Europa lleva tiempo intentando frenar a las marcas chinas, pero el último límite se lo acaba de poner la propia China
El gobierno del gigante asiático acaba de establecer unas nuevas reglas base para evitar que sus fabricantes y marcas realicen prácticas engañosas con el fin de proteger la reputación de la nación y su cadena de suministro, lo que implica también a los precios de sus coches.

Hace ya años que los fabricantes chinos - por necesidad ante una tremenda sobrecapacidad en sus fábricas y un mercado local sobresaturado y salvaje - decidieron exportar en masa a Europa y al resto del mundo para colmar esa necesidad de fabricar, dar empleo a su gente y, de paso, ganar más margen de beneficio. Ya sabemos cómo está afectando esto a la industria europea, llevándose un pedazo del pastel que, grande o pequeño, no se comen los fabricantes ‘tradicionales’.
Las medidas impuestas por la Unión Europea, hasta ahora al menos (a falta de ver si finalmente deciden imponer aranceles a la llegada de coches PHEV como se hizo en 2024 con los BEV fabricados allí), no les han frenado. Pero sí que ya no deberán realizar ciertas prácticas no del todo honestas… pues de hecho se lo ordena su propio gobierno, y esto se hace sin rechistar en su caso.

Nuevas pautas para los fabricantes chinos
Los reguladores chinos, este martes 1 de septiembre, establecieron unas nuevas pautas para aquellos fabricantes que cuentan con operaciones fuera de su país (es decir, los que exportan vehículos). Europa es el mayor mercado, pero también es importante para ellos mercados como el de Sudamérica, Centroamérica (donde tienen en varios países la hegemonía en ventas de coches eléctricos) o Asia-Pacífico, donde está aumentando su presencia.
Las empresas chinas deberán cumplir estas leyes, reforzando medidas anti-monopolios, anticorrupción y reglas de responsabilidad social. También tiene mucho que ver con los costes de los productos, de manera que no utilicen precios de derribo para ganar una ventaja ilícita - ni tampoco usen descuentos o cambios de precio de manera constante que pueda afectar a la imagen de sus marcas.
China ya no mirará igual los precios de derribo de sus marcas
De ahora en adelante, todos los fabricantes de origen chino deberán ser más transparentes en todas sus comunicaciones de marketing (también de cara a los clientes), sin llevar a confusiones, con el fin de proteger la reputación del conjunto de fabricantes chinos. También deberán asegurarse de que cumplan con todas las leyes laborales de los mercados en los que estén, que sus productos estén de acuerdo a las necesidades locales y mejorar la gestión de riesgos en condiciones de seguridad, así como económicas y políticas.

Uno de los ejemplos más claros que viene a la mente son los incidentes que se produjeron en la planta de producción de BYD en Bahía, Brasil. Los trabajadores llegaron a vivir hacinados en condiciones infrahumanas (incluso durmiendo sin colchones) tal como destapó una inspección de trabajo. BYD contrató a 163 trabajadores a través de la empresa Jinjiang Group, siendo esta la contratista y BYD la supuesta encargada de la supervisión del proyecto.
Pensamiento más a largo plazo para su industria
También viene a la mente el reciente ejemplo del auge y caída vertiginosa de Dreame, dedicándose a captar información antes de tener un I+D propio (y haber presentado coches que en realidad eran maquetas movidas por control remoto). En 2025, China exportó unos 8,32 millones de coches a más de 200 lugares del mundo, además de tener actividades de producción en unos 80 países, entre ellos España (y cada vez con mayor peso).
Según voces del ministerio de comercio de China, la intención es promover un despliegue de cadenas de suministro de manera ‘racional y ordenada’, además de pensar en el desarrollo internacional de su industria a largo plazo, en lugar de actuar más con la cabeza en el presente como hemos visto en muchos casos. No olvidemos que, aunque han venido muchos fabricantes y marcas chinas, algunos ya se han tenido que ir después de ‘ser comidas’ por sus propios compatriotas.
Fuente: Reuters
