:48.690.

No es de extrañar por lo tanto las palabras de Max Chilton: "Fue muy frustrante para nosotros, porque había grandes profesionales en el equipo. No se podía hacer más. Empujabas durante 20 minutos y luego estabas una hora en el garaje porque la horquilla trasera o cualquier otra cosa estaba rota". En esta línea, el británico recuerda: "Llegamos a alcanzar los 370 kilómetros por hora siendo más rápidos que Porsche o Audi, pero necesitábamos un minuto. Los otros prototipos conseguía acelerar en cuatro segundos. La dirección era terrible y había subviraje. Fue el coche más duro que he pilotado. No se le puede denominar auto de carreras".

Fuente: Motorsport-Total

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