Tiene 190 CV, tracción total y pinta de coche tranquilo: probamos a fondo el Skoda Karoq 2.0 TSI DSG
La llegada de una nueva generación de coches electrificados está obligando a Skoda a cambiar gran parte de su gama. El Karoq ha sido durante mucho tiempo uno de sus coches estrella, pero hoy vive una etapa incierta que puede provocar su desaparición.

El mercado siempre ha impuesto sus preferencias, pero hoy también hay que tener en cuenta otras consideraciones importantes, como las normativas medioambientales. Los fabricantes no solo están obligados a cumplir para con sus clientes, también con los criterios fijados por las políticas comerciales en las que habitan. La electrificación manda y cualquier coche que no responda a esta demanda está, me temo, condenado a la desaparición. Ese es el caso del Skoda Karoq.

Aunque muchos dicen que el Karoq fue el primer SUV de la historia de Skoda, la verdad es que esa consideración siempre ha sido para el Skoda Yeti. Un polifacético todocamino que corrió la misma suerte que hoy el Karoq parece predestinado a cumplir. Era bueno, muy bueno, pero la tendencia del mercado incentivó las carrocerías SUV como la del Karoq, que acabó devorando las ventas del Yeti. El Yeti desapareció en 2017, el mismo año en el que el Karoq hizo acto de presencia. ¿Casualidad? Ninguna.
Años más tarde, en 2021, Skoda actualizó al por entonces su modelo más popular. Una renovación de mitad de ciclo de vida que debería haber incluido una completa revisión mecánica, pero que los checos decidieron no tener en consideración. Por entonces, la cuestión eléctrica no parecía tan determinante como ahora. Una vez más el mercado manda, y el mercado exige coches híbridos y etiquetas medioambientales favorables para así escapar de las cada vez más numerosas restricciones de movilidad. Al menos en España.

Todos los precios, ofertas y versiones

Gasolina
-
Diésel
De 115 a 190 CV
De 4,9 a 7,5 l/100 km
27.800 €
Ahorra 6.800 €P.V.P 34.600 €Echando un rápido vistazo a la gama del Karoq uno se da cuenta que el todocamino checo sigue firmemente asociado a mecánicas de combustión sin ningún tipo de apoyo eléctrico. Motores diésel y gasolina que si bien siguen teniendo imponderables puntos positivos, también tienen cada vez más argumentos en contra. En esta ocasión he tenido la oportunidad de probar la versión más potente y completa de todas las ofertadas por Skoda, el Karoq 2.0 TSI DSG con tracción total.
Echando un vistazo bajo el capó se descubre un motor de gasolina turboalimentado de cuatro cilindros y dos litros que ofrece 190 caballos de potencia y 320 Nm de par motor. La gestión se deriva a un cambio de doble embrague (DSG) de 7 velocidades que reparte la fuerza del conjunto a las cuatro ruedas mediante un esquema de tracción a los dos ejes. Es el Karoq más potente y el más caro de los que existen.

Uno de los argumentos que hicieron al Karoq tan popular a finales de la década pasada fue, además de su excelente rendimiento, un equilibrado precio de venta. Fiel a su filosofía, Skoda ofrecía mucho coche por un precio muy competitivo. Era posible comprarse uno, el más básico de todos, por apenas 22.300 euros sin ofertas. Una ganga. Hoy, en cambio, las tarifas son algo más elevadas. El más barato de los Karoq cuesta hoy 34.970 euros, sin descuentos. En el caso del Karoq Sportline 2.0 TSI de 190 caballos con cambio DSG y tracción 4x4, como el de la unidad de pruebas, el PVP sin ofertas, se dispara a los 50.000 euros.
Si bien es una barbaridad de euros, es un precio -lamentablemente- estándar si echamos un vistazo a rivales similares como el Tiguan de Volkswagen o el Kuga de Ford. No voy a descubrir a nadie que hoy los coches son más caros que nunca con precios que en muchos casos rozan lo absurdo. El problema particular del Karoq es que, a diferencia de sus contrincantes, no ofrece las condiciones electrificadas que los compradores exigen. Es decir, cuesta más o menos lo mismo que un rival similar con sistemas híbridos o híbridos enchufables.

Es una verdadera pena porque me sigue pareciendo un coche excelente. Es justo lo que los conductores europeos siguen exigiendo: SUV, atractivo diseño, tamaño medio, mucho espacio, generoso equipamiento y buen comportamiento. Todas y cada una de esas cualidades siguen hasta la fecha asociadas al Skoda Karoq. Con sus 4,389 metros de largo y 500 litros de maletero ofrece el tamaño perfecto para una familiar con cuatro o cinco miembros. Funcional en el día a día y totalmente apto para viajes más largos.
Por dentro es como estar en casa. Es un espacio conocido, funcional y muy bien acabado. Nada de esos nuevos materiales sostenibles -plásticos al fin y al cabo- que las marcas quieren vendernos hoy en día. Es un coche bien hecho. Es un Skoda. Está fabricado para durar. Superficies blandas y una impecable ejecución a la que no se le puede poner la más mínima pega. Al menos yo no se la puedo encontrar. El tamaño de las pantallas es el correcto y la ayuda de los botones y mandos físicos es inestimable. Lo nuevo no siempre significa mejor.

