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    Amores de juventud: el Mercedes 190E 2.3 16v

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    El 190 fue apodado «Baby Benz» por su menor tamaño para ser un Mercedes.

    Bruno Sacco fue el encargado de diseñar el «Baby Benz», que para plantar cara al BMW M3 y al Audi Quattro recibió una versión deportiva.

    El alma del 190 2.3 16v era su motor, que incorporaba una culata desarrollada por Cosworth y contribuyó a cimentar el gran prestigio de este modelo.

    En 1982, Mercedes-Benz lanzó al mercado el que por aquel entonces era el primer coche «pequeño» de la marca de Stuttgart para introducirse en un mercado muy competido por aquella época. La marca alemana era el claro referente del segmento premium, pero los modelos presentados por marcas rivales como BMW o Audi la animaron a dar un paso adelante para mantener su hegemonía.

    Así, el Mercedes W201, denominado comercialmente como Mercedes 190, fue presentado a primeros de la década de los años 80 con una carrocería sedán de cuatro puertas que contaba con una longitud de 4448 milímetros. No era un coche pequeño, pero sí era un Mercedes pequeño para la época, razón por la cual la prensa lo apodó «Baby Benz».

    Permaneció en el mercado hasta 1993 y se vendieron casi dos millones de unidades de sus distintos modelos: 190, 190E con diferentes motorizaciones y 190D. El abanico de potencia abarcaba desde los 90 CV hasta los 235 CV.

    El Mercedes «deportivo»

    Una de esas variantes se convirtió en la más popular entre la gente joven de los años 80, mercado hacia el que la marca alemana dirigió conscientemente uno de sus productos para plantarle cara a modelos muy valorados como el BMW M3 E30 o el Audi Quattro.

    El 190E 2.3 16v tuvo su origen a finales de los años 70, cuando el moderado éxito de la marca de la estrella en los ralllies con el SLC 5.0 animó a sus dirigentes a iniciar el desarrollo de un nuevo motor sobre la base del M102. La principal diferencia estribaría en una culata de 16 válvulas desarrollada por Cosworth que permitiría un incremento de potencia hasta cerca de los 300 CV. Sin embargo, el proyecto de rallies se canceló de manera inesperada y Mercedes decidió aprovechar esta inversión para un modelo de producción en serie: el 190.

    En este vídeo podemos recordar el 190E 2.3 16v al detalle.

    El plan inicial se mantuvo y Cosworth se encargaba de todo el proceso de fabricación y montaje de las culatas, que posteriormente eran enviadas a Alemania para su instalación final en los motores. Unos motores que constituían el pilar básico sobre el que fomentar una imagen más deportiva y juvenil de Mercedes con la que se quería captar clientela de menor edad a la habitual, acostumbrada a grandes berlinas de carácter sobrio y elegante.

    Un GTI con estrella

    El 190 ya era de por sí un coche fantástico, pero necesitaba algo que le diera chispa y encanto adicional. Así surgió el 190E 2.3 16v, que metía en cierto modo a Mercedes en el mercado de los GTI con una carrocería de cuatro puertas y las señas de identidad propias de la marca: sobriedad, elegancia y fiabilidad con ciertos tintes deportivos -pero discretos- a través de faldones, spoilers, llantas y otros elementos que caracterizaban a esta versión específica.

    Cierto es que este 190 -presentado en el Salón de Frankfurt en 1983- era caro, como buen Mercedes (6,4 millones de pesetas en España). Pero a cambio ofrecía calidad percibida y de construcción, así como una fiabilidad que todavía hoy nos permite ver a varios de ellos sin grandes achaques por nuestras carreteras.

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    El 2.3 16v, un motor atmosférico con bloque de aleación ligera, fue el primero en introducir a Mercedes en el mundo de las cuatro válvulas por cilindro. Contaba también con doble árbol de levas y una inyección mecánica Bosch KE-Jetronic que contribuía a arrojar 185 CV de potencia a 6200 rpm, así como un par máximo de 240 Nm a 4500 rpm.

