Mazda se resiste a abandonar el diésel y prepara una solución más limpia para los CX-60 y CX-80
Mazda no sólo está apostando por los coches eléctricos. También por otras tecnologías de reducción de emisiones, comenzando ahora un programa de pruebas para que el motor diésel de los CX-60 y CX-80 pueda alimentarse con combustible HVO100. Un importante avance pero que, por ahora, queda lejos de nuestras fronteras.

Mazda, como otro gran número de fabricantes, está obligado a rebajar las emisiones contaminantes de sus motores lo más rápidamente posible. Los japoneses han anunciado una interesante noticia para los propietarios de las versiones diésel de, al menos, sus modelos más grandes, el inicio de un programa de pruebas enfocado en un eficiente combustible renovable y de bajas emisiones.
El Mazda CX-60 es uno de los protagonistas, uno de los SUV más interesantes de la gama, pero muy lejos del éxito cosechado por su hermano menor, un CX-5 que ha cambiado notablemente y que, por ahora, solamente se vende con un motor de gasolina. El segundo protagonista es el buque insignia de la gama, dos modelos de talla grande diseñados para realizar largos viajes en los que el motor diésel es clave, y al que Mazda quiere hacer más eficiente repostando HVO100.

Mazda se lanza a los combustibles limpios para sus diésel
La marca de Hiroshima dice haber llevado a cabo una actualización para que el interesante motor diésel de seis cilindros y de 3.3 litros equipado con tecnología e-Skyactiv D ahora sea compatible con el combustible renovable HVO100. Una actualización que no ha implicado modificaciones estructurales como las que sí se suelen realizar en los modelos alimentados con gas.
El HVO100 es un aceite vegetal hidrotratado, fruto de un proceso de transformación de aceites de cocina usados, principalmente grasas y aceites vegetales que, gracias a un tratamiento de purificación catalítica que utiliza hidrógeno sometido a una elevada temperatura y presión, se obtiene un combustible de muy alta calidad y con parámetros de rendimiento comparables a los de un diésel tradicional.
Este programa piloto se ha puesto en marcha en Polonia, donde un ejemplar del CX-60 y otro del CX-80 rodarán durante los próximos meses utilizando este combustible más limpio, que tiene la gran virtud de poder utilizarse puro o mezclado con diésel convencional en cualquier proporción. Incluso, puede funcionar con absoluta tranquilidad a temperaturas muy por debajo del cero, llegando hasta los 22º negativos, y donde el diésel tiende a congelarse.
Los Mazda CX-60 y CX-80 se venderán aptos para HVO100 antes de 2027
Fuentes de la marca japonesa en este país han asegurado que esta importante prueba, que acumulará entre 35.000 y 40.000 kilómetros, les permitirá conocer co0n más detalle sin los datos sobre consumo de combustible, emisiones, calidad de funcionamiento y ruido al utilizar combustible HVO100 son equiparables a los de un diésel convencional. Sobre el papel, y según estudios, el alto índice de cetano del HVO100 garantiza una combustión más eficiente y limpia, reduciendo las emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno.
Está claro que este importante paso adelante de Mazda significa que, a pesar de apostar sus cartas a los coches eléctricos, no está dispuesta a renunciar a las largas autonomías que ofrecen los motores diésel, especialmente a los clientes de flota. El objetivo de Mazda es que tanto el CX-60 como el CX-80 se vendan en la segunda mitad de 2026 con este motor diésel apto para consumir HVO100, aunque por ahora se limitará a Polonia.