En materia de equipamiento y tecnología, Skoda sí ha conseguido mantener actualizado al Karoq. Integra todas esas funciones que hoy consideramos esenciales como las ya mencionadas pantallas. También podemos sumar detalles como acceso y arranque sin llave, faros full LED, portón trasero eléctrico, cámaras de aparcamiento, conectividad para dispositivos móviles, climatizador de tres zonas, etcétera. Eso incluye una completa dotación de seguridad activa con una larga lista de asistentes a la conducción que, por suerte, se desconectan rápidamente.
Como siempre han sabido hacer los checos, el Karoq aprovecha al máximo cada uno de los milímetros de sus 2,64 metros de distancia entre ejes. Las plazas traseras son totalmente funcionales para pasajeros adultos, aunque el asiento central está parcialmente condicionado por la presencia de un abultado túnel de transmisión. El maletero también es grande. Con 520 litros de capacidad mínima (500 litros para las versiones 4x4), caben muchas maletas, bolsas y trastos. La capacidad máxima asciende hasta los 1.630 litros.

Como ya he dicho, el 2.0 TSI de 190 caballos, tracción total y cambio DSG es el Karoq más completo de todos los que han habido, pero, tristemente, no tiene mucho sentido. Es una buena combinación de atributos, pero a día de hoy no encajan en las demandas del mercado por una simple cuestión de precios. Es caro, demasiado caro como para justificar cualquier otro argumento positivo, que los tiene.
Es un motor muy solvente y de sobra probado. Poco más se puede decir de él que no se haya dicho en ocasiones anteriores. Es uno de los motores más vendidos del Grupo Volkswagen. Ofrece buenas prestaciones (aceleración de 0 a 100 km/h en 7 segundos y velocidad punta de 221 km/h), un tacto bastante agradable (sobre todo a velocidades medias y bajas) y un consumo mucho más contenido del que me imaginaba. Teniendo en cuenta el precio de los carburantes me temía que la semana de pruebas me iba a salir bastante cara.

Sin embargo, debo reconocer que me he llevado una grata sorpresa. En su ficha técnica, Skoda homologa un consumo medio de 7,5 litros por cada 100 kilómetros recorridos y debo decir que esa cifra no solo es posible obtenerla, es incluso posible rebajarla. Tras haber recorrido más de 1.200 kilómetros con el Karoq 2.0 TSI de 190 caballos, tracción total y cambio DSG, el gasto medio fijado por el ordenador de a bordo ha sido de 7,3 litros/100 km. Gran parte de esa distancia se ha hecho en autopistas, circulando a velocidades altas. En esas condiciones el consumo ha variado entre los 6,5 y los 7 litros según el terreno, la carga y la velocidad.
Me parece un dato bastante bueno teniendo en cuenta las poco favorables condiciones del Karoq más potente y prestacional que existe. Sin embargo, me sigue pareciendo un consumo alto teniendo en cuenta que hoy los conductores exigen, porque pueden, coches capaces de gastar mucho menos y rodar mucho más. En el mejor de los casos el Karoq no superará la barrera de los 750 kilómetros de autonomía, y eso siendo delicados con el acelerador. Pasar por una gasolinera a día de hoy da miedo y llenar los 55 litros del depósito del Karoq puede costar más de 100 euros. Cuanto menos pases por una estación de servicio, mejor.

La condición de 4x4 exige en esta ocasión hablar de su comportamiento fuera del asfalto. El Karoq ofrece cotas discretas: 18,8 grados de ángulo de entrada y 19,8 grados de ángulo de salida con una altura libre con respecto al suelo de 17,3 centímetros. Nada del otro mundo. Skoda ha preparado modos de conducción específicos para fuera del asfalto, pero en cualquier caso el Karoq está condicionado por la respuesta de su neumático de serie (de verano). Puede llegar más lejos que otros SUV de tracción delantera, pero en ningún caso se convierte en un auténtico todoterreno.
Lo que más me duele es que salvo por la falta de versiones híbridas y unos consumos -aunque buenos- más ajustados el Karoq me sigue pareciendo un producto excelente. Tan equilibrado como el primer día. El precio de sus versiones intermedias sigue siendo razonable y Skoda no abusa de nuestra cartera a la hora de sumar extras u opcionales. Es un muy buen coche al que han dejado sin argumentos para seguir con vida. Skoda no ha comunicado nada sobre su continuidad, tampoco ha confirmado su desaparición. El Karoq está ahora mismo en un limbo comercial y mecánico en el que duele verlo. Esperemos que pronto se despeje su futuro, si es positivo mejor que mejor.
- Buenos acabados
- Habitabilidad
- Equipamiento equilibrado
- Sin versiones híbridas
- Gasto de combustible elevado
- Pocas capacidades 4x4
Skoda Karoq y sus rivales
P.V.P 34.600 €27.800 €
P.V.P 34.446 €27.621 €
P.V.P 35.398 €25.809 €
P.V.P 31.137 €25.893 €
P.V.P 32.722 €29.889 €