    Refinado, progresivo y eficiente, el motor del 190E 2.3 16v suponía todo un punto a favor a la hora de comprar un coche que, por otro lado, contaba con un conjunto sobresaliente en términos generales. La suspensión se consideraba algo dura para lo que era habitual en un Mercedes, pero no lo suficiente para hacer que el coche fuera incómodo o ineficiente.

    El interior del 190E 2.3 16v era sobrio y típico de Mercedes.

    Al contrario, el 190 era un vehículo muy noble que destacaba por su motricidad y que permitía rodar a buen ritmo sin sufrir desplazamientos laterales de la carrocería en apoyo o sobrevirajes comprometedores gracias a su suspensión autonivelante e independiente. Eso sí, la deportividad encontraba sus límites en tramos lentos y revirados en los que no se sentía tan ágil como un BMW M3, algo a lo que contribuían su gran volante y su caja de cambios algo lenta, aunque de desarrollos ágiles.

    Los frenos tampoco permitían una conducción enérgica en tramos revirados, pues tenían cierta tendencia a sobrecalentarse si se le exigían de manera permanente, aunque también es cierto que aguantaban razonablemente bien en comparación con el resto de berlinas de la época.

    Dentro del 190E 2.3 16v, cualquier atisbo de deportividad quedaba reemplazado por la habitual sobriedad y calidad de la marca de la estrella, con materiales de gran presencia y unos asientos que estéticamente se salían un poco de la norma y no sujetaban en exceso en las curvas, pero que eran perfectos para largos viajes.

    Finalmente, el 190E 2.3 16v sumaba 1230 kg de peso, lo que sin duda le ayudaba a tener unas buenas cifras dinámicas: 7,8 segundos de 0 a 100 km/h y velocidad punta de 230 km/h con un coeficiente aerodinámico (Cx) -muy competitivo en su época- de 0,32. No es de extrañar, por tanto, que su consumo medio fuera también muy interesante: 7,9 l/100 km.

    Un coche de récords

    Con la intención de dar a conocer al mundo esta versión deportiva del 190, Mercedes desplazó en agosto de 1983 tres unidades al circuito italiano de Nardo, donde pretendía superar varios récords de fiabilidad y velocidad.

    Con ligeras modificaciones aerodinámicas, una carrocería 15 mm más baja y la supresión de algunos elementos como la dirección asistida, los tres vehículos recorrieron 50.000 kilómetros en turnos de dos horas y media para cada uno de los seis pilotos participantes, batiendo finalmente un total de 12 récords entre los que se encontraban el de la mejor media de velocidad a los 25.000 y 50.000 km (247,094 y 247,939 km/h respectivamente), o los de las 6, 12 y 24 horas. De ese modo, Mercedes demostraba la fiabilidad de su «pequeño» modelo.

    Ayrton Senna

    Otro de los eventos que Mercedes ideó para promocionar el 190E 2.3 16v fue una carrera de pilotos de Fórmula 1 en el circuito de Nürburgring, que había sido reabierto y albergaba un gran espectáculo para la ocasión.

    Vídeo resumen de la carrera de pilotos de Fórmula 1 que se celebró en Nürburgring en 1984.

    En aquella carrera con grandes nombres como Niki Lauda, Alain Prost, Stirling Moss o James Hunt, todos los pilotos competían con el mismo coche, pero fue el Mercedes 190E 2.3 16v de un joven debutante en la categoría reina quien se llevó la victoria: Ayrton Senna. El brasileño sólo había competido en cuatro carreras con Toleman y era un desconocido para muchos, pero aquel día tanto el coche como el piloto se apuntaron un gran tanto y la popularidad de ambos creció aún más.

    ficha técnica del Mercedes 190E 2.3 16v

    Amores de juventud: el Mercedes 190E 2.3 16v